8¿Falsa oferta o buena compra? La realidad del fast fashion en los saldos de entretiempo
Que una chaqueta de entretiempo acabe a 12,99 euros en pleno julio no es un error de etiqueta, sino la fase final del ciclo comercial de Zara. Las rebajas arrancaron el 25 de junio en la web y al día siguiente en tienda, con descuentos moderados; es la segunda y la tercera oleada de julio la que de verdad vacía los almacenes antes de que lleguen las colecciones de otoño. En esa liquidación, la bomber con bolsillos y la gabardina troquelada de efecto ante pasan de 35,95 a 12,99 euros, un recorte cercano al 64% que convierte la compra en un movimiento antipícara: adquirir en agosto la capa ligera que se estrenará en septiembre u octubre, cuando el entretiempo español la exige. La socióloga de consumo Marta Peinado lo resumía esta misma campaña: al no haber existido una primavera cálida de referencia, las ventas estacionales se redujeron y las firmas rebajan con más agresividad para no quedarse con el stock cuando en menos de tres semanas irrumpen las prendas nuevas.
El recelo ante el precio tiene fundamento histórico. Facua asegura que siete de cada diez rebajas resultan falsas o engañosas, y Asufín constató que en el verano de 2025 algunos artículos de moda se encarecieron de media un 4% en las semanas previas a los descuentos para agrandar después el porcentaje aparente; Consumo ha llegado a multar a comercios online por esa práctica, con sanciones de hasta 350.000 euros. También Zara arrastra vídeos virales en los que, al rascar la etiqueta de una prenda rebajada, aparece debajo un precio anterior aún más bajo. Con estas chaquetas, sin embargo, los 35,95 euros se mantuvieron como referencia durante toda la temporada: el precio final responde a una liquidación real de excedente, no a una subida previa. La trampa, si existe, está en el modelo: una prenda a 12,99 euros solo cuadra con una producción de coste ínfimo y una rotación que la vuelve desechable antes de que el armario llegue a agotarla.



