Una abogada sentencia que el 99% de las criptomonedas son puro humo: Ethereum y Bitcoin se salvan

La abogada zaragozana, exbanquera de Santander y directora de MERGE, sostiene que la tecnología de Ethereum sí tiene infraestructura, comunidad y servidores detrás. Pone el foco en las stablecoins como el dinero del futuro.

La abogada Paula Pascual, exbanquera de Santander, sentencia que el 99% de las criptomonedas son ‘puro humo’. Solo dos activos se salvan, según su análisis jurídico y técnico: Bitcoin y Ethereum.

Su opinión no viene de una observadora lejana. La zaragozana, de 31 años, pasó más de cinco años en el departamento de cripto del banco y hoy enseña en IE University. Además dirige MERGE, un encuentro Web3 que conecta Europa con Latinoamérica.

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En una entrevista con La Vanguardia, Pascual lo resume sin medias tintas: ‘El 99% de las criptomonedas no sirven para nada, son puro humo’. Eso sí, aclara que ‘decir que Bitcoin o Ethereum no tienen nada detrás tampoco es cierto’. Detrás de Ethereum hay tecnología, comunidades, servidores y una infraestructura capaz de mover valor a escala global.

Quién es Paula Pascual y por qué su diagnóstico importa

Pascual estudió Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Zaragoza. Entró en el ecosistema cripto antes de terminar la carrera, casi por casualidad, cuando en 2016 o 2017 un contacto que montaba una revista digital le pidió ayuda legal. Con 21 años ya daba charlas sobre blockchain y antes de acabar la universidad fichó por Banco Santander.

Su forma de explicar la tecnología es deliberadamente sencilla. Define blockchain como una base de datos distribuida, ‘un gran libro contable’ mantenido por miles de servidores mediante criptografía y matemáticas. Bitcoin, dice, son apuntes contables: hay carteras y saldos, como en un banco, con la diferencia de que nadie depende de una única entidad.

Tras nueve años de trayectoria, su diagnóstico tiene peso. No habla desde la especulación ni desde el rechazo, sino desde la hibridación entre banca y cripto. Esa posición intermedia es la que vuelve tan contundente su sentencia sobre el 99%.

El 99% del mercado puede ser ruido, pero Ethereum y Bitcoin se asientan sobre infraestructura real: comunidad, servidores y criptografía probada.

Por qué Bitcoin y Ethereum se salvan, según la abogada

Ethereum irrumpió en 2014 con los contratos inteligentes, programas que ejecutan acuerdos de forma automática sin intermediarios. Ese avance hizo que los bancos pasaran del rechazo frontal a estudiar la tecnología en serio. El propio Santander creó su departamento de blockchain en 2016.

El matiz de aquella época lo resume Pascual con una frase muy de pasillo bancario: ‘blockchain como sistema sí, crypto no’. Luego los clientes jóvenes empezaron a mover dinero hacia plataformas de criptomonedas y la banca entendió que no podía quedarse fuera.

La red Ethereum mantiene hoy una infraestructura de cientos de miles de validadores y miles de aplicaciones descentralizadas. Ether cotiza en el entorno de 2.500 dólares, lejos de sus máximos, pero con la tesis de que el activo tiene respaldo tecnológico y no solo narrativa especulativa.

Las stablecoins también salen reforzadas en el relato. Son criptomonedas que mantienen su valor respecto al dólar o al euro. En Latinoamérica, apunta Pascual, ya superan en volumen a Visa y Mastercard para pagos internacionales. El usuario ni siquiera sabe que por debajo hay blockchain, y esa falta de fricción es la madurez.

Esa misma capacidad de programar el dinero abre el debate sobre privacidad. Una moneda digital de banco central puede convertirse en herramienta de control, pero también puede diseñarse con límites al rastreo. La propia Pascual recuerda que en los grupos sobre el euro digital en Santander se estudiaba una franja de operaciones anónimas hasta 3.000 euros.

Al principio, la banca vio a las criptomonedas como una amenaza. Luego, con la regulación y la demanda de los clientes jóvenes, terminó ofreciéndolas. ‘Ya tienes bancos ofreciendo criptomonedas directamente a sus clientes’, constata la abogada, convencida de que las stablecoins y la tokenización de activos serán la gran batalla.

Lectura de fondo: regulación, banca y el valor de Ethereum

La tesis de la abogada coincide con una idea que ha ganado fuerza institucional: no todo el ecosistema es igual. Tras The Merge, la fusión de 2022 con la que Ethereum cambió su mecanismo de validación por uno más eficiente y con menor consumo energético, la red se consolidó como asentamiento de contratos, stablecoins y finanzas descentralizadas.

Eso no elimina los riesgos. Europa ha sido pionera con MiCA, la regulación europea de criptoactivos, pero ha aplicado unas exigencias tan duras que, según Pascual, el 92% del sector ha desaparecido tras las autorizaciones. La mayoría de los usuarios viene de exchanges regulados o de bancos, y la sobrerregulación puede empujar a la actividad hacia vías menos transparentes.

La exclusión de USDT del mercado regulado europeo es el ejemplo de esa tensión. La mayor stablecoin del mundo quedó fuera del perímetro oficial, aunque quien quiera usarla sigue encontrando vías. Para Pascual, una regulación estricta es preferible a ninguna, pero Europa necesita flexibilizarla si no quiere espantar al ecosistema entero.

El siguiente examen para el ecosistema será la edición de MERGE en Madrid, del 27 al 29 de octubre. Si bancos, reguladores y proyectos cripto vuelven a sentarse en la misma mesa, la utilidad de Ethereum tendrá más argumentos que el humo del resto del mercado.


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