El precio de la gasolina diésel en agosto: llenar el depósito ya cuesta 95 y 100 euros, con alivio en septiembre

El encarecimiento de los carburantes en España dobla al de la media europea en plena operación retorno. El sector prevé una tregua de precios para septiembre, aunque el gasóleo ya supera los dos euros en Ourense.

Llenar el depósito en agosto cuesta ya 95 euros con gasolina y algo más de 100 euros con diésel, según los datos de COPE. La operación retorno del verano ha mantenido la presión sobre los surtidores durante la segunda quincena del mes. El alivio, si llega, se espera para septiembre.

No es una percepción aislada. España lidera el encarecimiento de los carburantes en Europa y la gasolina ha subido el doble que la media de la Unión Europea en el último tramo del verano. El diésel tampoco da tregua: desde junio acumula un encarecimiento del 21% en las estaciones de servicio.

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El detonante no es solo estacional. Tras la relajación de las rebajas fiscales del Gobierno, España se ha situado como el tercer país de la UE en el que más sube la gasolina. A la menor bonificación se ha sumado una demanda estival intensa y un coste del crudo que no termina de estabilizarse. La combinación ha encarecido el repostaje justo cuando más desplazamientos se concentran.

Cuánto cuesta llenar el depósito en la recta final de agosto

Un depósito medio de 55 litros de gasolina ronda ya los 95 euros y el de diésel supera los 100. La barrera psicológica se ha roto con claridad en los surtidores más caros. No se trata, por tanto, de un redondeo: son euros reales que el conductor ve al pagar.

El caso de Ourense lo ilustra. El gasóleo se paga por encima de los dos euros por litro en varias estaciones de la provincia, tal y como recogía La Voz de Galicia. Con ese precio, llenar un tanque de 55 litros puede acercarse a los 110 euros. La dispersión de precios entre provincias, vuelve a ser el factor determinante para el bolsillo. No es lo mismo repostar en una gasolinera de bajo coste que en una estación de marca con menos competencia.

El tren de subidas de agosto también responde al efecto escalón de la fiscalidad. Cuando el Gobierno relajó las rebajas fiscales, el precio final absorbió de golpe una parte del impuesto que antes estaba suspendida. Ese ajuste se ha repartido de forma desigual entre comunidades y tipos de carburante, lo que explica que Ourense marque registros superiores a los dos euros mientras otras provincias aún se mantienen por debajo.

El alivio de septiembre no devolverá el depósito a los precios de junio. Solo suavizará una factura que acumula un 21% de subida en el diésel.

Qué se espera para septiembre

Las gasolineras prevén un respiro en septiembre. La reducción de los desplazamientos vacacionales y una demanda más contenida deberían suavizar los precios una vez cerrado agosto. No se espera una caída brusca, pero sí una corrección que deje atrás los máximos de la operación retorno.

El respiro está condicionado a que el precio del crudo no vuelva a tensarse. Cualquier repunte del Brent se trasladaría con rapidez al surtidor y retrasaría la moderación. La mejora fiscal que algunos consumidores esperan tampoco está confirmada en este tramo del año.

Un alivio que no borra el encarecimiento del trimestre

El desgaste sobre la economía doméstica ya está hecho. Un hogar que llene dos depósitos al mes ha asumido un sobrecoste cercano a los 30 euros mensuales respecto a junio en el caso del diésel. La cesta del transporte no solo afecta al conductor particular: la distribución y la logística trasladan el encarecimiento a otros precios con semanas de retraso.

Me parece razonable esperar un alivio técnico en septiembre, pero no lo confundiría con un cambio de ciclo. Los márgenes de la distribución y la fiscalidad mantienen el suelo de precios en España relativamente alto. Habrá que esperar al cierre de septiembre para saber si la corrección se consolida o si solo es una pausa en un mercado que lleva todo el verano consumiendo renta disponible.


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