Los resultados del segundo trimestre de 2026 de Gemini dejan una lectura doble: la compañía facturó 45,5 millones de dólares, un 37% más que hace un año, pero el negocio de compraventa de criptomonedas se enfría y las pérdidas siguen ahí. Lo más llamativo no es solo la subida, sino de dónde sale el dinero.
Para entender el giro conviene recordar que Gemini es uno de los actores regulados más antiguos del sector en Estados Unidos. No es una firma que dependa solo de las comisiones de compraventa: ofrece custodia, tarjetas, productos de rendimiento y, desde 2026, servicios financieros más amplios. Ese contexto explica que la facturación ya no dependa tanto del precio de bitcoin.
Menos peso de la compraventa y más servicios
La facturación por compraventa de cripto, lo que el sector llama exchange, cayó un 38% interanual, hasta 12,5 millones. En cambio, la división de servicios financieros se disparó un 149% y sostiene el crecimiento. Dicho de otro modo, Gemini ingresa menos por operar con bitcoin y más por tarjetas, intereses y otros productos.
Los datos detallan el cambio. Los ingresos por servicios alcanzaron 23,5 millones de dólares, frente a los 9,5 millones del mismo periodo de 2025. Dentro de esa partida, la tarjeta de crédito aportó 16,2 millones, un 231% más; el staking (bloquear criptomonedas a cambio de recompensas) subió un 50%, hasta 4 millones; y las operaciones OTC (fuera del mercado abierto) pasaron de 600.000 dólares a 4,7 millones.
En paralelo, el negocio de intercambio se desinfló. El volumen negociado cayó de 11.300 millones a 3.800 millones de dólares, una señal de que la actividad especulativa se ha apagado en el trimestre. La caída se notó en en el apartado de comisiones de compraventa, que pasaron de 20,2 a 12,5 millones de dólares.
La suma de servicios e ingresos por intereses llegó a 26 millones de dólares, un 117% más que un año antes. La apuesta de Gemini por diversificar más allá del simple intercambio de cripto se nota: la compañía se presenta cada vez más como una plataforma de mercados con custodia, productos de predicción y servicios para instituciones, según explica en su web oficial. En la práctica, depender menos de las comisiones de mercado es una buena noticia, pero no borra el rojo.
Gemini ya no vive solo de las comisiones por compraventa: los servicios financieros han pasado a sostener el crecimiento, aunque todavía no alcanzan para tapar las pérdidas.
Pérdidas a la baja, pero aún relevantes
Los ingresos crecen, pero Gemini sigue perdiendo dinero. La pérdida neta se redujo un 19%, hasta 107,7 millones de dólares, frente a los 133,2 millones de hace un año. Los gastos operativos subieron un 24% interanual, hasta 122,4 millones, aunque bajaron un 15% respecto al trimestre anterior gracias a los ajustes de costes.
Además, el trimestre incluyó 20,1 millones de dólares en pérdidas por transacciones. De esa cifra, 16,1 millones corresponden a una provisión por fraude y pérdidas crediticias ligada a las tarjetas. Es un recordatorio de que el negocio de crédito también trae riesgos. La base de usuarios subió un 11%: 580.000 personas utilizaron la plataforma cada mes, frente a 523.000 un año antes. Los activos bajo gestión, sin embargo, cayeron de 18.200 a 8.400 millones, reflejando la bajada de las valoraciones cripto y las salidas de la custodia institucional.
Qué lectura dejamos desde Merca2
La historia de Gemini en este trimestre recuerda al giro que muchos exchanges intentaron tras el invierno cripto de 2022, cuando el colapso de precios y la quiebra de FTX secaron los volúmenes de negociación. Entonces, las plataformas empezaron a vender servicios de custodia, tarjetas y productos de rendimiento. Lo que antes era un complemento, ahora es la primera línea de ingresos de Gemini.
Con todo, conviene no confundir diversificación con rentabilidad. La compañía lleva tres trimestres mejorando su pérdida operativa, pero el EBITDA ajustado (beneficio bruto de explotación antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) siguió en negativo: -74 millones de dólares, peor que los -51,9 de hace un año. Ese dato muestra que, a nivel operativo puro, el negocio aún no se sostiene sin ajustes. La provisión por fraude en tarjetas añade presión a un crecimiento que, a primera vista, parecía limpio.
El reto para los próximos trimestres es doble: mantener el impulso de los servicios financieros y contener los costes asociados al crédito. Si el mercado cripto vuelve a animarse, el negocio de compraventa debería recuperar fuelle y complementar la foto. Si no, Gemini dependerá de que los nuevos productos generen margen suficiente para tapar un agujero que todavía supera los 100 millones trimestrales. Ni éxito cerrado ni colapso, pero sí una fase de transición que conviene seguir de cerca.




