Grifols Gotham City Research: la justicia de Nueva York tumba el recurso y deja sin protección al informe

El juez Liman rechaza la apelación del fondo bajista y de GIP para acogerse a la ley de protección de periodistas. La decisión obliga a revelar materiales en la batalla por difamación con la farmacéutica catalana.

La justicia de Nueva York ha rechazado el recurso de Gotham City Research y General Industrial Partners para acogerse a la protección de periodistas en el litigio por difamación contra Grifols, lo que les obliga a entregar material.

El auto que cierra la vía de la Shield Law

La resolución, comunicada el pasado 20 de agosto, la firma el juez de distrito Lewis J. Liman. Confirma la decisión de primera instancia del juez Gabriel W. Gorenstein, que en mayo de 2026 ya negó a Daniel Yu, fundador de Gotham, y a Cyrus de Weck, responsable de GIP, presentarse como periodistas profesionales al amparo de la llamada Shield Law de Nueva York.

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El fondo bajista y GIP invocaron esa norma para no tener que revelar cómo prepararon el informe publicado el 9 de enero de 2024, en el que acusaron a la farmacéutica catalana de haber maquillado el balance y situaron su valor en ‘cercano a cero euros’.

El nuevo auto va más lejos. ‘Su pretensión de acogerse a la protección del privilegio no fracasa únicamente porque la fuente de la que reciben su remuneración proceda de ventas en corto en lugar de suscripciones o publicidad’, recoge la resolución. La clave, añade, es que los responsables del fondo ‘no logran diferenciarse del promotor de acciones o del publicista: difunden información al mundo no como resultado del ejercicio de un criterio sobre su interés periodístico, sino exclusivamente para aumentar el valor de los activos que poseen’.

El magistrado subraya que ni Yu ni De Weck argumentan que investiguen una empresa por su interés informativo y que solo después tomen la posición corta para financiar esa labor. Al contrario, sus propios escritos de defensa reflejan que publican informes ‘exclusivamente porque se refieren a una empresa respecto de la cual Gotham y GIP habían constituido una posición corta considerable’.

El fondo y GIP siempre han sostenido que su informe estaba debidamente documentado. La decisión de Liman no entra a juzgar el contenido de los documentos, sino la condición jurídica de quienes los elaboraron. Por eso la vía de la Shield Law queda agotada: no ha habido negativa a proteger una labor periodística real, sino descarte de que exista tal labor en términos legales.

Qué reclama Grifols en la fase de discovery

Tras el acuerdo alcanzado a mediados de junio para acelerar la obtención de pruebas, la cooperación se ha roto de nuevo. Grifols exige un amplio universo documental: comunicaciones con periodistas y organismos, registros de operaciones financieras y los materiales que los demandados dicen haber entregado a los reguladores de España y Estados Unidos. El objetivo es reconstruir cómo se gestó el informe y si existió malicia real, el estándar que exige la legislación estadounidense para que prospere una demanda por difamación.

En paralelo, la Audiencia Nacional investiga a Gotham y GIP por presunta manipulación del mercado. La crisis bursátil de enero de 2024 llegó a desestabilizar a Grifols, que sigue defendiendo que el fondo actuó de mala fe y reclama resarcimiento.

La justicia neoyorquina no discute el secreto profesional del periodista; lo que descarta es que un fondo bajista lo invoque mientras su tesis de inversión y su informe se confunden.

El juez estadounidense de la primera instancia ya limitó el alcance del presunto daño. Solo consideró potencialmente difamatoria la afirmación de que Grifols ocultó un préstamo de 95 millones de dólares a Scranton Enterprises, sociedad vinculada a la familia fundadora, porque en las cuentas ya aparecía revelado.

El precedente que deja el auto para los fondos bajistas

El fallo tiene una lectura sectorial inmediata. La Shield Law neoyorquina se ha convertido en un argumento recurrente de los vendedores en corto para blindar sus fuentes cuando una compañía les arrastra a los tribunales. La resolución de Liman desplaza la carga de la prueba: no basta con financiarse con posiciones cortas, ni es suficiente invocar una audiencia difusa de inversores. Hay que acreditar que la publicación responde a un criterio periodístico y no a la mera activación de la tesis de venta en corto.

Para Grifols, que compite en hemoderivados con CSL Behring y Takeda, la decisión despeja el acceso a los materiales internos del fondo. Las implicaciones van más allá del caso: consolida una doctrina que obliga a los activistas bajistas a decidir si actúan como analistas de inversión o como medios.

La batalla, no obstante, sigue abierta. Los abogados de ambas partes discrepan sobre el universo de documentos que Gotham debe entregar. El fondo intenta reducir al mínimo su exposición probatoria. Grifols quiere llegar a la vista oral con el rastro completo de la gestación del informe. El resultado puede forzar una negociación antes de que el material sensible quede expuesto.

En España, la Audiencia Nacional sigue su propia instrucción por presunta manipulación del mercado. Ese procedimiento es independiente del litigio civil estadounidense, pero comparte el mismo núcleo factual: si el informe de Gotham fue una opinión protegida o una estrategia deliberada para hundir la cotización.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El alcance del descubrimiento de pruebas que fije el juez Liman tras el rechazo del privilegio periodístico.
  • Reacción del valor: La decisión reduce la cobertura jurídica de los demandados y puede acelerar la vista oral y la resolución del litigio.
  • Precedente sectorial: El auto Liman fija un estándar contra el uso de la Shield Law por fondos de venta en corto; futuras demandas de cotizadas españolas en Estados Unidos lo tendrán como referencia.

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