Robert Kiyosaki ha vuelto a poner el foco sobre el dólar. En un mensaje publicado en X el 22 de agosto, el autor de Padre Rico, Padre Pobre aseguró que el Tesoro de Estados Unidos imprime ‘dólares falsos’ con la ampliación de su programa de recompra de bonos a largo plazo, y recomendó a sus seguidores refugiarse en Bitcoin, oro y plata.
Qué anuncia el Tesoro y por qué Kiyosaki habla de ‘dólares falsos’
El detonante es concreto. El Departamento del Tesoro aumentará el tamaño máximo de sus operaciones de recompra de 2.000 a 4.000 millones de dólares por subasta para bonos con vencimientos de entre 10 y 30 años, a partir del 9 de septiembre. La decisión llegó después de que el rendimiento del bono a 30 años marcara niveles no vistos en casi dos décadas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había apostado por intervenir en el tramo largo de la curva, pero la reacción inicial se borró en una sola jornada, según datos de Hedgeye.
Kiyosaki no acepta esa explicación. Para él, se trata de otra ronda de flexibilización cuantitativa disfrazada, el mecanismo —conocido como quantitative easing o QE— por el que un banco central compra activos financieros para inyectar dinero en el sistema y bajar los tipos de interés a largo plazo. El Tesoro rechaza la etiqueta y recuerda que solo la Reserva Federal puede expandir la base monetaria; su lectura oficial es la de un simple ajuste de liquidez. Nada de etiquetas.
Oro, plata y Bitcoin: la receta de Kiyosaki contra la devaluación
La advertencia de Kiyosaki llega en un momento de debilidad del dólar. El índice DXY, que mide el valor de la divisa estadounidense frente a una cesta de monedas importantes, tocó mínimos de tres meses tras conocerse el anuncio. El oro y Bitcoin atrajeron nuevas compras en paralelo. Peter Schiff, analista y crítico habitual de la Reserva Federal, publicó que el oro rondaba los 4.600 dólares, la plata se acercaba a los 70 dólares y el petróleo superaba los 87 dólares, con el Bitcoin por encima de los 79.000 dólares en su último impulso.
‘Los hechos son que los inversores educados que invierten en activos que suben de valor, como oro, plata, Bitcoin y algunos bienes raíces, se vuelven más ricos… mientras que las personas sin educación financiera, que invierten en activos falsos, se empobrecen’, escribió Kiyosaki en X, según recoge BeInCrypto.
El mensaje conecta con una de sus tesis recurrentes: el coste de la ignorancia financiera es mayor que el precio de la educación. Con una deuda nacional estadounidense por encima de los 40 billones de dólares, su recomendación sigue siendo la misma: cambiar dólares por activos escasos que protejan el poder adquisitivo.
El Tesoro insiste en que no es QE; Kiyosaki responde que el ahorrador no distingue etiquetas.
Qué lectura cabe hacer de este episodio
La discusión tiene matices. La mayoría de los observadores consultados por BeInCrypto describen la recompra ampliada como un ajuste limitado, parecido a una Operation Twist moderna: intervenir en los plazos largos de la deuda para contener los rendimientos sin expandir de forma directa la base monetaria. No es exactamente lo que denuncia Kiyosaki, pero tampoco un detalle puramente técnico. El rendimiento del bono a 30 años subió con fuerza antes del anuncio y el dólar se giró a la baja de inmediato.
El mercado, en cambio, ha reaccionado de forma matizada. El oro y Bitcoin captaron compras tras las noticias de devaluación, y analistas como Peter Schiff insistieron en que la Reserva Federal ha perdido credibilidad en su objetivo de inflación del 2%. Eso encaja con el argumento de Kiyosaki, pero conviene recordar que la relación entre recompras del Tesoro y emisión monetaria no es automática. El Tesoro no crea base monetaria, aunque sí puede alterar la liquidez y las expectativas.
Donde el diagnóstico de Kiyosaki interpela, a juicio de esta redacción, es en el trasfondo fiscal. La última gran ronda de flexibilización cuantitativa, durante la pandemia de 2020, coincidió con una fuerte revalorización de Bitcoin y del oro. Hoy la deuda pública de Estados Unidos supera los 40 billones de dólares y cada decisión de liquidez se lee como un intento de ganar tiempo. No es una recomendación de compra; es una forma de medir el riesgo cuando la moneda de reserva pierde fuerza.
La prueba llegará pronto. El 9 de septiembre, el mercado dictará sentencia sobre si la recompra es un parche de liquidez o el inicio de un problema mayor. Los ahorradores, mientras tanto, miran el precio del oro.




