La guerra entre Irán y Estados Unidos se recrudece en Ormuz: 18 muertos y el petróleo dispara el miedo a la inflación

La ofensiva estadounidense alcanza objetivos civiles junto al bloqueado Estrecho de Ormuz y Teherán responde sobre bases en Baréin, Irak y Jordania. Con el Brent en 95 dólares, el conflicto reabre el riesgo de una segunda vuelta inflacionista global.

La guerra entre Irán y Estados Unidos ha dejado 18 muertos en Ormuz y el petróleo ya descuenta más inflación. He analizado los últimos movimientos y veo un patrón claro: la geopolítica del estrecho de Ormuz vuelve a dominar el Brent.

Estados Unidos ha golpeado ciudades y zonas de la costa sur iraní, cerca del paso marítimo bloqueado, incluida una boda en Kuhestak. Teherán ha respondido con ataques a bases estadounidenses en Baréin, Irak y Jordania. El presidente Donald Trump ha elevado la amenaza: «Estamos preparados para lanzar otro. En cualquier momento que queramos».

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El desglose: ataques, víctimas y control del estrecho

Las cifras que manejan los equipos de emergencia iraníes sitúan el saldo en 18 muertos y 108 heridos. Entre las víctimas hay dos menores, uno de ellos de cuatro años, alcanzados en el bombardeo de la celebración en Kuhestak, condado de Sirik. En ese ataque murieron al menos cuatro personas.

  • 95 dólares por barril de Brent, el nivel que se consolida tras el repunte de más del 30% desde el inicio de la guerra.
  • Un tercio del flujo histórico: antes del conflicto cruzaban el estrecho unos 130 buques diarios; Washington habla de escoltar a unos 30 al día.
  • 11 buques añadidos a la lista negra por la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, que ya incluía 45 la semana anterior.

La Guardia Revolucionaria iraní asegura que dos petroleros chocaron con minas al intentar un tránsito no autorizado. La naviera saudí Bahri, por su parte, ha confirmado la muerte de dos marineros filipinos en un ataque anterior. La vía marítima que canalizaba una quinta parte del petróleo mundial opera ahora bajo tensión militar permanente.

«Fue un ataque muy intenso anoche. Y estamos preparados para lanzar otro. En cualquier momento que queramos.» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Casa Blanca, 3 de septiembre de 2026

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní ha calificado el ataque de Kuhestak de «crimen de guerra» y ha rechazado la idea de que Washington no ataca a civiles.

«La realidad es tan espantosa que ni siquiera la propaganda estadounidense se ha atrevido a afirmar lo que hoy sostiene el mando militar. Sirik no es un relato. Los civiles son reales. Las víctimas son reales.» — Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, mensaje en X, 3 de septiembre de 2026

Frente a ello, el 63% de los estadounidenses desaprueba la guerra, según Reuters/Ipsos, y la aprobación de Trump ha caído hasta el 33%. La Casa Blanca insiste en que controla el estrecho, pero el mercado escucha menos promesas que datos: pocos buques cruzan al día y las listas negras de Teherán siguen creciendo.

El análisis: por qué Ormuz vuelve a ser un multiplicador de inflación

Lo que veo en esta escalada no es un simple repunte de la prima de riesgo geopolítico, sino la reintroducción de un choque de oferta en el mercado petrolero global. El Brent en 95 dólares no es el techo; es la variable que los bancos centrales habían apartado de sus escenarios base después de un verano de desinflación gradual. Si el estrecho sigue cerrado, el petróleo caro presiona precios de producción, fletes y facturas energéticas a ambos lados del Atlántico.

El conflicto, que comenzó el 18 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel, ya dura seis meses y no tiene salida militar clara. El analista Tariq Khan resume la posición estratégica con una lógica asimétrica: Irán no necesita ganar; necesita que la guerra sea lo bastante costosa para Washington. En términos de mercado, eso significa que cada escalada se traduce en volatilidad del crudo y en una inflación importada que los bancos centrales no pueden ignorar. Si el Brent se mantiene por encima de 90 dólares durante el cuarto trimestre, los recortes de tipos que los mercados descuentan para 2027 quedarán en segundo plano. El precedente de 1973 muestra que un cierre parcial de una ruta petrolera crítica puede reventar expectativas de inflación en semanas. Ahora Europa depende más del gas que del crudo directo, pero los márgenes de refino y el diésel siguen expuestos al Brent.

Más allá del impacto inmediato, hay una contradicción que los datos no resuelven: Estados Unidos quiere presentar el estrecho como seguro mientras su propia escalada militar alimenta la prima que castiga a los consumidores. En las encuestas, la gasolina cara ya es el principal malestar. Ese desgaste político se traslada a los mercados como incertidumbre sobre la duración del conflicto, no como convicción sobre una victoria rápida.

estrecho de Ormuz petroleo

🌍 El impacto en España y Europa

La economía española absorbe casi todo su petróleo del exterior, y un Brent en 95 dólares afecta de forma directa al coste de los carburantes y al transporte de mercancías. La traslación a la inflación europea es inmediata si el crudo se mantiene alto, y las subidas de la energía suelen frenar el margen del BCE para acelerar los recortes de tipos.

  • El Euríbor a 12 meses podría ralentizar su camino a la baja: si el repunte energético se consolida, el mercado dejará de descontar un recorte europeo agresivo en 2027, y las hipotecas variables españolas tardarán más en aliviarse.
  • El poder adquisitivo de las familias sufriría por el encarecimiento del diésel y la gasolina, con efecto directo en la inflación subyacente si las empresas trasladan costes logísticos.
  • Las empresas del IBEX con exposición energética pueden capturar mayores márgenes, pero las industriales y turísticas dependientes del transporte se enfrentan a costes operativos más altos y a una demanda europea más frágil.
  • Para el BCE, el riesgo principal no es la recesión inmediata, sino una estanflación suave en la eurozona: energía cara, crédito prudente y consumo debilitado.

El estrecho cierra una ruta crítica que Europa no puede sustituir a corto plazo. Si Teherán mantiene la lista negra sobre buques y Washington responde con más ataques, la prima energética se quedará en la economía europea durante meses, no semanas.


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