Ray Dalio ha vuelto a poner a bitcoin sobre la mesa. El fundador de Bridgewater Associates, uno de los mayores fondos de cobertura del mundo, defiende en su último ensayo que el oro y bitcoin lo harán ‘relativamente bien’ ante el crecimiento desbocado de la deuda pública mundial. No es una profecía apocalíptica, pero sí una llamada de atención con nombre propio.
La recomendación del inversor llega en un ensayo difundido esta misma semana. ‘Como consejo general, sugiero diversificar bien en clases de activos y países con cuentas de resultados y balances sólidos, infraponderar activos de deuda como los bonos y sobreponderar el oro y algo de bitcoin’, escribió Dalio. Dicho de otro modo, propone refugiarse más en activos que no dependen de la máquina de imprimir dinero.
La deuda global y por qué entran oro y bitcoin
El detonante es el déficit. La deuda nacional de Estados Unidos superó esta semana los 40 billones de dólares, un hito que Dalio considera un punto de inflexión. La mayoría de las grandes economías tiene problemas fiscales muy parecidos, desde Reino Unido y Europa hasta Japón.
Cuando un Estado se endeuda por encima de lo que el mercado puede absorber, los bancos centrales suelen responder imprimiendo moneda para tapar el agujero. Eso diluye el valor de cada dólar o euro en circulación. Los defensores de bitcoin llevan años argumentando que su emisión fija funciona como protección frente a esa dinámica, igual que el oro.
La historia reciente apoya, al menos en parte, esta lógica. Durante los periodos de expansión monetaria agresiva, el bitcoin ha tendido a revalorizarse, aunque con fuertes correcciones. El oro ha hecho lo mismo durante siglos. La diferencia es que el bitcoin sigue siendo joven y su base de compradores es más especulativa. Por eso Dalio habla de ‘un poco’, no de una posición dominante.
La tesis no es que bitcoin sustituya al dólar, sino que una posición pequeña puede reducir la exposición al descontrol de la deuda.
El giro de Dalio: de escéptico a tener un 1% en bitcoin
El posicionamiento de Dalio no ha sido siempre el mismo. En 2020 decía que el bitcoin era demasiado volátil para funcionar como dinero, aunque ya admitía que merecía la pena tener ‘un poco’. El año pasado reconoció que la criptomoneda representaba en torno al 1% de su cartera, un porcentaje que ha vuelto a citar este año.
Su ensayo más reciente tiene además un matiz técnico. Aunque nadie puede imprimir más bitcoin, Dalio advierte de que la computación cuántica podría dañar su seguridad en el futuro. No es una apuesta ciega ni una tesis maximalista: es una cobertura prudente dentro de una cartera muy diversificada.
Un refugio con matices, no una promesa de rentabilidad
La evolución del discurso de Dalio refleja el cambio que ha vivido la inversión profesional. Hace seis años, el bitcoin era un activo marginal para la banca tradicional. Hoy, un inversor con el historial de Bridgewater sugiere sobreponderarlo, aunque sea ligeramente y acompañado del oro. La novedad no es que bitcoin suba o baje una semana concreta, sino que se discuta como una pieza más de una cartera defensiva.
La lógica recuerda a la de los años setenta con el oro, cuando la estanflación disparó el interés por los activos reales. Bitcoin no existía entonces, pero hoy ocupa un lugar parecido en la conversación: un activo que no se puede imprimir, aunque con un historial mucho más corto.
La advertencia sobre la computación cuántica es importante. Demuestra que ni siquiera los defensores más veteranos del bitcoin ignoran los riesgos tecnológicos. También recuerda que la tesis del refugio tiene límites: el comportamiento del bitcoin en una crisis de deuda extrema no está probado y su volatilidad sigue siendo elevada.
En todo caso, la recomendación de Dalio se resume en una idea sencilla: menos exposición a bonos y algo de activos que no dependan de la salud fiscal de un solo Estado. No es asesoramiento de compra, sino la lectura de un inversor con décadas de historial. La dirección la marcan, de momento, los datos de deuda y las decisiones de los bancos centrales.




