7 virus que empiezan a circular en las aulas este septiembre y cómo frenarlos a tiempo

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Rinovirus: el resfriado común que llena las narices de mocos

Una mujer acostada en la cama estornudando, ilustrando síntomas de un resfriado o gripe.

Si hay un virus que explica por sí solo el repunte de narices congestionadas y pañuelos en las papeleras de septiembre, ese es el rinovirus. No provoca cuadros graves ni copa titulares, pero es el principal agente del resfriado común y el gran motor del alza de infecciones que acompaña a la vuelta al cole: según los datos del Instituto de Salud Carlos III, entre el 9 y el 29 de septiembre del curso pasado los casos de infección respiratoria aguda en atención primaria se duplicaron en menores de 19 años, con incrementos superiores al 133% tanto en niños de 1 a 4 años como en escolares de 5 a 19. Su fuerza reside en lo fácil que le resulta diseminarse en las aulas: los pequeños contagian incluso antes de mostrar síntomas y el virus viaja en las manos, los juguetes, los lápices o las botellas que comparten. Aunque el cuadro sea leve, esa semana de mocos, tos y estornudos se traduce en visitas al pediatra y absentismo escolar: un niño sano pasa por entre seis y ocho infecciones respiratorias cada año.

Frenarlo a tiempo no pasa por la farmacia, porque no existe vacuna ni antiviral específico contra el rinovirus: la única barrera realmente eficaz es la higiene. El lavado frecuente de manos con agua y jabón, unos veinte segundos al llegar a casa, antes de comer y después de sonarse, reduce las infecciones respiratorias en torno a un 21%, apuntan los pediatras. En el aula ayudan ventilar a diario, desinfectar pupitres y juguetes y que los niños aprendan a toser o estornudar en el codo, a no chuparse los bolígrafos ni compartir vasos y a no llevarse las manos a la cara, la puerta de entrada del virus a las vías respiratorias. Si el catarro se instala, no hay atajo que lo acorte: hidratación, lavados nasales con suero fisiológico y descanso, y conviene no acudir al cole mientras haya fiebre o malestar para no regar el aula ni llegar a los abuelos u otras personas vulnerables del entorno.


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