La crisis de combustible en Rusia se agrava: los ataques ucranianos a refinerías dejan el país sin gasolina

La escasez ya afecta a 30 regiones y obliga a racionar en Moscú, con colas de horas en el sur del país. Los economistas independientes ven un deterioro estructural del refino que puede acelerar el final de la guerra.

La crisis de combustible en Rusia se agrava: 30 regiones sufren ya restricciones de suministro. He revisado los datos de Reuters y las valoraciones de economistas independientes, y lo que veo es un deterioro que no se limita a un desabastecimiento temporal.

A diferencia de la ola anterior, que comenzó a finales de mayo y duró hasta mediados de julio, la escasez de gasolina en Rusia golpea de lleno a Moscú y su área metropolitana. Las cadenas Gazprom Neft y Tatneft ya racionan la venta de carburante en la capital. En Krasnodar, al sur del país, los conductores esperan horas en las gasolineras.

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Las autoridades atribuyen esas colas al aumento estacional de la demanda. Sin embargo, el relato sobre el terreno es muy distinto. El agente inmobiliario Igor Zakharchenko, desde Sochi, lo ha descrito con claridad en redes sociales: no hay gasolina en Sochi. La escasez ya afecta a la vida cotidiana y a la actividad económica.

Desglose: 30 regiones y racionamiento en Moscú

Estos son los indicadores que he compilado a partir del trabajo de Reuters y las declaraciones recogidas por Deutsche Welle:

  • 30 regiones con problemas de suministro, según Reuters.
  • Restricciones a la venta de combustible en Moscú por parte de Gazprom Neft y Tatneft.
  • Caída de la producción rusa de crudo desde 11,5 millones de barriles diarios en 2019 hasta menos de 9 millones en la actualidad.
  • Una necesidad diaria estimada de 200.000 toneladas de gasolina y diésel para abastecer al país.
  • Una red ferroviaria de 6.000 kilómetros que depende del diésel para seguir operando.

El economista Nikolai Korzhenevsky, que abandonó Rusia por su oposición a la guerra, sostiene que la producción podría caer hasta 8 millones de barriles diarios si el deterioro del refino continúa. Ese escenario, en su lectura, abriría la puerta a una crisis económica y sistémica.

El periodista Oleg Grigorenko, director del medio independiente 7×7, declaró a Deutsche Welle que no se puede afirmar que no haya combustible, pero que la crisis es evidente.

“No solo es un problema personal si sales de la ciudad y no sabes si podrás volver; es también un problema económico.” — Oleg Grigorenko, director de 7×7, entrevista con Deutsche Welle, agosto de 2026

Grigorenko añade que taxistas, mensajeros y el sector de la construcción ya pierden negocio en varias regiones. La logística privada depende de la gasolina, y su interrupción se traslada al conjunto de la economía local.

El deterioro estructural del refino ruso

No creo que se trate de una crisis pasajera. Lo que veo es un problema de capacidad instalada y de calidad. Las refinerías dañadas no se reparan con rapidez y, según el economista Igor Lipsits, siguen expuestas a nuevos ataques. Por eso las autoridades ya limitan el consumo y otorgan prioridad a vehículos municipales, sanitarios, policiales y de emergencia.

Ese privilegio visible genera un fuerte malestar social. Lipsits, crítico del Kremlin exiliado en Europa, compara la situación con el colapso de la Unión Soviética.

“Había sistemas especiales de suministro para la élite. Eso enfurecía a los rusos. Ahora estamos en una situación similar.” — Igor Lipsits, economista, entrevista con Deutsche Welle, agosto de 2026

Korzhenevsky introduce otra variable: el empeoramiento de la calidad del combustible. Según relata, conocidos le envían fotografías de vehículos con fallos de motor causados por impurezas en la gasolina. Los talleres, incluso en Moscú, acumulan listas de espera de meses para reparar esos daños.

Rusia ha planteado importar combustible de India o China, pero el periodista económico Vyacheslav Shiryaev lo considera inviable. Garantizar un flujo diario de 200.000 toneladas con el aislamiento internacional actual no es realista. En su opinión, el país avanza hacia una deriva similar a la de Venezuela.

Shiryaev aporta una consecuencia que va más allá de la economía: sin diésel, la red ferroviaria rusa de 6.000 kilómetros se detiene, cientos de fábricas y empresas se paralizan, y decenas de miles de camiones dejan de operar. En ese escenario, la cadena de mando militar también pierde capacidad de ejecución.

🌍 El impacto en España y Europa

El impacto directo en España es limitado a corto plazo, pero no desdeñable para el precio de los carburantes si la crisis se prolonga.

  • Euríbor e hipotecas: una escalada persistente de los precios energéticos globales podría retrasar los recortes del BCE y mantener el Euríbor más alto del previsto.
  • Inflación europea: el encarecimiento del diésel y de los productos refinados elevaría los costes de transporte y de los insumos industriales, con repercusión en la cesta de consumo.
  • Tejido exportador: las empresas españolas con cadenas logísticas dependientes de combustibles fósiles notarían un encarecimiento de los fletes y de la energía.

El BCE seguirá vigilando la transmisión del encarecimiento energético. Si la crisis rusa reduce la oferta global de diésel, el margen para normalizar la política monetaria se estrecha, y eso condiciona el coste de la financiación de familias y empresas en toda la eurozona.


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