Anthropic crea su propio chip de IA para dejar de depender de Nvidia

La compañía de Dario Amodei negocia una alianza con MatX por unos 7.000 millones de dólares para diseñar aceleradores de entrenamiento e inferencia. El movimiento replica la estrategia de OpenAI y añade un competidor más en semiconductores.

El chip IA de Anthropic avanza: negocia con MatX por 7.000 millones para reducir su dependencia de Nvidia. El movimiento replica la estrategia de OpenAI con su chip Jalapeño y sumerge a la compañía de Dario Amodei en la carrera por los aceleradores propios.

Claves de la operación

  • Anthropic explora comprar MatX por unos 7.000 millones de dólares. La operación derivó en un acuerdo de asociación, según Reuters, aún sin consolidar.
  • El diseño propio reduce la dependencia de las GPU de Nvidia. Los chips que fabrica TSMC para la compañía tienen disponibilidad oscilante y costes altos.
  • El fichaje de Amir Salek confirma la apuesta. El veterano de diseño de chips procedente de Google y de Cerberus se incorpora esta misma semana.

La fiebre del silicio propio y el pulso contra Nvidia

Google tiene sus TPU de última generación; Meta, su familia de aceleradores MTIA con el recién presentado MTIA 300; y OpenAI, su chip Jalapeño optimizado para inferencia. Amazon y Microsoft también han desarrollado sus propios aceleradores para IA. La carrera por el silicio propio deja de ser una rareza y se convierte en palanca de negocio.

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Para Anthropic, el cálculo es sencillo. Las GPU de Nvidia tienen un coste alto y una disponibilidad oscilante por las tensiones de oferta de TSMC. Controlar el diseño de la lógica de estos chips le permite optimizarlos para entrenar la familia Claude y resolver sus cada vez mayores necesidades de inferencia. Diseñar una sola generación de aceleradores cuesta varios cientos de millones de dólares.

La vía elegida para sortear ese coste no es partir de cero. Anthropic ha tanteado la compra de MatX, una empresa emergente estadounidense de diseño de chips. Los fundadores de MatX son dos exingenieros de Google que participaron en el desarrollo de los TPU: Reiner Pope y Mike Gunter.

Pope aporta experiencia en software e infraestructura para modelos de lenguaje; Gunter, en la lógica de los aceleradores. Su complementariedad resulta evidente. MatX diseña, además, un acelerador optimizado específicamente para el entrenamiento, mientras la mayor parte de los competidores está volcado en la inferencia.

Ese matiz explica el interés. La atención de la industria se ha centrado en la inferencia, la fase de uso de los modelos ya entrenados, porque ahí está el volumen de negocio recurrente. El foco en el entrenamiento devuelve a MatX una ventaja diferencial poco común.

El silicio propio no elimina la dependencia de la fundición: la desplaza hacia un control de diseño que sólo algunos pueden pagar.

La negociación ha evolucionado. Según Reuters, la intención inicial de Anthropic era comprar MatX, pero las conversaciones han derivado hacia un acuerdo de asociación que todavía no se ha consolidado. La operación pasó de una adquisición a una alianza estratégica sin cierre definitivo.

El fichaje de Amir Salek, anunciado esta misma semana, refuerza la tesis. Salek salió de Google en 2022 y ha trabajado para Cerberus Capital Management. Anthropic incorpora a un veterano del diseño de chips para liderar el proyecto.

Gigantes con presupuestos de silicio: qué cambia en el tablero

OpenAI ha orientado su chip Jalapeño a la inferencia, Google combina TPU de entrenamiento e inferencia y Meta acelera con su MTIA 300. Anthropic entra en una liga de presupuestos de semiconductores muy exigente.

La diferencia de Anthropic es doble. Necesita chips de entrenamiento y de inferencia, como el resto, pero negocia con un socio centrado en la fase de entrenamiento. En paralelo, su dependencia de Nvidia sigue intacta mientras el proyecto no tenga cadencia industrial. La incógnita no es si será capaz de diseñar el chip, sino de fabricarlo a escala.

El movimiento corporativo también tensa la relación con los grandes proveedores de nube y silicio. Amazon, Microsoft y Google son socios estratégicos de Anthropic en capital y capacidad de cómputo. El desarrollo de un acelerador propio introduce una fricción con esos mismos aliados, que compiten en el mismo capítulo tecnológico.

La lectura de Merca2: la dependencia del silicio no desaparece, se desplaza

El contexto español confirma la lógica industrial. El PERTE Chip y los anuncios de inversión en centros de datos han colocado a la península en el radar de la cadena de valor de los semiconductores. Sin embargo, la fabricación sigue concentrada en TSMC y en un puñado de fundiciones asiáticas. Europa y España compiten por atraer fábricas, pero no controlan la fase crítica.

El riesgo para Anthropic no está únicamente en el coste de desarrollo. La compañía ya quema caja en entrenamiento y en la expansión de Claude, y la incursión en silicio añade una capa de inversión intensiva en capital. La diversificación desde las GPU de Nvidia no garantiza rentabilidad a corto plazo.

Visto así, el proyecto de chip IA de Anthropic tiene sentido industrial pero no evita la tensión competitiva. En esta redacción observamos que la dependencia se desplaza desde el proveedor de GPU hacia la fundición y hacia el socio de diseño. El control total del silicio sigue siendo una promesa, no un hecho.

El desenlace del acuerdo con MatX marcará la viabilidad del plan en los próximos trimestres. Si la asociación no se consolida, Anthropic deberá digerir el fichaje de Salek y buscar un nuevo socio sin ralentizar la evolución de Claude.


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