La IA en Europa y los centros de datos: Rallo alerta del rezago frente a los EE.UU. y China

Rallo denuncia que España acaba de aprobar un decreto que endurece las condiciones para instalar centros de datos, justo cuando Alemania reconoce la escasez de cómputo. El economista advierte de una segunda derrota europea en la era de la inteligencia artificial.

España acaba de aprobar, por la vía de urgencia, un real decreto que impone a los centros de datos unas condiciones energéticas que ninguna otra industria soporta, según denuncia el economista Juan Ramón Rallo. El mismo día, el ministro digital de Alemania reconoció ante Bloomberg que Europa sufre una escasez de capacidad de cómputo. Para Rallo, la suma de ambas señales confirma que el continente camina hacia una segunda derrota en la revolución de la inteligencia artificial.

Dos décadas de estancamiento tecnológico europeo

En su análisis, Rallo repasa cómo Europa se ha quedado rezagada frente a Estados Unidos y China durante los últimos veinte años. Grandes transformaciones como internet, el software, las plataformas digitales o la nube se desarrollaron fuera del continente. No existe un Google, un Amazon, un Facebook ni un Apple europeos. El ranking de mayores empresas del planeta por capitalización bursátil está dominado por compañías estadounidenses y algunas chinas sin ninguna presencia europea relevante.

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Ese retraso tecnológico tiene consecuencias económicas. Sin innovación, la productividad se estanca y los salarios tampoco pueden crecer con fuerza. Rallo vincula el malestar social que se percibe en España y en otros países europeos con ese frenazo: Europa dejó de crecer de manera intensa y, con ello, se frenó la mejora general de los niveles de vida.

La inteligencia artificial abre una puerta que Europa desaprovecha

La nueva ola de la inteligencia artificial podía ser la oportunidad para enmendar los errores. Sin embargo, en el desarrollo de modelos frontera tampoco aparece ningún proyecto europeo relevante. Rallo recuerda que no hay un equivalente europeo a OpenAI, Anthropic o Alphabet; todo sigue llegando desde el otro lado del Atlántico.

Aun así, el economista admite que no hace falta desarrollar modelos propios para aprovechar la IA. Bastaría con usar los modelos estadounidenses o chinos. Ahí entra el segundo problema: para ejecutarlos, Europa necesita capacidad de cómputo concentrada en centros de datos. Sostiene que disponer de modelos sin infraestructura es como tener un vehículo sin combustible.

‘Es como si tuviéramos un vehículo pero no tuviéramos combustible.’

— Juan Ramón Rallo

Por qué los centros de datos dentro de Europa son estratégicos

Algunos podrían plantear que Europa puede simplemente importar esa capacidad desde países con electricidad más barata, como Oriente Medio. Rallo responde que en un mercado global libre esa objeción sería razonable, pero la realidad es distinta. La demanda mundial de capacidad de cómputo crece más rápido que la oferta, mas bien se queda corta. En ese contexto, los centros de datos instalados en Estados Unidos abastecen primero a la demanda estadounidense; solo el excedente se exportaría.

El riesgo de depender de terceros no es teórico. Rallo recuerda que el gobierno de Donald Trump ya impuso restricciones a modelos como el de Anthropic, limitando su uso a ciudadanos estadounidenses al margen de su ubicación. Si Washington o Pekín decidieran cortar el acceso, Europa no tendría ni modelos propios ni capacidad para hacerlos funcionar. La soberanía digital, argumenta, exige no bloquear la instalación de centros de datos en el continente, no necesariamente subvencionarla.

El decreto español que endurece las condiciones para los centros de datos

El contraste con Alemania es evidente. El ministro digital alemán ha admitido la escasez y ha prometido acelerar permisos para duplicar los centros de datos del país hasta unos 6 gigavatios en 2030. Rallo matiza que esa cifra es modesta frente a los 118 gigavatios que Estados Unidos espera tener en la misma fecha; sería veinte veces más. Aun así, al menos Berlín avanza en la dirección correcta.

España, por su parte, tiene condiciones geográficas y climáticas para atraer inversiones. Desde 2021 se han presentado solicitudes de conexión a la red eléctrica por más de 12 gigavatios para proyectos de centros de datos. Pero la capacidad instalada es muy inferior. Y ahora, el real decreto aprobado hoy impone requisitos que Rallo considera desproporcionados.

Entre las exigencias figura que el 80% de la electricidad consumida por un centro de datos proceda de renovables cada hora, no en cómputo anual. De noche, esto obliga a depender de eólica o baterías. Además, los centros deberán financiar capacidad renovable adicional equivalente a su consumo durante los siguientes 18 meses. Se exige la máxima eficiencia energética, etiqueta A. El incumplimiento conlleva sanciones progresivas hasta desconectar al centro de la red.

Implicaciones: subordinación digital y estancamiento prolongado

La lectura de Rallo es que Europa está consolidando su dependencia. No desarrolla modelos frontera y ahora tampoco facilita la infraestructura necesaria para ejecutarlos. En un mercado global cada vez más intervenido y con tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, China y Europa, esa doble carencia resulta un problema serio. Rallo compara la actitud europea con la de quien prefiere no instalar vías de ferrocarril propias y confía en que otros las presten; si la geopolítica cambia, el tren se detiene.

Para el lector español, la consecuencia es clara: cada barrera a los centros de datos encarece la inversión y puede alejar proyectos que habrían creado empleo, atractivo tecnológico y capacidad productiva. Si Europa repite los errores de las últimas dos décadas, el estancamiento salarial y la pérdida de relevancia internacional se prolongarán durante las próximas.

La pregunta que queda flotando es si la Unión Europea aprenderá de sus propios diagnósticos. Mientras Alemania reconoce el problema y España aprueba un decreto que lo agrava, la coherencia brilla por su ausencia. Rallo no ve de momento demasiadas perspectivas de salir del pozo. ¿Y tú, crees que la regulación energética española es una protección razonable o un obstáculo innecesario en plena revolución de la inteligencia artificial?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.


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