Madrid esconde un plan de otoño que muchos turistas se pierden por no saber cuándo ir

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La Almudena: la fiesta castiza del 9 de noviembre

A woman in a blue embroidered shirt and sombrero dancing at a parade

El 9 de noviembre Madrid celebra su fiesta más castiza y, para quien no conoce el calendario, la más invisible: la ciudad honra a su patrona, la Virgen de la Almudena, y el centro se llena de chotis, chulapos y verbenas que nada tienen que ver con el Madrid de postal. La jornada arranca con la misa solemne de las 11:00 en la explanada de la catedral, donde el alcalde renueva el Voto de la Villa, una promesa que se cumple desde 1646. Después, unos 80 anderos de la hermandad de Jesús el Pobre llevan la talla a hombros entre la catedral y la plaza Mayor por el Madrid de los Austrias. La devoción nace de la leyenda: en el siglo VIII los cristianos ocultaron la imagen en la muralla (almudayna, ‘ciudadela’ en árabe) y allí permaneció hasta que en 1085, durante una procesión de Alfonso VI, se derrumbó un tramo del muro y apareció intacta entre dos cirios. Presenciar esa procesión es ver la historia de Madrid en movimiento.

Todo es gratuito y a pie de calle, en pleno centro histórico, y el 9 de noviembre es festivo local en la capital (cuando cae en domingo, se traslada al lunes). El Ayuntamiento programa conciertos de la Banda Sinfónica Municipal en la catedral y un recital de zarzuela con entrada libre, pero el gran protagonista es el folclore castizo: casi 200 músicos y bailarines con gaitas y dulzainas, chulapas con mantón y peineta bailando chotis en la plaza de la Villa y el Paseo del Prado. A mediodía, la plaza Mayor acoge la degustación gratuita de la Corona de la Almudena, un dulce de mantequilla y agua de azahar parecido al roscón que los pasteleros de ACYRE reparten en más de mil raciones. La ofrenda floral, que además recoge alimentos no perecederos para Cáritas, convierte la plaza en un jardín efímero entre el 8 y el 9. Quien llega en noviembre sin conocer la fecha descubre un festivo sin masificación, donde los madrileños celebran su fiesta grande con una naturalidad que ningún tour puede replicar.


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