¿Se hunde la CLARITY Act? La regulación Solana EE.UU. se retrasaría hasta 2030, avisa Lummis

El Senado vota el 15 de septiembre una moción que solo abre debate y exige 60 apoyos. Polymarket desploma la probabilidad de aprobación en 2026 al 16%, pese a que el lobby cripto insiste en que la negociación sigue viva.

La regulación de Solana en Estados Unidos vuelve a quedar en el aire: la CLARITY Act encara su votación clave con altas probabilidades de fracasar.

Conocida como CLARITY Act, la Digital Asset Market Clarity Act estaba llamada a resolver el mayor vacío legal del sector. Su función principal es sencilla de explicar: decidir si un activo como SOL debe tratarse como un security (un valor regulado por la SEC) o como una commodity (una materia prima supervisada por la CFTC). De esa distinción dependen los exchanges que pueden listarlo, los fondos cotizados que pueden lanzarse y las obligaciones que asumen los emisores.

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Los senadores republicanos no esconden el pesimismo. Según el medio estadounidense Semafor, la votación del próximo martes 15 de septiembre a las 2:15 de la tarde hora del Este solo abrirá el debate y exige 60 votos. Las negociaciones sobre el texto ético apenas se han movido desde julio. Ese apartado afecta, entre otros, al presidente Donald Trump y a su familia.

El senador Mike Rounds, de Dakota del Sur, calificó el panorama de pobre. Thom Tillis, de Carolina del Norte, fue más explícito: si la Casa Blanca no muestra interés en acercar posturas, la ley fracasará.

No será por falta de concesiones previas. La Casa Blanca asegura que Trump sigue queriendo la norma y ya ha aceptado compromisos éticos amplios. Roger Marshall, senador por Kansas, añade que los votantes de su estado ni siquiera le preguntan por la ley.

La senadora Cynthia Lummis, una de las voces más activas del bloque cripto, advierte de que la siguiente oportunidad real para despejar la regulación de Solana no llegaría hasta 2030. El calendario explica el drama: el Senado se vacía durante casi todo octubre y el 3 de noviembre llegan las elecciones de mitad de mandato.

El reloj legislativo es tan relevante como el fondo: un voto que solo abre debate no aprueba nada, pero puede enterrar la norma durante años.

El lobby cripto no se rinde: presión de última hora

La lectura del sector cripto es radicalmente distinta. Alexander Grieve, vicepresidente de asuntos gubernamentales de Paradigm, sostiene que filtrar pesimismo a la prensa es una táctica de presión para arrancar concesiones de última hora. El dinero de la banca y la publicidad sigue moviéndose, algo que sería extraño si la ley estuviera muerta. El proyecto, según sus palabras, no está muerto ni de lejos.

Sus argumentos chocan con la realidad de las probabilidades. Polymarket, la plataforma de mercados de predicción, descuenta un 16% de probabilidad de promulgación en 2026, frente a más del 75% a principios de año.

La encuesta de Reuters/Ipsos de agosto da munición a los demócratas: la mayoría de los estadounidenses rechaza el dinero que la familia del presidente ha ganado con activos digitales.

Por qué este retraso castiga más a Solana que a otros ecosistemas

Para Solana, la diferencia entre security y commodity no es semántica. Desde que la SEC incluyó a SOL en sus demandas contra Binance y Coinbase en 2023, la red ha convivido con una supervisión ambigua. Basta recordar aquel episodio: el precio se hundió y varios exchanges congelaron temporalmente sus listados a la espera de aclaraciones. No hubo sentencia firme, pero tampoco claridad. Un fallo a favor de la CFTC abriría la puerta a productos al contado y a la entrada limpia de gestoras institucionales. Una calificación como valor obligaría a reordenar exchanges y tesorerías.

El ecosistema ya ha aprendido a crecer sin marco federal. La DeFi de Solana opera en gran parte desde jurisdicciones amables y con tokens puente, pero Wall Street no se mueve con esa flexibilidad. Los grandes patrimonios y los comités de inversión necesitan cajas regulatorias limpias antes de comprometer capital.

Este retraso no afecta solo a Solana; afecta a toda la criptoeconomía estadounidense. Dicho de otro modo, mientras Washington no defina quién vigila el mercado de activos digitales, la industria seguirá dependiendo de acuerdos particulares y litigios. Es una forma cara de avanzar: cada tribunal puede interpretar la ley de un modo distinto.

La votación del martes no aprueba la CLARITY Act, pero puede decidir si las conversaciones sobre la supervisión de los activos digitales entran en hibernación. Si el texto fracasa, las preguntas sobre SOL no desaparecerán. Simplemente se responderán en los tribunales, no en el Capitolio.


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