El PIB de la eurozona en el segundo trimestre: crece un 0,4% y desafía a Alemania

España repite como la gran economía que más avanza, con un 0,7% frente al 0,2% de Alemania y Francia. Irlanda lidera el bloque con un 3,9% por el peso de sus multinacionales.

La eurozona creció un 0,4% entre abril y junio pese al frenazo alemán del 0,2%.

Los datos publicados por Eurostat confirmaron que se trata del mayor avance trimestral desde comienzos de 2025. Para el conjunto de los Veintisiete, el PIB subió un 0,5%, frente al 0,1% del primer trimestre.

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En tasa interanual, la zona euro avanzó un 1,0% y los Veintisiete un 1,2%. El rebote llega después de un primer trimestre en el que la actividad se estancó.

Un rebote desigual: Irlanda dispara la media y España aguanta

Irlanda anotó un 3,9% trimestral, muy por encima de cualquier socio. Eslovenia creció un 1,8% y Lituania un 1,7%. En el extremo opuesto, Bélgica, Rumanía y Austria no pasaron del 0%.

Irlanda distorsiona. Siempre lo hace.

Entre las grandes economías, España volvió a ser la que más creció, con un 0,7%. Alemania, Francia e Italia se quedaron en el 0,2%.

El 0,4% de la eurozona esconde una verdad incómoda: sin Irlanda y sin España, el rebote apenas se sostiene.

El BCE y la sombra de Oriente Medio: tipos al alza y consumo a prueba

Con los tipos al alza, el BCE no lo pone fácil. La subida de la energía se deja sentir en en los márgenes de las empresas y en el gasto de los hogares.

Aun así, el repunte no es un cambio de ciclo. El consumo europeo da señales de resistencia, pero la inversión sigue floja. Las familias del sur gastan más que las del norte, y eso compensa la atonía industrial de Alemania. El crédito, además, se ha encarecido después de la decisión del BCE, y el ahorro acumulado en la pandemia da muestras de agotamiento.

La heterogeneidad es el problema de fondo. Alemania arrastra varios trimestres de debilidad industrial, aunque evita la recesión técnica por la resistencia de los servicios. Francia aporta poco e Italia crece a un ritmo casi vegetativo. Sin Irlanda, el rebote europeo pierde fuelle de forma evidente. Y el mercado laboral, que había aguantado, empieza a emitir señales mixtas en el sector manufacturero.

La cuestión es si esta foto se mantiene en otoño. El turismo del sur tiene un componente estacional, y la industria alemana no ha tocado suelo con claridad. Si la energía vuelve a tensarse por Oriente Medio, las previsiones se vendrán abajo con rapidez.

Por qué el 0,4% no resuelve el problema de fondo

El promedio esconde dos velocidades. Irlanda depende de sus multinacionales, lo que infla la estadística sin reflejar actividad real de la calle. Alemania sigue en la zona baja, con la industria lastrada por el coste energético y la competencia asiática.

Para España, el 0,7% tiene un mérito relativo: no es un crecimiento espectacular, pero sí el más estable entre las grandes. El consumo aguanta mejor que en el norte y el turismo mantiene su aportación. Sin embargo, hay un límite. La subida del BCE encarece el crédito justo cuando las empresas españolas necesitan financiar la inversión productiva. Ese es el matiz.

El caso español merece una lectura aparte. El 0,7% es el mejor dato entre las grandes, pero no es una excepción: el turismo, el empleo y el consumo interno tiran del crecimiento, mientras la inversión empresarial aún no despega con la fuerza que exigiría un ciclo expansivo completo.

En definitiva, el PIB del segundo trimestre confirma que la eurozona no está en recesión, pero tampoco en una recuperación sólida. La baza irlandesa seguirá distorsionando los promedios de los próximos trimestres, y Alemania necesitará algo más que un repunte del 0,2% para recuperar tracción. Sin inversión productiva y con el crédito más caro, el margen de mejora es estrecho.

La duda no es si el segundo trimestre fue bueno. Fue aceptable. Es si la segunda mitad del año aguantará sin la distorsión irlandesa y con Alemania en el alambre. La próxima reunión del BCE en septiembre será la primera prueba de fuego para un crecimiento que, por ahora, no es más que un rebote estadístico con matices.


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