Apple es una de las empresas tecnológicas más populares del mundo. La empresa de Cupertino ha sido una de las pioneras en tecnologías como el ordenador de escritorio y el smartphone, por lo que sus nuevos productos siempre son recibidos con entusiasmo, tanto de los compradores como de los fieles de Steve Jobs, que todavía cuentan con apuestas revolucionarias en cada lanzamiento.
Pero la batería de nuevos productos que se han filtrado a través del código de sus propios sistemas operativos, como ha informado Aaron Perris, colaborador de MacRumors, deja mucho que desear, al menos para quienes quieren algo más que el logotipo de la manzana bajo el árbol de Navidad. Y es que, más allá de nuevos colores y una mejor pantalla para el iPad, un Apple TV 4K con mayor capacidad de procesamiento y nuevas versiones del HomePod, su competidor de Alexa (Amazon), no hay grandes novedades que sirvan para separarlo de sus competidores inmediatos, al menos entre lo que se ha filtrado.
Si se confirman estas previsiones, sería una primera presentación de productos un tanto predecible para el nuevo director ejecutivo de la empresa, John Ternus, que asumió el cargo a principios de septiembre. Lo cierto es que la apuesta de Apple siempre fue estar un paso por delante de sus competidores, lo que hacía que sus productos y su sistema operativo cerrado, «de extremo a extremo», fueran atractivos frente a opciones más abiertas y, usualmente, más baratas de sus competidores en el mundo tecnológico.

Es cierto que no ha sido necesario que den pasos de este tipo en los últimos años. Aunque Tim Cook, quien actuaba como director ejecutivo de la empresa hasta hace unas pocas semanas, recibió la empresa en un buen estado de salud por parte de Steve Jobs, la realidad es que ha perdido la fama de innovadora en los últimos años. También es cierto que no ha sido necesario mantenerla para conseguir buenos resultados; de hecho, en la presentación de los datos del segundo trimestre de 2026, la empresa ha podido celebrar 109.420 millones de dólares en ingresos, lo que representa un aumento del 16,4% respecto al año anterior (94.040 millones), y una mejora en sus beneficios del 27% interanual.
Una fecha clave para los nuevos lanzamientos
Lo que sí es cierto es que la empresa ha elegido la fecha con cuidado. Aunque se han filtrado los detalles de, al menos, una parte de sus nuevos productos, el anuncio oficial durante octubre con fecha de lanzamiento en noviembre señala claramente el diseño de su estrategia para la Navidad. Es una época que siempre ha sido clave para la empresa, incluso en años positivos como lo está siendo 2026 y como lo fue 2025.
La empresa sabe que este trimestre incluye tanto el «Black Friday» como la Navidad, y es la época en la que mejor dato de ventas tiene. Se suma que la empresa organiza su año entre octubre y septiembre, iniciando el primer trimestre del año fiscal el 1 de octubre y terminando el cuarto el 30 de septiembre, por lo que estos lanzamientos serán clave para marcar el primer año de Ternus al frente de la mítica empresa de Cupertino.
El iPhone sigue siendo el centro de las ventas de Apple
Pero, como ya es costumbre, la empresa se entrega a las ventas del iPhone. Más que un producto estrella, el smartphone que acaba de presentar su modelo 18 es su carta de presentación y la puerta de entrada al ecosistema de Apple; es decir, sus ventas definen también las ventas del resto de los productos.

Según los datos de Investing.com, en el año fiscal que terminó en septiembre de 2025, el iPhone, por sí solo, generó unos 54.300 millones de dólares en ingresos para la empresa, un aumento del 22% frente al año previo, mientras que las ventas del Mac generaron «solo» 10.400 millones de dólares (un incremento del 29%). Por lo tanto, Ternus tendrá que apostar su primer año al nuevo modelo de smartphone.
Por supuesto que el iPhone 18 enfrenta dificultades que no han atravesado sus hermanos mayores. Este modelo se lanza en un contexto en el que los chips procesadores se han hecho más costosos por el auge de la inteligencia artificial, así como por la crisis en Oriente Medio. Son situaciones que no solo han aumentado el coste de producción, sino también la inflación de otros productos, lo que puede generar un problema para la industria.





