7 virus que empiezan a circular en las aulas este septiembre y cómo frenarlos a tiempo

2
Norovirus: el brote de vómitos y diarrea que tumba a medio colegio

Un hombre adulto con una camisa blanca se sostiene el abdomen, indicando dolor y malestar, con un fondo azul claro.

Si hay un virus capaz de dejar media clase vacía en un fin de semana, ese es el norovirus. No es un recién llegado, pero cada otoño regresa a las aulas con fuerza renovada: un estudio del Instituto de Salud Carlos III lo sitúa como el virus gastrointestinal más detectado en niños españoles con diarrea, y los casos de gastroenteritis vinculados a él llegaron a subir un 25% interanual, según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica. Su poder para tumbar a medio colegio reside en una contagiosidad extrema: basta una carga mínima de partículas para infectar y, a diferencia de los adultos, los niños lo manifiestan sobre todo con vómitos. Un solo alumno que vomite en clase genera aerosoles que dispersan el virus por el aula y sus alrededores, y de ahí al resto del grupo solo hay un paso: brotes de decenas de afectados que dejan el centro con aulas semivacías.

Frenarlo exige aparcar algunos reflejos aprendidos con otros virus: el gel hidroalcohólico, tan útil contra los respiratorios, apenas afecta al norovirus. La primera barrera es el lavado de manos con agua y jabón, antes de comer y después de ir al baño, y la desinfección con lejía o cloro de mesas, pomos y grifos, porque el virus sobrevive varios días sobre las superficies. Los colegios que han sufrido brotes activan protocolos parecidos: mesas separadas, ventilación y refuerzo de la limpieza, junto a la regla de oro que repiten las autoridades sanitarias: un niño con vómitos o diarrea no debe volver al centro hasta 48 horas después de que desaparezcan los síntomas. En casa, lo esencial es hidratar con sueros orales en pequeños sorbos, pues no hay vacuna ni tratamiento específico y el mayor peligro, sobre todo en los más pequeños, es la deshidratación.


Publicidad