Donald Trump ha amenazado con bloquear las ventas de Bombardier en Estados Unidos si no fabrica allí, y lo hace con la palabra aranceles de fondo. La advertencia, publicada el lunes en una red social, reaviva la guerra comercial entre Washington y Ottawa en la misma jornada en que los aranceles de represalia de Canadá entran en vigor.
Me detengo en el momento elegido por el presidente estadounidense. La represalia canadiense sobre cerca de 700 productos estadounidenses por valor de 20.000 millones de dólares comienza a aplicarse a primera hora de este martes, según la cobertura de Al Jazeera. La medida responde a los gravámenes que Trump ha ido imponiendo a productos canadienses desde su regreso a la Casa Blanca en 2025.
El pulso arancelario entre Washington y Ottawa
No es la primera vez que Trump apunta al fabricante canadiense. En enero, las acciones de Bombardier se desplomaron después de que el mandatario amenazara con descertificar los jets de cabina grande de la compañía y con aplicar un arancel del 50% a los aviones nuevos. La condición que puso entonces era que Canadá certificara el último modelo de Gulfstream, el rival estadounidense. Aquel episodio sigue siendo el principal precedente del pulso actual.
- Canadá grava 700 bienes de Estados Unidos por un valor cercano a 20.000 millones de dólares.
- La represalia entra en vigor este martes, al inicio de la jornada.
- En enero, Trump amenazó con descertificar los aviones de cabina grande de Bombardier y con aranceles del 50%.
Trump justifica su última amenaza con un argumento de dependencia comercial: asegura que más de la mitad de los ingresos de Bombardier proceden de compradores, empresas, aeropuertos y servicios de Estados Unidos. También acusa a Ottawa de bloquear de forma injusta a bancos estadounidenses y, en particular, de impedir que Gulfstream haga negocios en Canadá. «Esa era ha terminado», sentenció en su publicación.
«Se acabó vender Bombardier en Estados Unidos. Sus productos no son lo bastante buenos. Si quieren nuestro mercado, deben fabricar aquí y dejar de tratar a Estados Unidos como una hucha.» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, publicación en redes sociales, 7 de septiembre de 2026
Un proteccionismo que redibuja la relación bilateral
Lo que observo es un endurecimiento cualitativo del mensaje. No se trata solo de aranceles: se trata de condicionar el acceso al mercado a una decisión de localización industrial. Es una forma de proteccionismo que traslada la carga no solo a los consumidores, sino a las decisiones de inversión de las empresas. El caso Gulfstream funciona como espejo: desde la Casa Blanca se presenta como un trato asimétrico a un fabricante estadounidense y se utiliza para justificar una posible prohibición de ventas de su competidor canadiense.
El riesgo concreto tiene un nombre en la industria de la aviación privada: NetJets, uno de los mayores compradores de Bombardier y con sede en Columbus, Ohio. Su acuerdo para adquirir 12 Challenger 3500, con opción a otros 232 aviones, podría quedar en el aire si la amenaza se materializa. Bombardier no ha respondido a la solicitud de comentarios de Al Jazeera, lo que deja abierta la puerta a una escalada de represalias cruzadas. El alcance no es menor: si Washington llegara a bloquear las ventas de Bombardier, sentaría un precedente para otras multinacionales con dependencia del mercado estadounidense.
🌍 El impacto en España y Europa
El impacto directo en España es limitado: Bombardier no tiene una cuota relevante en la aviación comercial europea y el enfrentamiento se libra, sobre todo, en el segmento de jets privados y en la relación entre Washington y Ottawa. Sin embargo, el precedente importa.
- Euríbor e hipotecas: una escalada arancelaria entre dos economías tan integradas puede aplazar expectativas de recortes de tipos si reaviva la inflación global; eso pondría suelo al Euríbor en España.
- Inflación europea: las cadenas de suministro norteamericanas y canadienses afectan a componentes y materiales con peso en la industria europea; un contagio comercial elevaría costes.
- Tejido exportador español: empresas con filiales en Norteamérica o que exportan a ambos países deben vigilar de cerca una posible espiral de aranceles, aunque por ahora no hay medidas directas sobre la UE.
Para el BCE, el riesgo es doble: presiones inflacionistas importadas y una economía global más fragmentada. Nada de esto obliga hoy a una respuesta en Fráncfort, pero añade un argumento de cautela. Seguiré atento a la reacción de Bombardier y a los próximos movimientos de Ottawa, porque la negociación bilateral ha dejado de ser solo comercial: es una prueba de resistencia del marco de relaciones entre dos socios históricos del G7.




