La predicción Ethereum 2029 ha vuelto a poner los 10.000 dólares sobre la mesa. El analista Ted Pillows compara el gráfico mensual de la criptomoneda, nativa de Ethereum, con el de Netflix entre 2003 y 2011 y cree que está justo en el punto de ruptura. La idea es ambiciosa: multiplicar por cuatro el precio actual del ether, que ronda los 2.500 dólares tras un repunte del 20%.
La comparación no es casual. Pillows superpuso la evolución mensual de Netflix, desde su larga fase lateral hasta el despegue posterior, con la de Ethereum desde 2019. Su conclusión es que la criptomoneda se sitúa en una coyuntura equivalente a la de Netflix cuando rompió un rango de varios años y recuperó su tendencia alcista. No se trata de una bola de cristal. Sin embargo, el mensaje ha encontrado eco entre los inversores minoristas. En Stocktwits, el sentimiento sobre ETH se mantiene en zona ‘extremadamente alcista’, con una conversación inusualmente alta.
Por qué se habla del ‘momento Netflix’
La tesis de Pillows encaja con una idea sencilla: los mercados maduran por ciclos. Netflix pasó de ser una empresa cuestionada por el alquiler de DVD a convertirse en el gigante del streaming. Ethereum, por su parte, es la red sobre la que se construyen la mayoría de aplicaciones financieras descentralizadas y stablecoins, pero su cotización lleva tiempo lejos de los máximos. La superposición de ambas series mensuales pretende mostrar que la fase de acumulación actual sería similar a la de Netflix antes de su gran expansión.
El matiz importa. Una superposición de gráficos muestra una hipótesis, no una certeza. Los patrones históricos de precios funcionan hasta que dejan de hacerlo, y cada activo tiene sus propios fundamentos. Aun así, la proyección de ETH a 10.000 dólares en 2029 no es nueva en el ecosistema analítico: combina la expectativa de una adopción institucional creciente con una eventual reducción de la oferta disponible en los mercados. Cabe recordar que la aprobación de los ETF spot de ether en julio de 2024 abrió una vía de entrada regulada para inversores tradicionales, un factor que muchos analistas consideran todavía poco maduro.
Las cuentas de bitcoin y el nivel de entrada en ether

Michaël van de Poppe, fundador y director de inversiones de MNFund, aporta una lectura táctica al escenario. Según explicó durante el fin de semana, Ethereum ya barrió la zona de mínimos y se recuperó con rapidez, un movimiento similar al de bitcoin. Para el analista, es probable que el ether intente de nuevo atacar los máximos de corto plazo en los próximos días. Si el precio volviera a perder los mínimos, su nivel de entrada se situaría en torno a 2.200 dólares.
Su visión de Ethereum está ligada a la de bitcoin. Van de Poppe maneja dos caminos para la mayor criptomoneda: o bien supera la resistencia inmediata y alcanza 81.000 dólares en los próximos días, o bien corrige primero hacia 74.000 dólares y ataca ese nivel más avanzada la semana. Bitcoin cotiza cerca de 77.285 dólares, con una subida del 0,3% en las últimas 24 horas. El sentimiento minorista sobre BTC también se mantiene en zona extremadamente alcista, según los datos que recoge Stocktwits.
Un gráfico no repite el pasado de Netflix: solo plantea una hipótesis. La pregunta es si los fundamentos de Ethereum podrán sostener ese viaje.
Fuera de las dos grandes criptomonedas, el mercado de altcoins sigue plano. El propio Van de Poppe recordó que activos como Solana apenas han esbozado un cambio de tendencia frente a bitcoin. Solana subía más de un 2% en el último día, pero su par con BTC todavía no confirma una ruptura sostenida. Este detalle refuerza una lectura prudente: el posible impulso de Ethereum no implicaría una fiesta generalizada en todo el sector.
Proyección, gráficos y el riesgo de leer el futuro en un espejo
La comparación con Netflix es atractiva porque simplifica una historia compleja. Si el ether pasara de los 2.500 actuales a 10.000 dólares en 2029, su capitalización se acercaría a niveles que hoy parecen reservados a los grandes valores tecnológicos. No obstante, una proyección de este tipo depende de variables que no aparecen en un gráfico: el ritmo de adopción real de la red, la evolución regulatoria en Estados Unidos y Europa, y la competencia de otras blockchains. También pesa la concentración del staking, la actividad de los rollups y la llegada de nuevas mejoras técnicas al protocolo central.
Dicho de otro modo, la superposición de Pillows ofrece una metáfora poderosa, no una promesa. La historia de Netflix resultó favorecida por un cambio tecnológico profundo, y en Ethereum hay catalizadores similares, como la ampliación de capacidad de las capas 2 o la integración de activos del mundo real. Eso no elimina el riesgo. Años atrás, ciclos de euforia y correcciones violentas han castigado al inversor que confunde una narrativa con un plan de inversión.
La proyección de 10.000 dólares en 2029 funciona como una referencia de largo plazo, no como una hoja de ruta garantizada. Si el ether consolida el soporte actual y supera los máximos, la tesis ganará credibilidad. Si pierde los 2.200 dólares que menciona Van de Poppe, el debate volverá a centrarse en la solidez del nivel de entrada. En cualquier caso, la discusión ya no es si Ethereum puede volver a captar atención institucional, sino si el calendario que proponen los analistas es realista.




