Pablo Gil Trader desvela los soportes clave que decidirán si la bolsa sigue subiendo

El gestor repasa los techos de mercado de 2000, 2007 y 2022 para identificar el patrón que avisa de un cambio de tendencia y define los soportes que el inversor debería vigilar.

La bolsa puede seguir subiendo. Pablo Gil no niega esa posibilidad, pero tampoco está dispuesto a darla por hecha. En la segunda parte de su análisis sobre el rumbo del mercado, el gestor con cuatro décadas de experiencia sostiene que la pregunta importante ya no es cuánto recorrido queda al alza, sino dónde están los soportes que separan una simple pausa de un cambio de tendencia. Y avisa: cuando esos niveles ceden, el reloj empieza a correr en contra del inversor.

La fase de distribución: cuando los máximos dejan de crecer

Gil explica que los techos de mercado rara vez llegan con un desplome repentino. Lo habitual —y reconoce excepciones como la pandemia o el crash de 1987— es atravesar antes una fase de distribución lateral, en la que el índice deja de marcar máximos crecientes. Eso, por sí solo, no significa nada grave. Puede ser un simple respiro.

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El problema aparece después. Según su lectura, la primera advertencia seria llega cuando el precio pierde los suelos que antes habían frenado las caídas en varias ocasiones. A partir de hay, lo que se observa es una secuencia de máximos cada vez más bajos y de mínimos también descendentes. Esa combinación, y no otra cosa, es la que le confirma que hay un cambio de tendencia en marcha.

La pérdida del soporte, la señal verdaderamente peligrosa

En el esquema que plantea, la ruptura de la directriz ascendente es un aviso menor. Importa, pero no decide nada por sí sola. Lo determinante es la pérdida de la zona de soportes, sobre todo cuando esa ruptura confirma además una figura de vuelta.

A partir de ahí, añade, el mercado suele rebotar y dejar un pico inferior al anterior. Esa confirmación elimina las dudas: ya no hay margen para interpretar el movimiento como una corrección pasajera.

El gestor menciona la estructura de hombro-cabeza-hombro como una de las formaciones clásicas que anticipan ese giro y subraya que no hace falta inventar indicadores nuevos. Basta con monitorizar la secuencia de máximos y mínimos decrecientes una vez perdido el soporte.

La ruptura de la directriz no confirma nada por sí sola. Lo que me dice que el mercado ha cambiado de verdad es la pérdida del soporte y, después, una secuencia de máximos y mínimos decrecientes.

— Pablo Gil Trader

Tres episodios que repiten el mismo guion

Para sostener el argumento, Gil repasa el S&P 500 en el año 2000. La subida de finales de los noventa se agota, el índice deja de superar sus propios máximos y, cuando cede los soportes previos, encadena una serie de picos y valles descendentes que desembocan en el desplome.

El episodio de 2007 y 2008 le sirve para ilustrar el patrón del doble techo. El mercado se frena en dos zonas muy próximas, pierde la directriz en dos fases y, lo más relevante, cede un nivel que había detenido las caídas en tres ocasiones. Gil sitúa en ese punto la activación de la formación de vuelta, acelerada después con la quiebra de Lehman Brothers.

En 2022, con una corrección mucho más modesta, la mecánica fue idéntica. Ruptura de la directriz, ataque a un nivel que se respeta tres veces, pérdida del mismo y concatenación de rebotes cada vez más cortos a lo largo de nueve meses.

El mismo ejercicio con el Eurostoxx 50 arroja conclusiones parecidas. El analista describe fases de consolidación en 2000, máximos casi al mismo nivel en 2007 y 2008 y una pauta muy similar en 2022, siempre con la pérdida de la zona de suelos como señal clave. La pandemia, admite, fue un shock externo distinto, con un deterioro económico inmediato, pero también rompió niveles críticos que anticipaban que algo estaba cambiando.

Los errores del inversor de largo plazo

El vídeo aborda también los errores que, a juicio de Gil, se cometen con más frecuencia al invertir en renta variable con vocación de largo plazo. Y plantea la pregunta que suele llegar después: en qué momento tendría sentido volver a comprar una vez el mercado haya girado, es decir, cuánto recorrido podría quedar realmente a la baja. Son dos asuntos que el gestor enmarca en su propia experiencia, cuatro décadas observando cómo se comportan los índices en los techos de ciclo.

El telón de fondo macro: deuda, defensa y crecimiento

El análisis no se limita a los gráficos. Gil introduce en la conversación el problema del endeudamiento de las economías desarrolladas, con déficits estructurales que se vuelven más costosos cuando suben los tipos de interés, y lo conecta con el debate europeo sobre el gasto en defensa. Su tesis: sustituir el papel que ha jugado Estados Unidos exige mucho más dinero del que se ha puesto sobre la mesa. Y las vías para conseguirlo son crecer más —algo que Europa no está logrando, con un crecimiento estructural en torno al 1%— o subir los impuestos a ciudadanos y empresas.

Ese marco no es abstracto. El coste de financiación de la deuda, el gasto público y el envejecimiento demográfico llevan años condicionando las carteras, y explican por qué el mercado mira con lupa cualquier señal de deterioro fiscal. Cuando el dinero deja de ser gratis, los niveles técnicos dejan de ser una curiosidad de analistas y pasan a ser la referencia que muchos gestores usan para decidir si mantienen o recortan exposición.

Qué significa para quien invierte a largo plazo

La lectura práctica de todo esto es incómoda: nadie puede saber de antemano cuándo llega el techo. Lo que Gil propone no es adivinar el futuro, sino tener un mapa. Un puñado de niveles anotados —los soportes que ya han frenado caídas antes, las directrices que marcan el ritmo de la subida— convierte una decisión emocional en una decisión basada en reglas. Esa es, probablemente, la parte más útil de su mensaje. El inversor que compró sin plan y vio el mercado derrumbarse en 2008 sabe que la diferencia entre resistir y vender en el peor momento no está en el convencimiento, sino en haber definido antes qué evidencia le haría cambiar de opinión. Y aquí conviene ser preciso: Gil no dice que el cambio de tendencia haya llegado. Dice cómo reconocerlo cuando llegue. Mientras los soportes aguanten, la tendencia sigue siendo la que era.

Queda flotando la pregunta que el propio gestor deja abierta. Si el mercado gira, cuánto recorrido habría realmente a la baja y en qué punto volvería a tener sentido comprar. Su respuesta, en esta segunda entrega, pasa por vigilar la evidencia en lugar de anticiparla. Los gráficos no avisan, pero tampoco engañan a quien los tiene delante.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Pablo Gil Trader en YouTube.

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