Seis claves de un psicólogo para volver al trabajo sin síndrome postvacacional

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Vuelve en jueves, no en lunes

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La incomodidad de la vuelta al trabajo no es una patología, sino una respuesta de adaptación a un cambio brusco de ritmo: se pasa de dormir sin horario y de días sin obligaciones a madrugar, cumplir plazos y enfrentarse al correo acumulado. Si ese salto cae en lunes, el trabajador recibe de golpe cinco jornadas completas de rutina, el escenario de máximo contraste. Incorporarse en jueves, en cambio, convierte la primera semana laboral en un aterrizaje de apenas dos días, una transición que psicólogas como Lidia Nicolau, especialista en bienestar laboral, recomiendan cuando las circunstancias lo permiten precisamente para que el reencuentro con el despertador y las responsabilidades no coincida con la perspectiva de una semana entera por delante. La psicóloga clínica Elisa Sánchez va más allá y fija una regla para quienes sufren el regreso: que la incorporación nunca caiga en lunes, porque volver justo después de apurar las vacaciones, con maletas por deshacer y el sueño por recuperar, multiplica la brusquedad del cambio y hace más difícil la readaptación.

La elección del jueves no es solo una cuestión logística, tiene base psicológica. Ese día el ánimo suele ser mejor que al inicio de la semana porque la mente ya anticipa el descanso: los expertos hablan de placer anticipatorio, la dopamina que se libera al imaginar el tiempo libre cercano. Quien se incorpora en jueves estrena rutina en una jornada de tono colectivo positivo y sabe que en apenas 48 horas volverá a parar, lo que reduce la ansiedad anticipatoria, esa losa que se siente el domingo por la noche. El primer fin de semana tras la incorporación actúa además como colchón: como el malestar del llamado síndrome postvacacional suele remitir en un plazo de entre dos y siete días, parte de esa readaptación de horarios, comidas y concentración ocurre en días de descanso, de modo que el lunes siguiente se afronta con el reloj biológico ya medio ajustado. No siempre se puede elegir el día de vuelta, pero cuando calendario y empresa lo permiten, los psicólogos colocan esta decisión entre las herramientas más eficaces para desactivar el malestar.

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