El ahorro conservador encuentra una grieta: los depósitos de alta rentabilidad ya baten a las Letras del Tesoro a tres meses. ING y Banco Big pagan un 3,50% TAE a tres meses y superan, según Finect, la rentabilidad de la referencia tradicional del ahorro público.
Depósitos a tres meses: ING y Banco Big pagan un 3,50% TAE
La cifra marca una pequeña anomalía de mercado. Consultados los datos en la web oficial de ING y en la propuesta de Banco Big, ambas entidades exigen vinculación para acceder al tipo promocional: domiciliación de nómina en un caso y una aportación de dinero nuevo en el otro. El reclamo es claro: captar pasivo minorista con una rentabilidad que el Tesoro no iguala en el mismo plazo.
La referencia importa. Las Letras del Tesoro a tres meses no alcanzan ese nivel en la última subasta, y por eso el informe de Finect habla directamente de superar al Estado. Entre los bancos, la pelea por el ahorro se ha recrudecido en la recta final del verano.
Letras del Tesoro: rentabilidades al alza y demanda firme
El Tesoro no se queda quieto. En la última subasta captó 2.417 millones de euros en letras a tres y nueve meses, con las letras a nueve meses rozando el 2,8%, su nivel más alto desde octubre de 2024. Son cifras que recogen los datos publicados tras la operación y que confirman que el apetito por la deuda española a corto plazo no se ha apagado.
Aun así, el tramo a tres meses queda por debajo del 3,50% ofrecido por los depósitos. Esa brecha es el dato más notable para el ahorrador conservador.
El ahorro a corto plazo ha girado: por primera vez en meses, un depósito bancario paga más que la subasta del Tesoro a igual plazo.
La guerra por el ahorro y qué mirar antes de contratar
La banca está recomponiendo su estrategia de pasivo. Los depósitos a plazo fijo de 2026 ya no son un simple gancho promocional: se han convertido en una herramienta de retención de clientes en un entorno de tipos altos. ING y Banco Big, dos perfiles muy distintos, coinciden en el 3,50% a tres meses. Eso tiene una lectura sencilla: la competencia por el ahorro ya no la gana solo el Tesoro.
Conviene, sin embargo, mirar la letra pequeña. El importe mínimo, la domiciliación de nómina o la vinculación exigida son barreras que reducen el atractivo si no se cumplen. Las letras, por su parte, se compran sin estas condiciones y cuentan con la garantía directa del Estado, mientras que los depósitos bancarios se cubren hasta 100.000 euros por titular y entidad. Además, el 3,50% a tres meses obliga a renovar a final de año, con el riesgo de que el tipo ya no sea el mismo si el BCE continúa su rumbo de recortes.
La próxima subasta de letras marcará si la brecha se estrecha o se mantiene. Mientras tanto, el inversor que compare plazos equivalentes por primera vez en mucho tiempo tiene un argumento racional para elegir el depósito.




