El primer ETF de bitcoin cubierto en euros del mundo ya está en el mercado europeo. Lo ha estrenado HANetf, una gestora británica que administra 9.200 millones de dólares en productos cotizados, con un objetivo muy concreto: que el inversor de la eurozona no tenga que apostar también sobre el dólar.
Hay un problema de fondo que afecta a cualquier europeo que compre cripto. El bitcoin se cotiza en dólares, así que quien adquiere un producto sin cobertura está tomando dos decisiones a la vez sin ser del todo consciente: una sobre bitcoin y otra sobre el tipo de cambio. Si el euro se aprecia, parte de la revalorización se diluye al convertirla a la moneda común. Si se debilita, ocurre lo contrario y el inversor gana por una vía que nunca eligió.
Qué es exactamente el Arrow Bitcoin EUR Hedged
El producto se conoce comercialmente como Arrow Bitcoin EUR Hedged ETF, aunque en el folleto se define como ETC, siglas de exchange-traded commodity: un título cotizado respaldado por el activo físico que guarda un custodio, no un fondo de inversión colectiva al uso. La diferencia importa poco para quien compra desde el móvil, pero sí para determinadas carteras institucionales europeas, que tienen restringido el acceso a este tipo de vehículos. La gestora lo presenta como el primero de su clase en el mundo.
La cobertura la presta HSBC a través de contratos a plazo. El banco se compromete a vender el equivalente en dólares del fondo a un tipo de cambio fijado para una fecha futura. Si el dólar se debilita frente al euro, la pérdida del valor en euros del bitcoin se compensa con la ganancia del contrato; si se fortalece, la cobertura resta. Los contratos se renuevan cada mes y el tamaño de la protección se recalcula en cada renovación.
Por qué el riesgo divisa pesa más de lo que parece

Pongámoslo con un ejemplo. Si bitcoin sube un 20% en dólares mientras el euro se aprecia un 10% frente a la divisa estadounidense, la ganancia del inversor europeo sin cobertura se queda cerca del 9% al pasar por caja. Buena parte de la subida se ha esfumado por el camino, sin que nada haya fallado en el activo.
La cobertura no es gratuita y tampoco garantiza ganar más. Su coste depende del diferencial de tipos de interés entre Estados Unidos y la eurozona y de la demanda de protección de cada momento, y se descuenta del valor del producto. Juega además en ambos sentidos: cuando el euro se debilita, el inversor cubierto gana menos que el que asume el riesgo cambiario. Se paga por dormir más tranquilo, no por rendir más.
Cubrirse en euros no elimina el riesgo, lo cambia de sitio: protege al inversor de la divisa y lo expone al coste de la cobertura.
Lo que dice este lanzamiento del mercado europeo de ETF cripto
Estados Unidos aprobó sus fondos de bitcoin al contado en enero de 2024 y el resultado ha sido el lanzamiento más exitoso de la historia de los ETF. Entre BlackRock, Fidelity, Morgan Stanley y el resto de emisores acumulan 111.100 millones de dólares en activos, según Coinglass, un agregador de datos de mercado cripto.
Europa, en cambio, lleva una década lanzando productos cotizados sobre cripto sin acercarse a esas cifras. No es por falta de oferta: hay vehículos de este tipo en Fráncfort, Ámsterdam, Zúrich o Londres desde mediados de la década pasada. El obstáculo es otro. El mercado europeo está fragmentado en decenas de productos pequeños, sin un campeón claro de liquidez, y con normas fiscales distintas en cada país.
El precedente más cercano está en el oro. Durante años, los fondos cotizados del metal cubiertos en euros han formado parte habitual de las carteras conservadoras que querían exposición a la materia prima sin sumar ruido cambiario. Trasladar esa fórmula al bitcoin supone, en la práctica, tratar a la criptomoneda como un activo más de asignación y no como una apuesta de nicho.
Para el inversor particular, la puerta de entrada es la misma que la de cualquier otro producto cotizado: se compra en bolsa a través de un bróker que dé acceso al mercado donde se liste, sin necesidad de abrir una cuenta en un exchange ni de gestionar claves privadas. Ahí está buena parte de su atractivo. Al cotizar en bolsa, además, se declara como un valor más y no arrastra las obligaciones específicas de la tenencia directa de criptomonedas.
Queda por ver si la fórmula cuaja. Si funciona, lo lógico es que otras gestoras europeas muevan ficha con versiones parecidas, aunque por ahora no hay anuncios en esa dirección. La cobertura de divisa tampoco borra la volatilidad del activo: una caída del 30% en dólares sigue siendo una caída del 30% en euros, con protección o sin ella. La pregunta que se hará el ahorrador europeo es más sencilla: cuánto está dispuesto a pagar por no tener que pensar en el dólar.




