La venta de la sede de Telefónica en Gran Vía 28 se ha cerrado por una cifra inferior a 200 millones de euros. El comprador es el empresario murciano Tomás Olivo, según confirman fuentes de la operación recogidas por Europa Press.
La teleco presidida por Marc Murtra, Telefónica, escrituró la transmisión el martes 1 de septiembre de 2026. La operación se canalizó a través de Galerías Comerciales, la sociedad patrimonialista de Olivo, cuya oferta se situó como la mejor posicionada en el proceso.
Los detalles de la operación
El acuerdo comprende la venta del inmueble de Gran Vía 28, donde se ubican el renovado Espacio Movistar y la Fundación Telefónica. No ha trascendido el importe exacto, aunque fuentes conocedoras lo sitúan por debajo de los 200 millones de euros.
Se trata de un activo singular. Tras su reinauguración en septiembre de 2024, el edificio alberga la mayor tienda de Movistar en España, junto a una sala de cine, un plató de televisión, dos estudios de grabación, una zona de gaming y el Movistar Café, además de conectar con el Espacio Fundación Telefónica.
El edificio: primer rascacielos de Madrid y escaparate de Movistar
El inmueble, construido en 1929, es una obra neobarroca de 90 metros de altura y 13 plantas. Fue el primer rascacielos de Madrid y, hasta los años cincuenta, el más alto de Europa, tal y como recoge el perfil histórico disponible en Wikipedia.

Vender un inmueble icónico por menos de 200 millones es una apuesta por la liquidez, no por el simbolismo.
El comprador, Tomás Olivo, ocupa la sexta posición en la Lista Forbes 2025 entre las mayores fortunas de España, con un patrimonio estimado en 4.600 millones de euros. En el ranking de 2024 figuraba en el duodécimo puesto, con 2.700 millones.
Al frente de Galerías Comerciales, Olivo controla algunos de los centros comerciales más rentables del país. El más representativo es Nevada Shopping, en Granada, un activo que le ha permitido escalar posiciones en el ranking de las mayores fortunas españolas.
La trayectoria del comprador refuerza la lógica de la operación. Olivo ha consolidado un modelo de rentas recurrentes y alta ocupación en el sur de España. Para un inversor de ese perfil, un edificio en plena Gran Vía ofrece una mezcla de prestigio y flujo de caja por arrendamiento que encaja con su cartera de centros comerciales.
Análisis Merca2: desinversión selectiva o simple ingeniería patrimonial
La venta de Gran Vía 28 encaja con la disciplina de rotación de activos que Telefónica viene aplicando en su cartera inmobiliaria. Para una compañía con una deuda financiera estructural, cada operación de este tipo libera capital sin tocar el negocio de red ni el perímetro industrial.
Sin embargo, hay matices. La cifra es moderada para un activo con esa carga histórica. La comparación con el mercado terciario madrileño sugiere que Telefónica ha primado la certidumbre de cierre sobre el máximo precio posible.
La clave de la operación es si el contrato contempla un alquiler de vuelta o una permanencia operativa para el Espacio Movistar y la Fundación Telefónica. Si Telefónica asegura la continuidad de ambos espacios con un arrendamiento largo, la desinversión es limpia. Si no, la operadora perdería un escaparate de marca difícil de reemplazar en plena Gran Vía.
El riesgo está en la continuidad de los usos. La Fundación Telefónica y el Espacio Movistar no son simples locales alquilados: son parte de la identidad de marca. Una cláusula de permanencia a largo plazo mitigaría el riesgo. Una salida acelerada, en cambio, supondría ceder una ubicación estratégica que combina afluencia turística con tráfico retail diario.
Desde el punto de vista contable, la venta puede arrojar una minusvalía o una plusvalía relevante, dependiendo del valor neto contable del inmueble, que no ha trascendido. En cualquier caso, el importe de la operación es secundario frente al pasivo total del grupo, que se expresa en decenas de miles de millones.
En mi lectura, la operación refleja un movimiento pragmático. La teleco no necesita ser propietaria de un inmueble de 1929 para vender contratos de fibra y paquetes móviles. El simbolismo no cotiza. Pero la retórica de la desinversión choca con el valor de un edificio que mezcla telecomunicaciones, cultura y venta minorista en el mismo atrio.
La pregunta que queda en el aire es si esta desinversión forma parte de un plan sistemático o es una operación puntual. Si en los próximos trimestres se suceden más ventas patrimoniales, habrá que interpretar la política de Murtra como una estrategia de hoja de balance. Si la operación queda aislada, será una simple transacción de un activo singular.
El siguiente hito relevante llegará con el cierre del ejercicio, cuando los inversores comprueben si las desinversiones patrimoniales se traducen en una reducción neta de la deuda o en un simple ajuste de balance.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La acción de Telefónica cotiza sin reacción relevante en la sesión del 2 de septiembre de 2026, con una variación inferior al 1%. La operación no se ha comunicado como Hecho Relevante a la CNMV, lo que refuerza su carácter no material.
Clave técnica: El impacto financiero es limitado: asumiendo una deuda neta en el entorno de los 27.000 millones de euros, la venta no llega al 0,8% de ese pasivo. La lectura de cartera no cambia salvo que Telefónica haya garantizado la continuidad del Espacio Movistar con un alquiler a largo plazo.
Apunte macro: La prima de riesgo española se mantiene estable en un contexto de apetito por activos físicos singulares. El comprador escaló de la duodécima a la sexta posición en la Lista Forbes en un año, con un patrimonio declarado de 4.600 millones de euros.




