TUR gas sube hasta un 33,1% desde octubre: golpe directo a la factura de los hogares

El Real Decreto-ley 25/2026 limita el alza de la materia prima al 35%, lo que evita que la TUR vecinal más alta supere el 100%. Las comercializadoras financian la diferencia y recuperarán una deuda media de dos céntimos por kWh en próximas revisiones.

La TUR de gas natural sube una media del 17,6% desde este 1 de octubre en su modalidad individual sin impuestos. La vecinal, en cambio, se dispara entre un 22,6% y un 33,1%, según la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado.

La TUR individual sube un 17,6% y la vecinal se dispara hasta el 33,1%

El incremento se aplica a la modalidad individual con una media del 17,6% respecto al precio fijado el pasado 1 de julio. En la TUR vecinal, que afecta a comunidades de propietarios y a las empresas de servicios energéticos que les prestan servicio, el término variable se eleva entre un 22,6% y un 33,1% según el tramo de consumo, de la TUR 4 a la TUR 11.

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La TUR vecinal nació con carácter temporal en octubre de 2022, al calor del Real Decreto-ley 18/2022, para que las comunidades de propietarios pudieran acogerse a la tarifa regulada. En junio de 2024, el Real Decreto-ley 4/2024 amplió su aplicación de forma indefinida, y hoy es una pieza estable del sistema tarifario del gas.

Detrás del alza está el coste de la materia prima, que se ha disparado un 112,5% desde la revisión de julio. El gas de base se sitúa en 27,86 euros por megavatio hora, un 8% más que en la tarifa vigente, por el repunte del 7,3% del Brent y pese a la apreciación del euro frente al dólar. El gas estacional, incorporado durante los meses de invierno, escala hasta los 78,91 euros/MWh, un 82,3% por encima del periodo anterior, según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

La TUR de gas natural es la tarifa regulada a la que puede acogerse cualquier consumidor conectado a redes de presión igual o inferior a 4 bar y con un consumo anual de hasta 50.000 kilovatios hora. Se revisa trimestralmente cada primer día de enero, abril, julio y octubre y solo se actualiza cuando el coste de la materia prima varía más del 2% respecto al valor vigente.

El trimestre arranca en un momento delicado para el mercado gasista europeo. El gas estacional que se incorpora en invierno pesa cada vez más en el cálculo de la tarifa, y este año lo hace con una cotización muy superior a la del periodo anterior. La estacionalidad convierte cualquier repunte del crudo en un golpe directo a los meses de mayor consumo.

Del 106,7% al 33,1%: el Real Decreto-ley 25/2026 que evita el golpe total

La subida que finalmente llega al recibo es muy inferior a la que habría resultado sin intervención pública. El Real Decreto-ley 25/2026, aprobado esta semana y tercer paquete de medidas frente a la crisis en Ormuz, limita al 35% el incremento del coste de la materia prima incluido en la TUR que entra en vigor el 1 de octubre.

El paquete se suma a otras medidas adoptadas por el Ejecutivo para contener el impacto de la crisis. El objetivo declarado es evitar que la volatilidad internacional se traslade de golpe al recibo doméstico, aunque el mecanismo elegido difiere del de anteriores emergencias.

La factura de octubre no mide el coste real del gas, sino el que el Gobierno ha decidido trasladar hoy y aplazar al mañana.

Ese tope deja un valor de 3,5 céntimos de euro por kWh. Al ser financiado el límite por las comercializadoras reguladas, se ha generado una deuda media unitaria de 2 céntimos por kWh que se recuperará en sucesivas revisiones de la tarifa. En la crisis de Ucrania, en cambio, el escudo se articuló vía Presupuestos Generales del Estado y no con cargo a las comercializadoras.

Para un cliente medio de la TUR 1 —cocina y agua caliente sanitaria— la revisión se traduce en un alza del 13,2% en la factura anual con impuestos; sin la medida, habría sido del 44,4%. En la TUR 2 —con calefacción incluida— el incremento es del 16,4% frente al 52,4% que habría supuesto, y en la TUR 3, la reservada a pymes, del 18,5% frente al 58,3%.

El salto es más pronunciado en la escala vecinal. La TUR 4 y la TUR 5 suben un 22,6%; la TUR 6, un 28,3%; y de la TUR 7 a la TUR 11 el incremento oscila entre el 32% y el 33,1%. Sin el tope del Ejecutivo, los tramos altos habrían superado el 100%: la TUR 11 habría escalado un 106,7%.

tarifa gas octubre

El coste diferido: la deuda de dos céntimos que llegará en 2027

Ese tope del 35% no elimina el encarecimiento, sino que lo reparte en el tiempo. La deuda media de 2 céntimos por kWh que asumen las comercializadoras reguladas se recuperará en las próximas revisiones de la TUR, previsiblemente las de enero, abril y julio de 2027. El consumidor pagará más adelante lo que hoy no paga, salvo que el precio internacional del gas caiga con la fuerza suficiente para absorber ese arrastre sin trasladarlo al recibo.

Hay un precedente que invita a la cautela. En 2022, el Gobierno articuló un escudo vía Presupuestos Generales del Estado cuando limitó la subida de la TUR tras la invasión de Ucrania. Ahora el coste recae sobre las comercializadoras, y la diferencia no es menor: traslada presión financiera a las empresas del sector e hipoteca parte de las próximas revisiones. Un operador con márgenes ajustados no absorbe dos céntimos por kWh sin consecuencias.

El coste de la materia prima es solo una parte del recibo. Sobre él se aplican los peajes de acceso, los cargos del sistema y los impuestos, de modo que la variación final depende del consumo y del tramo contratado. Por eso dos hogares con la misma tarifa pueden notar incrementos distintos.

España es un país con dependencia estructural del gas importado para calefacción, industria y generación eléctrica de respaldo. Cualquier tensión en los puntos de tránsito —Ormuz, el Mar Rojo, los corredores del norte de África— acaba traduciéndose en el recibo. La diferencia entre esta crisis y la de 2022 radica en quién adelanta el dinero: entonces fue el contribuyente vía PGE; ahora, la cuenta de resultados de las comercializadoras.

El mecanismo traslada el problema de caja del sistema al calendario: la subida no desaparece, solo espera su turno.

El contexto tampoco ayuda. El repunte del Brent, la tensión en el estrecho de Ormuz y la llegada del gas estacional por el invierno confluyen en el mismo trimestre. Un invierno frío elevaría el consumo y agravaría el coste de la materia prima; uno suave daría oxígeno a las comercializadoras y, con suerte, al bolsillo del consumidor.

Con todo, nada garantiza un alivio rápido. La cotización del gas en los mercados europeos ha repuntado en las últimas semanas y el invierno añade demanda estacional. La próxima revisión, prevista para el 1 de enero de 2027, será el primer termómetro de cuánto de ese coste diferido acaba repercutiéndose.


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