Bitcoin amenazas IA: Vitalik Buterin responde a Liron Shapira y defiende la red

El inversor Liron Shapira sitúa en un 40% la probabilidad de un desplome del 50% en dos años por el avance de la inteligencia artificial. Buterin apuesta por actualizaciones de clientes y protocolos para esquivar esos riesgos.

La inteligencia artificial ha abierto un nuevo frente en el debate sobre la seguridad de Bitcoin. El inversor de Silicon Valley Liron Shapira estima que existe alrededor de un 40% de probabilidad de que la criptomoneda sufra una caída del 50% en los próximos dos años. Su tesis: la IA puede erosionar los supuestos de seguridad y robustez que sostienen la red.

Al principio, Shapira habló del 50% en su publicación en X. Después, rebajó ese porcentaje hasta el 40% tras leer los argumentos de Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, y del investigador de IA Eliezer Yudkowsky.

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Buterin ha salido al paso con un mensaje que resumió en una frase: ‘I take the opposite side of that’ (Tomo la posición contraria). No es una bravuconada: su argumento apunta a que la red puede absorber mejoras sin necesidad de una crisis.

Más allá de la anécdota tuitera, el debate toca una pregunta incómoda: ¿puede una red descentralizada reaccionar a tiempo cuando la tecnología rompe sus propios supuestos?

Qué dice Liron Shapira: por qué la IA asusta al mercado

Shapira no es un outsider. Este inversor de Silicon Valley lleva tiempo analizando los incentivos económicos de Bitcoin. Su argumento tiene dos patas. Primero, la inteligencia artificial podría invalidar parte de las garantías criptográficas actuales. Segundo, la caída de las recompensas por bloque —es decir, lo que reciben los mineros por validar transacciones— presionará la rentabilidad de la red.

La pregunta no es si la tecnología cuántica llegará, sino si Bitcoin sabrá moverse antes de que lo haga.

Suena a ciencia ficción. No lo es.

La discusión no es académica: el G7, a través de su grupo de trabajo de ciberseguridad, ya ha advertido de que los ordenadores cuánticos podrían romper sistemas de cifrado hoy considerados seguros. No es un escenario inmediato, pero obliga a gobiernos y empresas a preparar la transición hacia una criptografía post-cuántica.

Y Bitcoin no queda fuera de esa foto.

Un dato da escala al riesgo: unos 6,9 millones de BTC están en direcciones cuya clave pública ya es visible. De ellos, alrededor de 1,1 millones se atribuyen a Satoshi Nakamoto, el creador seudónimo de la red. Si un ordenador cuántico lo suficientemente potente existiera mañana, esas monedas podrían quedar expuestas.

Para mitigar ese riesgo existe BIP-360, una propuesta de mejora de Bitcoin que introduce un tipo de dirección resistente a ataques cuánticos. Según la fuente original, ya se encuentra activa en una red de pruebas. En concreto, el repositorio oficial de propuestas de mejora de Bitcoin en GitHub recoge esa iniciativa.

La respuesta de Vitalik Buterin: actualizaciones sin drama

Buterin ve el vaso medio lleno. En su respuesta en X, publicada el 7 de septiembre, defendió que Bitcoin puede afrontar cualquier problema que no requiera un consenso social amplio. Traducción: la red puede absorber mejoras técnicas —clientes, pools de minería, direcciones— sin necesidad de que toda la comunidad se ponga de acuerdo en cada cambio.

Un ‘cliente’ es el software que cada nodo utiliza para conectarse a la red. Una ‘pool de minería’ es un grupo de mineros que unen recursos para repartir mejor las recompensas. Buterin sostiene que la probabilidad de fallos reales en la función hash (el algoritmo que asegura la integridad de cada bloque) de Bitcoin, o en el proof of work (el mecanismo de consenso que exige trabajo computacional), es mínima.

En términos de arquitectura, la posición de Buterin es menos optimista de lo que parece: confía en la seguridad a largo plazo, pero advierte de que el reto principal es gestionar la transición. Es decir, que Bitcoin pueda adaptarse sin romper la confianza de sus usuarios.

A modo de contexto, la propuesta BIP-360 no es el único intento de blindar la red. Otra idea pasa por impedir que las monedas vulnerables se muevan hacia direcciones inseguras. Eso tocaría depósitos dormidos durante años, incluidos los atribuidos a Satoshi. La idea ha generado rechazo en parte de la comunidad, que la considera autoritaria.

Por qué este debate importa más allá del precio

Este cruce entre IA, computación cuántica y cripto son un clásico de los ciclos de miedo. Pero tiene una particularidad: no habla de una burbuja ni de una prohibición, sino de la viabilidad técnica de una infraestructura crítica. En 2024, la aprobación de los ETFs al contado (fondos cotizados que invierten directamente en bitcoin) en Estados Unidos convirtió a Bitcoin en un activo mainstream. Ahora, la pregunta es si su base tecnológica está preparada para la próxima década.

Permítanme una lectura propia. El riesgo de Shapira no es descabellado, pero mezcla dos cosas: la amenaza cuántica, que es real aunque a largo plazo, y la caída de ingresos de los mineros, que es un problema de incentivos distinto. Juntarlos puede inflar la probabilidad de un desplome del 50%. Buterin, por su parte, acierta al separar los problemas técnicos de los que exigen consenso social. El diablo está en que no todos los cambios serán indoloros.

Cabe recordar que en el ecosistema cripto ya hubo precedentes de actualizaciones difíciles: el hard fork de Ethereum en 2016 (la división de la cadena en dos) creó Ethereum Classic y demostró que una comunidad puede dividirse cuando no hay acuerdo. La diferencia es que Bitcoin todavía no ha tenido que enfrentarse a un fallo de seguridad de esa magnitud.

Lo que está claro es que este debate no se resolverá en un tuit. La seguridad a largo plazo depende de que los desarrolladores sigan actualizando un software que, hasta ahora, ha sabido aguantar. O no.

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Mientras tanto, el mercado sigue mirando el precio.

El debate queda planteado como un riesgo futuro, no como una amenaza inmediata. Shapira sitúa la probabilidad de una gran caída en el 40%. Buterin defiende que la red puede adaptarse. Mientras la computación cuántica siga madurando, la criptografía post-cuántica y las decisiones de la comunidad de Bitcoin serán el termómetro que todos mirarán de reojo.


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