Trump amenaza con bombardear Omán y el petróleo se dispara a 90 dólares: los mercados tiemblan

Teherán y Mascate negocian en paralelo una fórmula provisional para el tráfico marítimo en Ormuz, mientras el crudo mantiene la presión sobre las bolsas. El sultanato lleva años ejerciendo de interlocutor entre Washington e Irán y ahora recibe una amenaza directa.

Trump amenaza con bombardear Omán y ha empujado al petróleo a rondar los 90 dólares por barril. La advertencia llegó este lunes en una entrevista con Fox News, en plena crisis por el estrecho de Ormuz y meses después de que ya lanzara un aviso similar contra el sultanato.

El presidente estadounidense respondió a una pregunta del corresponsal Trey Yingst sobre las conversaciones paralelas entre Irán y Omán para la gestión del tráfico marítimo en el estrecho. ‘Si Omán se interpone en el camino, los bombardearemos hasta hacerlos mierda’, dijo Trump, según relataba el propio Yingst.

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La amenaza que desestabiliza a un mediador histórico

Las negociaciones entre Teherán y Mascate buscan una fórmula provisional para gestionar el paso de buques por Ormuz. Irán ha propuesto repartir con Omán unos peajes de tránsito que, según la fuente original, podrían alcanzar el equivalente a 2.000 millones de dólares por buque, pagados en criptomonedas o yuanes. La estrategia iraní pasa por implicar al actor de la orilla sur del estrecho para ganar legitimidad.

Omán ha ejercido durante años como interlocutor entre Estados Unidos e Irán. Esa posición le permitió esquivar los ataques del primer momento, a diferencia de otros países del Golfo que recibieron centenares de drones. Pero la tolerancia de Washington hacia ese papel ha cambiado.

El analista H.A. Hellyer, del Royal United Services Institute, explica que el modelo omaní se ha basado siempre en la triangulación. Lo que cambió fue la tolerancia de Washington hacia un interlocutor que no rompía el canal de comunicación con Irán’, escribía en The Strait Times. Trump ya tenía a Omán entre ceja y ceja desde su primer mandato.

No es la primera vez que el presidente amenaza al sultanato. ‘Omán se comportará como todos los demás, o tendremos que volarlos por los aires’, dijo en mayo. El escenario era similar: la aparente buena voluntad de Omán para trabajar con Irán en la gestión del tráfico por el estrecho.

El crudo escala a 90 dólares y los mercados descuentan tensión

El crudo ronda los 90 dólares y las bolsas europeas y estadounidenses han abierto la semana con caídas. Los operadores descuentan la posibilidad de que cualquier error de cálculo en el estrecho interrumpa un flujo crítico de petróleo.

La prima de riesgo en Ormuz ya no es una hipótesis de manual: se cotiza en los mercados.

De hecho, el presidente estadounidense endureció su discurso: Irán debe ‘levantar la bandera blanca de la rendición’. Y añadió que las autoridades iraníes negocian desde una posición cada vez más débil. ‘Son buenos jugadores de póquer, pero se están muriendo’, afirmó.

El fin del alto el fuego de 60 días entre Washington y Teherán expiró este lunes. Las fuerzas iraníes aseguraron el domingo que no cederán hasta lograr la ‘derrota completa’ de Estados Unidos. El viernes, Trump declaró Ormuz ‘territorio de Estados Unidos’.

Las petroleras europeas cotizan el repunte del crudo, aunque la subida les obliga a revisar márgenes si se extiende. Para el resto del tejido industrial, el encarecimiento del barril se traduce en mayores costes logísticos y eléctricos.

Análisis: una crisis con forma de ultimátum y una fecha límite invisible

Detrás de la amenaza a Omán hay un patrón que conviene leer con calma. Trump no ha fijado un calendario para alcanzar un acuerdo con Irán. ‘No tengo ningún plazo. No tengo prisa’, afirmó en Fox News, a la vez que descartó que las elecciones de mitad de mandato condicionen su estrategia. Sin embargo, su retórica cumple una función precisa: elevar el coste de cualquier mediación que no pase por Washington.

La debilidad de esa estrategia es conocida. Si Omán interrumpe su interlocución con Teherán, Mascate pierde una de sus principales cartas diplomáticas y Estados Unidos se queda sin el único canal que todavía habla con Irán con cierta fluidez. Si Omán continúa, la amenaza de bombardeo se convierte en un mensaje hacia el resto de los países del Golfo: ningún socio se libra de la presión militar si mantiene abierta la vía iraní.

A medio plazo, la incógnita no es tanto si el petróleo supera los 90 dólares, sino si las primas de riesgo se estructuralizan. Las refinerías europeas, las navieras, y los fondos de cobertura que operan en el mercado de futuros del crudo llevan semanas reasignando coberturas. El coste de asegurar un barril en tránsito por el Golfo se ha elevado notablemente, y eso se acaba trasladando al precio minorista.

La contradicción fundamental del anuncio de Trump es que mezcla un mensaje de rendición hacia Irán con una amenaza contra el país que puede evitar una guerra abierta. Cabe recordar que Omán ya sufrió las ambigüedades de esta posición: los ataques iraníes golpearon a todos los países del Golfo excepto a Mascate.

Si el acuerdo provisional entre Irán y Omán incluye repartir los peajes de paso, Washington considerará cualquier pacto una provocación directa. Si no lo incluye, la propuesta pierde atractivo para Teherán. Esa es la trampa que convierte la amenaza de Trump en algo más que un exabrupto: los mercados no descuentan una guerra inevitable, pero sí han dejado de comprar una paz automática. El primer test llegará en las próximas 48 horas.


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