Mercadona carga con la fama de ser el supermercado «carillo» de España, ese al que vas cuando quieres calidad pero sabes que vas a pagar un poco más. Es la idea que lleva años instalada en el imaginario colectivo, y por eso cuando alguien decide comprobarlo con hechos reales, el resultado tiene garantizado el impacto.
Eso es justo lo que hizo un joven creador de contenido: repetir la misma lista de la compra, con los mismos productos y las mismas cantidades, en Mercadona, Carrefour y Lidl. El objetivo era sencillo: pasar por caja en los tres y comparar los tickets sin trampa ni cartón. Lo que descubrió cambió su forma de ver el súper de Juan Roig.
Mercadona bajo la lupa: así fue el experimento
La primera parada del experimento fue Mercadona. El joven llenó su carrito con productos básicos: leche, yogures, fruta, papel higiénico y, cómo no, aceite de oliva virgen extra, ese que «vale para todo» pero que ronda los 7 euros la garrafa. Su idea era clara desde el principio: coger siempre el producto más barato disponible en cada cadena, priorizando la marca blanca frente a la de fabricante para que la comparación fuera lo más justa posible.
Al pasar por caja, el ticket de Mercadona ascendió a 81,51 euros. Un precio que, a priori, encajaba con la reputación de la cadena valenciana. Lo interesante viene después, cuando esa misma cesta se repitió en las otras dos cadenas y el orden esperado saltó por los aires.
Carrefour y Lidl: la sorpresa que nadie esperaba
El siguiente destino fue Mercadona, comparado esta vez directamente contra su gran rival francés, mientras que para entender el papel de la cadena alemana conviene repasar primero qué es exactamente Lidl: un supermercado de descuento de origen alemán, parte del gigantesco grupo Schwarz, que aterrizó en España en 1994 con su primera tienda en Lérida y que hoy suma más de 650 establecimientos por todo el país.
Con esa competidora en el punto de mira, el joven repitió la compra en Carrefour, el segundo supermercado más importante de España. A pesar de mantener una política de precios que se presume competitiva, el resultado fue el más caro de los tres: 86,94 euros, casi 9 euros más que el rival más barato. La sorpresa fue mayúscula porque Carrefour tiene programas de fidelización potentes, como su tarjeta «Mi Club», que en teoría deberían compensar precios más altos en el lineal.
El veredicto final: quién ganó realmente la batalla
La última parada fue Lidl, donde el creador de contenido repitió exactamente la misma compra, con la misma lucha por encontrar formatos idénticos: «No sabéis lo complicado que es encontrar las cajas de pechuga de pollo que pesen exactamente un kilo«, confesó entre risas durante el vídeo. El resultado final dejó a todos en shock: el ticket de Lidl cerró en 78,05 euros, convirtiéndose en el supermercado más económico de los tres analizados.
La diferencia entre el más barato y el más caro fue de 8,89 euros, una cifra nada despreciable si se multiplica por las compras semanales de todo un año. «Sinceramente, no me esperaba este resultado«, admitió el propio protagonista, reconociendo que tenía interiorizado que Mercadona iba a ser el más caro de los tres, y no fue así.
Por qué el precio del ticket no cuenta toda la historia
Antes de sacar conclusiones definitivas, conviene matizar algo importante: una comparativa puntual no es una sentencia universal. Los análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) insisten año tras año en que la cesta más barata depende enormemente de qué productos, marcas y formatos elige cada comprador en cada visita al supermercado.
Otro factor que distorsiona el resultado es la fidelización. Carrefour, por ejemplo, cuenta con su programa «Mi Club», que reparte un punto por cada euro gastado y ofrece descuentos exclusivos que pueden reducir significativamente el gasto final si se es cliente habitual. Esto significa que el precio de lineal no siempre refleja lo que realmente paga un comprador fidelizado.
Entre los factores que más pesan a la hora de comparar tickets entre cadenas destacan estos cuatro puntos:
- La marca propia: Mercadona concentra buena parte de su surtido en marca de distribuidor, con precios más cerrados y menos oscilación.
- Las promociones activas: Carrefour y Lidl suelen jugar con descuentos puntuales de 3×2 o cupones segmentados que cambian el resultado día a día.
- El formato y el gramaje: comparar «lo mismo» es más difícil de lo que parece, porque cada cadena vende envases de tamaños distintos.
- La app de fidelización: Lidl Plus, por ejemplo, permite acceder a cupones exclusivos que rebajan aún más el ticket final ya de por sí competitivo.
Lo que dicen las comparativas más recientes de 2026
Este experimento casero no es un caso aislado. Otras comparativas publicadas en 2026 confirman una tendencia parecida: el margen entre las grandes cadenas españolas suele moverse entre el 3% y el 5% para una misma cesta, un porcentaje que puede parecer modesto pero que, sumado mes a mes, termina pesando de verdad en el presupuesto familiar.
En cestas concretas de 80 euros, la diferencia entre Mercadona y Carrefour ha llegado a rondar los 3,24 euros, un 4% que reabre continuamente el debate sobre qué cadena sale realmente más a cuenta. Lo que estas comparativas dejan claro es que no existe un ganador absoluto para todos los bolsillos: influyen la cercanía del establecimiento, el surtido disponible y, sobre todo, los hábitos de cada comprador.
El futuro de la comparación de precios: más transparencia, menos sorpresas
La buena noticia es que cada vez es más fácil comparar precios sin necesidad de hacer tres compras seguidas como este creador de contenido. Las apps de fidelización y comparadores online están ganando terreno como herramienta habitual del comprador español, y eso juega a favor del consumidor final, que puede tomar decisiones más informadas antes de llenar el carrito.
El consejo de los expertos en consumo sigue siendo el mismo de siempre, pero cada vez más vigente: fijarse en el precio por kilo o por litro, mantener una lista cerrada y no fiarse únicamente del total que marca la caja registradora. Con inflación o sin ella, la comparación sigue siendo la mejor aliada del bolsillo, y experimentos como este demuestran que las ideas preconcebidas sobre «qué súper es más caro» no siempre resisten el contraste con la realidad.






