Farmacéuticos avisan: este colirio para el ojo rojo que usas en verano puede empeorar la irritación si abusas de él

Miles de españoles recurren cada verano al mismo colirio para quitarse el ojo rojo en segundos. Los farmacéuticos alertan de que usarlo más de unos días puede provocar el efecto contrario al buscado.

Sanidad y los farmacéuticos españoles llevan meses repitiendo el mismo mensaje en la trastienda: el colirio que compras sin receta para quitarte el ojo rojo en un minuto no es tan inofensivo como parece si lo conviertes en costumbre. Con el calor, el aire acondicionado, el cloro de la piscina y las horas de pantalla, este verano las farmacias españolas están vendiendo más botes que nunca de estas gotas descongestivas.

El problema no es puntual, es acumulativo. Cuantos más días seguidos te aplicas el colirio, más se acostumbra tu ojo a él, y cuando lo dejas, el enrojecimiento puede volver peor que al principio. Es lo que los farmacéuticos llaman efecto rebote, y este verano se está viendo más que nunca en las consultas de atención primaria y en los mostradores de farmacia.

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Sanidad y las gotas que todos tenemos en el bolso

Los colirios descongestivos que se venden sin receta —con nombres comerciales muy populares en cualquier farmacia española— contienen principios activos como la tetrizolina o la nafazolina. Son sustancias vasoconstrictoras: estrechan los vasos sanguíneos de la conjuntiva y, en cuestión de minutos, el ojo pasa de rojo a blanco. El efecto es casi mágico y por eso millones de personas los llevan en el bolso o en la guantera del coche.

El problema llega cuando ese alivio rápido se convierte en rutina diaria. Los propios prospectos de estos medicamentos, avalados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, advierten de que no deben usarse más de tres o cuatro días seguidos. Pasado ese límite, el vaso sanguíneo que se ha contraído una y otra vez reacciona dilatándose con más fuerza cuando el fármaco deja de hacer efecto.

Sanidad ya ha actuado antes por problemas con estos productos

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En Sanidad no es la primera vez que un colirio genera preocupación en España. El Efecto rebote que describen los farmacéuticos es el mismo fenómeno que la propia Aemps ha señalado en otros medicamentos de uso tópico, desde descongestivos nasales hasta corticoides oculares: el organismo se adapta al fármaco y, al retirarlo, responde con una reacción más intensa que el síntoma original.

Esta dinámica explica por qué muchas personas acaban atrapadas en un círculo que se retroalimenta solo. Se aplican el colirio, el ojo queda blanco durante unas horas, después vuelve a enrojecer con más intensidad, y la reacción instintiva es echarse otra gota. Así, sin darse cuenta, pasan de usarlo «cuando lo necesito» a usarlo varias veces al día, todos los días.

Por qué el verano dispara este problema concreto

El calor no provoca directamente el efecto rebote, pero sí multiplica los factores que llevan a usar el colirio en exceso. El cloro de las piscinas, la arena en la playa, el polen que sigue circulando hasta bien entrado julio y el aire acondicionado de oficinas y coches resecan e irritan la superficie ocular mucho más que en otras épocas del año.

A eso se suma un detalle que muchos pasan por alto: los colirios descongestivos no tratan la causa del enrojecimiento, solo camuflan el síntoma durante un rato. Si el origen real es sequedad ocular, alergia estacional o una simple irritación por cloro, el vasoconstrictor tapa el problema sin resolverlo, y en cuanto pasa el efecto, el ojo vuelve a estar como antes o peor.

Señales de que has cruzado la línea del uso seguro

Los farmacéuticos consultados por distintos medios coinciden en una serie de señales que indican que el colirio ha dejado de ser un alivio puntual para convertirse en un problema añadido. Reconocerlas a tiempo evita que la situación se cronifique y que haga falta acudir al oftalmólogo para revertirla.

  • Necesitas aplicarte el colirio más de una vez al día de forma habitual
  • El ojo se pone rojo antes de que pase el efecto de la gota anterior
  • Notas el ojo más seco o más irritado que antes de empezar a usarlo
  • Llevas usándolo más de cuatro o cinco días seguidos sin interrupción

Lo que viene: colirios más seguros y menos dependencia

La buena noticia es que la industria farmacéutica ya está reaccionando a este problema tan extendido. En los últimos años han llegado al mercado español fórmulas con brimonidina, un principio activo que actúa de forma distinta a los vasoconstrictores clásicos y que, según los primeros estudios, presenta un riesgo mucho menor de generar ese temido efecto rebote.

Mientras estas alternativas se generalizan y bajan de precio, la recomendación de los farmacéuticos sigue siendo la misma de siempre y probablemente la más sensata: usar el colirio de forma puntual, no como solución de fondo, y si el ojo rojo persiste más de dos o tres días pese al tratamiento, dar el paso de consultar con el farmacéutico o el oftalmólogo antes de seguir echando mano del bote. Es un cambio de hábito pequeño que, a la larga, evita bastantes disgustos.


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