El mercado mundial de gas: el Global Gas Report 2026 prevé crecimiento pese a la crisis de Ormuz

El informe de Rystad Energy, la International Gas Union y Snam anticipa una caída de la demanda global de 7 bcm en 2026, un 0,2% interanual. La oferta retrocederá 4 bcm y el comercio se contraerá en 7 bcm hasta 1.083 bcm.

El mercado mundial de gas encara 2026 con cifras a la baja, pero con una confianza estructural intacta. El Global Gas Report 2026, elaborado por Rystad Energy, la International Gas Union y Snam, prevé un retroceso coyuntural que no altera las perspectivas de crecimiento a largo plazo.

Las cifras del Global Gas Report 2026: demanda y oferta a la baja

La previsión central sitúa la demanda mundial de gas en una caída de 7 bcm, equivalente a un 0,2% interanual. No es un descenso generalizado: la mezcla regional define la lectura. Oriente Medio pierde 17 bcm (-2,7%), Europa cede 4 bcm (-0,8%) y Rusia y Asia retroceden 2 bcm cada una.

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América del Norte suma 10 bcm (+0,9%) y América del Sur 8 bcm (+4,7%). África se mantiene prácticamente estable con 0,3 bcm (+0,2%). La fotografía es heterogénea y deja poco margen para titulares simplistas. El mercado del gas, en 2026, se mueve a varias velocidades.

La oferta global también retrocede. La producción mundial caerá 4 bcm (-0,1% interanual), según el informe. El impacto sobre Oriente Medio se ve compensado en gran parte por el crecimiento de Estados Unidos y de otras regiones durante el primer semestre. La diversificación del suministro atenúa, aunque no elimina, el golpe del estrecho de Ormuz.

El comercio mundial de gas natural se contrae 7 bcm hasta los 1.083 bcm. La caída prevista de 17 bcm en los flujos por gasoducto explica el grueso del ajuste, por el efecto sustitución del gas ruso. El crecimiento del GNL, de 9 bcm, compensa solo una parte.

Los promotores no parecen dudar del largo plazo. Proyectos con 35 Mt de licuefacción y 25 Mt de regasificación han alcanzado la decisión final de inversión entre principios de 2026 y la fecha del informe. Los autores lo leen como una señal de ‘confianza sostenida en la demanda a largo plazo’.

El retroceso de 2026 es coyuntural: los promotores ya han comprometido 60 Mt de nueva capacidad entre licuefacción y regasificación pensando en la demanda estructural.

El sector del transporte se convierte en el motor más dinámico del año: 9 bcm adicionales (+7,0% interanual). China explica buena parte del tirón, con más de 51.000 camiones pesados de GNL vendidos solo en el primer trimestre.

El transporte con GNL crece un 7,0% en 2026 y supera al sector eléctrico como el vector más dinámico de la demanda mundial de gas.

El sector eléctrico aporta 6 bcm (+0,4%), pero con una brecha regional relevante. En Norteamérica, los ciclos combinados suman 11 bcm para cubrir la demanda de electricidad asociada a los centros de datos. En Europa, las renovables limitan ese avance y el gas cede terreno como respaldo. La transición energética condiciona el crecimiento del gas en generación.

El gas se repliega en Europa, avanza en Norteamérica y acelera en el transporte asiático. Tres velocidades para un mismo mercado.

Europa, la pieza más expuesta a precios altos y al efecto Ormuz

Europa cae un 0,8% interanual, pero bajo un supuesto de alta sensibilidad a los precios. El TTF europeo ha subido un 140% en en lo que va de año, mientras el Henry Hub estadounidense cae un 21% en el mismo periodo. Esa divergencia refleja dos mundos: el gas barato de Norteamérica y la Europa que compite por cada cargamento flexible.

Los autores advierten de un entorno más competitivo para llenar los almacenamientos europeos de cara al invierno. La mayor demanda asiática por GNL estadounidense presiona los precios. El cumplimiento de los objetivos oficiales de almacenamiento no está garantizado.

La competencia por el GNL estadounidense reordena los flujos. Asia paga más y Europa queda en una posición de mayor sensibilidad. El margen para cumplir los objetivos de llenado se estrecha.

El informe asume que la demanda europea se mostrará más elástica a precios elevados. Sin embargo, el impacto final depende de la dinámica de precios, la meteorología y la disponibilidad de suministro alternativo. O dicho de otra forma: el invierno decidirá.

La confianza de los promotores no elimina la incertidumbre geopolítica

El Global Gas Report 2026 describe un mercado partido en dos. La inversión en nueva capacidad de GNL avanza con fuerza y el transporte pesado en Asia dispara la demanda. Al mismo tiempo, la crisis del estrecho de Ormuz recuerda que el suministro sigue dependiendo de rutas marítimas que una escalada militar puede alterar en cuestión de días. El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán no es un punto final; es una tregua frágil.

La contradicción central del informe está en esa mezcla de optimismo estructural y caída coyuntural. Los proyectos de licuefacción y regasificación que alcanzan FID comprometen capital para décadas. La decisión se toma en un entorno en el que los precios europeos cotizan la escasez y los norteamericanos la abundancia. El gas sigue siendo un activo de geopolítica antes que un commodity estable.

En el plano sectorial, el tirón de los centros de datos da a Norteamérica una ventaja que otras regiones no pueden replicar. Europa no cuenta con ese colchón de demanda eléctrica ni con el gas barato de los Estados Unidos. Su apuesta pasa por acelerar renovables y almacenamiento, no por repetir el patrón americano.

El cierre del informe deja pocas certezas y varias condiciones. Habrá que observar la evolución de los flujos por el estrecho de Ormuz, la velocidad de llenado de los almacenamientos europeos y la evolución de los precios del TTF en el último trimestre. La demanda mundial de gas no ha entrado en recesión estructural, pero tampoco ha recuperado el ritmo previo a la crisis. La recuperación depende menos de la ingeniería que de la diplomacia.


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