La actualización de el Ethereum Glamsterdam: el límite de gas sube a 200 millones en Q4 2026

El cambio triplicará la capacidad de procesamiento de la red frente al límite actual de 60 millones. Las listas de acceso y los nuevos controles de estado buscan que la mejora no deje fuera a los validadores con hardware doméstico.

Ethereum encara el último trimestre de 2026 con un cambio pensado para que su capa base procese más. Glamsterdam, la próxima gran actualización de la hoja de ruta de Ethereum, fija un objetivo de límite de gas cercano a los 200 millones, frente a los 60 millones actuales. Traducido: cada bloque podrá ejecutar más transacciones, con menos congestión y comisiones más contenidas si el plan funciona.

El límite de gas define el espacio disponible en cada bloque para ejecutar transacciones y contratos inteligentes. Subirlo es como ampliar una autopista: entran más vehículos por minuto, pero los motores que la vigilan tienen que soportar más trabajo. En Ethereum, esos motores son los validadores, los equipos informáticos que verifican cada bloque y mantienen la red segura. De hecho, la red ya duplicó su límite de gas desde principios de 2025, al pasar de unos 30 millones a los 60 millones actuales.

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La Fundación Ethereum avisó el 25 de agosto de que Glamsterdam incluirá cambios en los precios del gas, en concreto las propuestas EIP-8037 y EIP-8038. Estos ajustes modifican cuánto cuesta crear estado o acceder a él. La mayoría de los contratos no notarán el cambio, pero un grupo reducido podría degradarse si sus responsables no actualizan el código a tiempo.

Qué trae Glamsterdam a nivel técnico

La actualización ataca un problema de fondo: no se trata solo de permitir bloques más grandes, sino de procesarlos sin concentrar la validación en unos pocos operadores profesionales. Para eso, Glamsterdam introduce las listas de acceso a nivel de bloque, identificadas como EIP-7928. Dan a los clientes información anticipada sobre qué cuentas y posiciones de almacenamiento va a usar cada bloque. Con esa pista, se pueden ejecutar más lecturas y cálculos en paralelo.

Otra pieza clave es la separación integrada entre proponente y constructor, conocida como ePBS. Separa quién propone cada bloque de quién lo construye y reorganiza cómo se validan, para intentar que la mayor carga no recaiga sobre cada validador. Este punto importa más de lo que parece: los bloques más grandes ofrecen más capacidad, pero subir la carga sin ajustes excluiría a los validadores con hardware común, y la red perdería descentralización. A esto se suman los controles de crecimiento del estado de la EIP-8037: la idea es que el estado de Ethereum crezca unos 120 GiB al año, incluso con un límite de gas de 200 millones.

A largo plazo, la verificación zkEVM asoma como solución de fondo: los validadores comprobarían pruebas criptográficas en lugar de reejecutar cada transacción. Eso reduciría la presión sobre el hardware, pero todavía no forma parte de esta actualización; se plantea como una evolución posterior.

Ethereum no solo compite por precio o velocidad: se juega que la validación siga siendo accesible para un operador doméstico.

A quién afecta: exchanges descentralizados, rollups y usuarios

límite de gas Ethereum

Los exchanges descentralizados (DEX) son los que más notan la capacidad de una red: necesitan ejecución rápida, liquidez profunda y comisiones bajas para mover operaciones con frecuencia. Federico Variola, CEO de Phemex, recuerda que a medida que los reguladores miren más a plataformas como Hyperliquid, Ethereum debe seguir siendo descentralizado sin volverse lento ni caro.

Las redes de segunda capa o rollups (sistemas que agrupan transacciones y liquidan en Ethereum) nacieron para descargar parte de esa demanda. Han aportado avances, según Variola, aunque no todo ha salido bien: en los últimos años ha habido fracasos que drenaron capital y actividad del ecosistema. Una capa base más rápida no elimina a los rollups, pero sí cambia la decisión de dónde desplegar una aplicación.

Fernando Lillo Aranda, CMO de Zoomex, cree que algunas aplicaciones podrían reconsiderar la Capa 1 si mejora su rendimiento. Desplegar directamente en Ethereum elimina puentes, reduce fricciones y permite acceder a la liquidez principal sin mover activos entre redes. Eso sí, los rollups seguirán siendo útiles para personalizar comisiones, entornos de ejecución y gobernanza. La hoja de ruta de Ethereum no abandona las capas 2: PeerDAS y la expansión del almacenamiento en blobs aumentarán los datos que la red ofrece a estos sistemas, buscando que la capa base y los rollups crezcan juntos.

La batalla de Ethereum no se juega solo en los precios

El contexto competitivo ayuda a entender por qué Glamsterdam importa. Ethereum sigue teniendo la mayor base de desarrolladores: en en torno a 7.600 activos mensuales frente a unos 2.300 de Solana, según el rastreador de Electric Capital, que monitoriza la actividad en el ecosistema. Si se suma toda la EVM, la cifra roza los 10.000.

El ecosistema de Ethereum ya cuenta con capital, aplicaciones, herramientas y una comunidad difícil de replicar. Glamsterdam intenta poner debajo de todo eso una ejecución más rápida, algo que otras redes ya ofrecen, aunque a menudo con menos liquidez y con un historial de seguridad más corto.

El riesgo real está en la centralización silenciosa. Si los bloques crecen demasiado rápido y exigen máquinas cada vez más potentes, los pequeños validadores domésticos podrían quedar fuera, y la red acabaría en manos de unos pocos operadores profesionales. Ese equilibrio entre capacidad y acceso al hardware es el verdadero examen de Glamsterdam.

Habrá que observar qué hacen los exchanges descentralizados después de la actualización. Si logran ejecutar con comisiones bajas y sin depender tanto de la segunda capa, la actualización habrá cumplido su objetivo; si los costes siguen desviando actividad hacia otras redes, el debate sobre la escalabilidad de Ethereum seguirá abierto.


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