Óscar Puente ha querido celebrar por todo lo alto que, tras varios años en números rojos, Renfe ha vuelto a tener beneficios. La presentación de resultados de la empresa pública la semana pasada le permitió presumir de un beneficio neto consolidado de 60,2 millones de euros, frente a las pérdidas de 2,9 millones registradas en 2024. Sin embargo, la realidad de los datos de la empresa ferroviaria evidencia que, a pesar de las críticas permanentes del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible a sus competidores, los beneficios de la compañía pública dependen directamente de las subvenciones que recibe del Gobierno.
Y es que la empresa pública percibe millonarios ingresos procedentes de las arcas públicas. Solo con los 16,76 millones de euros que ha recibido por las subvenciones para cubrir los descuentos del Verano Joven y los 371,19 millones provenientes de compensaciones del Estado y de la Generalitat de Catalunya por los bonos gratuitos de transporte, la compañía ha sumado a sus ingresos, de forma artificial, 387,95 millones de euros.

Es decir, la empresa registraría pérdidas cercanas a los 320 millones de euros si no recibiera fondos del Estado. Así lo reflejan tanto las cuentas que ha presentado la compañía en el registro mercantil como los datos de la auditoría realizada por PKF Attest, a las que ha tenido acceso Merca2. Se trata de un dato que evidencia la difícil coyuntura que atraviesa el sistema de alta velocidad en los últimos dos años, y que se suma al registro que refleja una caída en el número de viajeros de la empresa en todos sus servicios desde 2024, una tendencia que apunta a repetirse en 2026.
Además, es un aviso de lo que puede ocurrir una vez que el principal de estos subsidios desaparezca del sistema. El propio Óscar Puente ha señalado en reiteradas ocasiones que el abono gratuito y los descuentos del bono de transporte de los últimos años pueden no ser permanentes, aunque por el momento han mantenido las bonificaciones al menos hasta principios de 2027.

Pero la realidad es que el retorno de Renfe a la senda de los beneficios en 2025 —logrando ganancias netas por primera vez desde 2019— estuvo estrictamente condicionado por la inyección de estas compensaciones estatales y autonómicas. Sin los casi 388 millones de euros recibidos para financiar la gratuidad y los descuentos para jóvenes, la operación de transporte público de la compañía habría sido profundamente deficitaria en términos netos.
Lo que las comunidades autónomas pagan a Renfe
Además de las compensaciones por servicios OSP ordinarios, Renfe Viajeros registró en 2025 un total de 55,2 millones de euros bajo el concepto de otras subvenciones procedentes de convenios de explotación de transporte con las comunidades autónomas.

La Junta de Extremadura fue la administración que realizó la mayor aportación con diferencia, sumando 39,91 millones de euros (lo que representa más del 72 % de esta partida autonómica). El resto de los fondos se distribuyó entre la Junta de Andalucía con 7,04 millones de euros, la Generalitat de Catalunya con 3,33 millones de euros, la Diputación General de Aragón con 2,94 millones de euros y el Gobierno Vasco (Eusko Jaurlaritza) con 1,99 millones de euros, destacando este último por ser un convenio de nueva incorporación al no haber registrado ningún importe durante el año 2024.
¿Una mejoría en los resultados?
En cualquier caso, tanto el ministro Puente como el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, tienen algunos motivos para celebrar. Y es que los subsidios no son una novedad en los resultados de la empresa pública en los últimos años, e incluso han disminuido de forma progresiva. Aun así, el reto evidente es recuperar la capacidad de captar usuarios lo suficiente como para no depender de promociones subsidiadas a la hora de atraer pasajeros.
A esto se suma lo que podría ocurrir con la empresa pública en caso de un cambio de gobierno y, por ende, de directiva. No necesariamente otra administración adoptará las mismas decisiones sobre los subsidios y promociones como el Verano Joven, lo que puede terminar por deteriorar las cuentas de la compañía en los próximos ejercicios.
¿Los subsidios a Renfe esconden los problemas para captar usuarios?
Y es que los datos de la mejora de los ingresos y el regreso a los beneficios llegan, justamente, en un mal año para la empresa pública en cuanto al número de pasajeros transportados. Durante 2025 se redujo el número de viajeros en alrededor de cuatro millones, como reconoce el propio dossier de resultados de la operadora. Pero además, los datos de la CNMC muestran que en 2026 la cifra ha caído hasta en 28 millones sumando la alta velocidad y Cercanías.

Esto significa que, entre la competencia y los problemas de puntualidad que se han conocido en los servicios clave de la empresa, se ha empezado a perder usuarios. A esto se añade, por supuesto, que la presentación de sus próximos resultados estará marcada por el efecto que ha tenido el accidente de Adamuz en el negocio y en la ocupación de los trenes de la empresa pública, un problema que puede acabar contagiando a sus competidores.




