Citi pide al Congreso de EE. UU. aprobar la ley de claridad cripto: el Clarity Act sigue pendiente

La directora ejecutiva Jane Fraser pide una norma que apoye la innovación y la banca tradicional advierte del riesgo de pagar intereses por las stablecoins. La votación en el Senado queda aplazada hasta septiembre.

Citigroup, uno de los mayores bancos de Estados Unidos, ha pedido públicamente al Congreso que desatasque la CLARITY Act, la ley que busca aclarar las reglas del mercado cripto en el país. La directora ejecutiva Jane Fraser defendió este viernes que la entidad quiere ‘una buena ley’ y una ‘adopción segura’ de los activos digitales, según las declaraciones recogidas por Bitcoin Magazine.

El mensaje llega con una fecha encima de la mesa. Los legisladores intentaron votar la norma antes del receso de verano, pero se quedaron sin tiempo. La próxima oportunidad en el calendario se abre en septiembre, un plazo corto para un texto que lleva meses trabado en el Senado.

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Fraser resumió su posición con una declaración de intenciones: quiere una buena regulación que apoye la innovación y fomente la adopción segura de las capacidades de los activos digitales. Para el banco, dijo, sería ‘excelente para el sistema’. De fondo, la postura de Citi muestra que la gran banca ya no pide una moratoria cripto, sino reglas claras para mover ficha.

Qué suma la banca a la ley de claridad cripto

La CLARITY Act llegó a aprobarse en la Cámara de Representantes en 2025, pero se ha quedado atascada en el Senado durante 2026. El texto cuenta con apoyos de republicanos y demócratas, un detalle poco habitual en un asunto que suele moverse por líneas partidistas. Además de Citi, instituciones como Fidelity y Goldman Sachs han señalado que el borrador actual les parece viable.

El empujón de Jane Fraser no es una simple declaración de pasillo. Citi considera que ya es líder en activos digitales y quiere que ese estatus se consolide bajo un marco legal claro. No pide una desregulación, sino una norma que reduzca la incertidumbre de bancos, exchanges, y emisores de tokens, incluida la de las stablecoins.

Aquí aparece el principal bloqueo. Las entidades financieras han frenado uno de los puntos sensibles: la posibilidad de que las criptoempresas paguen rendimientos a sus clientes por mantener stablecoins. La banca estadounidense argumenta que, si los exchanges ofrecen productos más atractivos que las cuentas tradicionales, parte del depósito minorista migrará fuera del sistema bancario.

El respaldo de Citi ya no es un guiño: es la constatación de que la gran banca quiere reglas para competir en cripto sin renunciar a su negocio de depósitos.

La disputa por el rendimiento de las stablecoins

Clarity Act Congreso EEUU

Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, normalmente ancladas al dólar. El problema de fondo es sencillo: si un usuario puede obtener un interés por tener dólares digitales en un exchange, ¿qué incentivo le queda para dejarlos en un depósito bancario que no paga lo mismo?

Fraser insistió el viernes en que los bancos pequeños cumplen un papel importante en Estados Unidos y que un sistema de recompensas sobre depósitos podría tener un ‘efecto perjudicial’. Al mismo tiempo, admitió que Citi no ha renunciado a introducir mejoras en el texto. Su mensaje, en síntesis: no han dejado de presionar para lograr cambios, pero quieren ver una buena ley aprobada.

El desencuentro no es nuevo. Coinbase, el mayor exchange de criptomonedas de Estados Unidos, retiró su apoyo al proyecto en enero tras chocar con los responsables de la banca, que defienden prohibir los intereses sobre stablecoins. Ese giro dejó a la ley sin uno de sus aliados naturales y acentuó la división entre dos modelos de negocio.

En la práctica, la discusión recuerda al pulso entre la banca tradicional y los fondos monetarios cuando nacieron los primeros productos de alta rentabilidad. Entonces, como ahora, la cuestión no era solo si el producto resultaba atractivo, sino a qué regulación debía someterse.

Por qué importa para el inversor y qué vigilar en septiembre

Detrás de la batalla por los intereses de las stablecoins hay una cuestión estructural. La banca teme que una stablecoin con rentabilidad se convierta de facto en un depósito digital fuera de su control. Y no es un miedo abstracto: experiencias anteriores, como el colapso de TerraUSD en 2022, mostraron que los rendimientos extraordinarios sobre monedas supuestamente estables pueden terminar en agujeros de miles de millones. La diferencia ahora es que un texto legal permitiría a las autoridades trazar la línea entre lo que es un depósito y lo que no.

Eso convierte a la CLARITY Act en algo más que un trámite. Para un inversor estadounidense, una norma clara reduciría la incertidumbre sobre qué plataformas pueden operar, qué productos ofrecen y con qué garantías. Para un inversor europeo, la lectura es indirecta pero real: Estados Unidos sigue sin cerrar su marco federal y cada retraso deja a la industria global en un terreno fragmentado.

La votación prevista para septiembre marcará la temperatura real de la ley. Si el Senado consigue desbloquear el texto, la gran banca entrará en el negocio cripto con más determinación. Si vuelve a quedarse corta, el mensaje será distinto: la innovación seguirá moviéndose más rápido que la política y los bancos tendrán que decidir si esperan o compiten con las reglas que ya existen.


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