Los fósiles denisovanos en China: siete restos humanos y 1.300 herramientas revelan cómo vivía la especie hace 150.000 años

Los restos hallados en la cueva de Bianfu, en Yunnan, incluyen cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo y un radio de al menos tres individuos. El estudio publicado en Nature confirma una ocupación casi continua del suroeste de China durante 120.000 años.

En una cueva de China han aparecido siete fósiles denisovanos y 1.300 herramientas. El hallazgo, publicado esta semana en Nature, ilumina cómo vivía aquella especie humana extinta hace unos 150.000 años y confirma una presencia casi continua en el suroeste del país.

La cueva que guarda el mayor archivo de los denisovanos

Los restos incluyen cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo y un radio de al menos tres individuos. La datación los sitúa entre 167.000 y 134.000 años, aunque las herramientas aparecen en niveles que abarcan desde hace 190.000 hasta 70.000 años. Ningún otro yacimiento había ofrecido un registro tan amplio de estos homininos.

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Los denisovanos aún no cuentan con un nombre científico oficial dentro del género Homo. Los restos conocidos eran demasiado escasos para describir su anatomía. El nuevo lote de Bianfu, con siete piezas atribuidas a tres individuos, amplía la evidencia disponible y añade por primera vez un hueso largo del esqueleto.

Hasta ahora, los denisovanos eran casi un fantasma genético. Los primeros restos se descubrieron en 2008 en la cueva de Denisova, en Siberia, y fueron identificados gracias al ADN de un fragmento de meñique y unas muelas. Después llegaron una mandíbula en Baishiya (Tíbet), un molar en Laos y un cráneo en Harbin, piezas dispersas que no bastaban para describir su modo de vida.

La cueva de Bianfu actúa como puente geográfico. Confirma que estos humanos se movieron por una región enorme: desde Siberia hasta Laos, pasando por la meseta tibetana a 3.200 metros de altitud —comparable a la cima del Aneto— y por la meseta de Yunnan-Guizhou. Su rastro genético en poblaciones actuales del sudeste asiático y Oceanía, entre el 4% y el 6%, encaja por fin con un punto intermedio de dispersión.

La coordinadora Qiaomei Fu, de la Academia China de Ciencias, recuerda que el yacimiento se localizó en abril de 2019 durante la restauración de una antigua cantera. En la excavación se recuperaron 60.000 fósiles de animales y 1.300 herramientas. De 22 restos con posible origen hominino, los investigadores usaron espectrometría de masas para buscar proteínas diagnósticas.

Un fragmento de hueso ha bastado para convertir a los denisovanos en una especie tangible, no solo en un fantasma genético.

Sin ADN: proteínas antiguas para identificar a los fósiles

denisovanos

El equipo no pudo recuperar ADN. En climas cálidos, esta molécula se degrada antes que las proteínas, y estos fósiles superan los 100.000 años, explica Fu. Los análisis detectaron variantes de aminoácidos exclusivas de los denisovanos. Aún no saben si los tres individuos de Bianfu están más emparentados entre sí que con otros denisovanos; de hecho, parecen pertenecer a linajes distintos de la misma especie.

La ausencia de ADN no impide el avance anatómico. El radio recuperado, un hueso del antebrazo, muestra un patrón en mosaico: se parece a la estructura de los neandertales y, a la vez, a la de los humanos modernos. Según Jean-Jacques Hublin, del Collège de France, estas características acercan el momento de asignar un nombre científico dentro del género Homo.

Un puente asiático que reescribe la evolución humana

El registro ecológico refuerza la imagen de una especie flexible. En Bianfu, el polen fosilizado muestra bosques de coníferas y estepas, con ciervos y búfalos de agua. La meseta de Yunnan-Guizhou pudo ser un paraíso de caza. Las 1.300 herramientas, muchas muy básicas, indican que no malgastaban tiempo tallando piezas complejas: aprovechaban la forma natural de las piedras y usaban huesos sin modificar para retocar y afilar.

Luc Doyon, arqueólogo de la Universidad del País Vasco, viajó a China en 2023 para estudiar el material. Encontró un equipamiento muy parecido al de los neandertales europeos primitivos. Cree que convendría revisar restos humanos excavados en los años cuarenta y cincuenta y catalogados como dudosos: si conservan proteínas, podrían sumarse al censo denisovano.

Hublin sostiene que estos hallazgos refuerzan una idea incómoda para los relatos lineales de la evolución: en el Pleistoceno Medio asiático no hubo una sustitución simple de Homo erectus por sapiens. Existieron poblaciones distintas durante periodos muy prolongados, con reemplazos parciales e interacciones genéticas con neandertales y sapiens.

Yo creo que la fuerza de este estudio no está solo en los fósiles, sino en la combinación de proteínas, arqueología y ecología. La limitación es real: tres individuos no bastan para cerrar la variabilidad de una especie. El siguiente hito será contrastar estos restos con linajes denisovanos ya publicados y, si es viable, recuperar ADN de niveles más fríos del yacimiento.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Siete restos humanos de denisovanos y 1.300 herramientas en la cueva de Bianfu, en Yunnan (China).
  • Dónde: Cueva de Bianfu, provincia de Yunnan, suroeste de China.
  • Institución responsable: Academia China de Ciencias, con participación de Jean-Jacques Hublin y Luc Doyon; estudio publicado en Nature.
  • Cuándo: Fósiles datados entre 167.000 y 134.000 años; ocupación del yacimiento desde hace 190.000 hasta 70.000 años.
  • Impacto a futuro: Aporta base anatómica y ecológica para asignar por fin un nombre científico a los denisovanos dentro del género Homo.

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