$3.000 millones en acciones tokenizadas de Solana: Grayscale la sitúa entre las 3 cadenas del boom

El valor bloqueado en estos tokens apenas supera los 110 millones de dólares, muy lejos del volumen semanal. La utilidad en cadena y la regulación, más que la liquidez, definirán si dejan de ser solo un instrumento de trading.

Solana se ha colocado entre las tres cadenas que dominan las acciones tokenizadas, según la nota de investigación que Grayscale publicó el jueves. El volumen semanal del sector tocó cerca de 3.000 millones de dólares en la primera semana de agosto, y Robinhood Chain, BNB Chain y Solana concentraron la mayor parte.

Estos tokens siguen el precio de una acción cotizada sin entregar al comprador la acción en sí. Se negocian con facilidad. Hacer cualquier otra cosa con ellos no lo es. Por eso el informe separa dos realidades: hay demanda, pero casi todo el capital entra y sale sin quedarse en la cadena.

Publicidad

Qué dice Grayscale sobre el liderazgo de Solana

La firma de análisis de criptoactivos sitúa a Robinhood Chain, BNB Chain y Solana como las tres redes que más volumen de estos instrumentos procesaron la semana pasada. Los tickers $HOOD, $BNB y $SOL concentraron la actividad, con un pico semanal de alrededor de 3.000 millones de dólares a comienzos de agosto.

La nota llega en un momento en el que la tokenización de activos financieros ha dejado de ser una promesa para convertirse en un negocio medible. Solana, con comisiones bajas y liquidación rápida, ofrece condiciones atractivas para este tipo de trading, aunque el informe evita convertir esa ventaja en un pronóstico.

El dato tiene una lectura clara: el producto ha encontrado compradores. Sin embargo, el informe subraya que solo cerca del 5% de ese mercado se utiliza en finanzas dentro de la cadena, lo que el sector conoce como on-chain finance. El resto es negociación pura y dura.

Zach Pandl, responsable de research de Grayscale, relaciona ese comportamiento con lo que busca el inversor: operar a cualquier hora y desde cualquier lugar. No tanto con usar el token para pedir un préstamo o moverlo a un protocolo de inversión. El volumen manda, pero la utilidad todavía no.

El mercado ya tiene liquidez; lo que no tiene todavía es una razón para usar estos tokens más allá de comprarlos y venderlos.

El valor bloqueado en este tipo de activos superó los 110 millones de dólares a finales de agosto, según datos on-chain de Allium recogidos por Grayscale. Es una cifra modesta si se compara con los miles de millones que cambian de manos cada semana. El dinero circula, pero no se queda.

El desajuste entre volumen y utilidad en cadena

Hay brotes verdes. Las posiciones dentro de Kamino y Jupiter, dos protocolos de préstamo de Solana, se multiplicaron por diez en el último año. Casi nada comparado con el volumen, pero suficiente para marcar una dirección.

La liquidez fluye, pero el capital no se queda en en la cadena. Ese desajuste convierte a estos tokens en un instrumento de trading más que en un activo para finanzas descentralizadas. Y una de las funciones naturales de un activo financiero, usarlo como garantía, sigue sin estar resuelta.

La regulación decide si estos tokens son algo más que trading

El matiz regulatorio importa más que el volumen. Los reguladores estadounidenses han discutido una exención de innovación, una vía que permitiría negociar valores tokenizados con salvaguardas como participantes verificados y estándares de token preparados para cumplimiento normativo. La SEC, el supervisor bursátil estadounidense, no ha cerrado esa puerta.

Algunos responsables de la SEC ya han señalado que la tokenización facilita usar las acciones como garantía en préstamos. Un comité asesor del regulador respaldó liquidar la compra de una acción y su pago en una sola transacción, lo que reduce el riesgo de que una de las partes no entregue lo prometido. Son avances, no reglas finales.

Robinhood, la plataforma que lidera por número de holders, ha insistido en esa brecha. Su consejero delegado, Vlad Tenev, ha presionado para que Estados Unidos no quede rezagado. Mientras tanto, quien tiene un token de una acción asume exposición económica, pero no la propiedad legal del valor. Ese matiz aleja a los balances institucionales.

El viernes, Solana cotizaba cerca de 101,76 dólares, con una caída del 3,2% en la jornada. BNB se mantenía en torno a 718,84 dólares. La reacción del mercado fue discreta, y tiene lógica: el volumen no convertirá por sí solo a estos tokens en garantías. Lo hará la regulación. Todavía no ha terminado el trabajo.


Publicidad