Bitcoin cae un 50% pero su ciclo bajista repite el patrón histórico del halving, según VanEck

El precio ronda los 60.000 dólares, muy lejos del máximo de 126.080 dólares de octubre. VanEck ve señales de suelo incipiente, pero CryptoQuant pide cautela ante una posible última capitulación.

Bitcoin cotiza en la zona de los 60.000 dólares tras dejarse casi la mitad de su valor desde el máximo de 126.080 dólares que marcó en octubre. El ciclo bajista asusta, pero el gestor de activos VanEck lo describe como ‘negocio como siempre’: una fase más dentro del patrón histórico que dibuja cada halving de la red.

Qué dice VanEck sobre el ciclo bajista de bitcoin

El informe publicado el jueves por VanEck sostiene que la caída actual encaja con el ciclo de cuatro años que marca el halving de Bitcoin. Ese mecanismo reduce a la mitad la recompensa que reciben los mineros por validar transacciones, endurece la oferta de monedas nuevas y, históricamente, suele ir seguido de una fase bajista. No es una anomalía: es la estructura de mercado funcionando como siempre.

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El marco de análisis de la gestora, bautizado como GEO, vigila tres señales: la liquidez global, el apalancamiento del ecosistema y la actividad on-chain, es decir, la registrada en la propia cadena de bloques. Hoy dos de las tres están en terreno neutral. La tercera, el apalancamiento, aparece en zona constructiva.

La conclusión de VanEck es que podría ser el momento de empezar a acumular posiciones de forma gradual. No es una promesa de rebote inmediato, sino una lectura de largo plazo: cuando el precio cae un 50% y dos de tres señales clave no empeoran, el suelo suele estar más cerca de lo que parece.

CryptoQuant matiza: el suelo podría estar más abajo

Desde el lado del análisis on-chain, CryptoQuant apunta en una dirección parecida, aunque con matices. Sus datos muestran que los inversores a largo plazo, la cohorte más resistente a las caídas, acumulan pérdidas no realizadas más profundas que el conjunto del mercado. El indicador que lo mide, el NUPL ajustado, compara el beneficio o pérdida latente de cada grupo de inversores.

El analista MorenoDV destaca que esta dinámica ha aparecido en todos los grandes suelos de ciclos anteriores. Eso sí: CryptoQuant pide prudencia antes de cantar victoria. En los ciclos pasados, ese mismo indicador cayó a extremos negativos mucho más profundos antes de que el precio tocara un mínimo real. Las lecturas actuales aún no han llegado a ese nivel.

Que los inversores más pacientes estén sufriendo más que la media no es una señal de pánico: en todos los grandes suelos de mercado ha ocurrido exactamente lo mismo.

La gran pregunta es si este ciclo puede dibujar un suelo menos profundo que los anteriores. Los analistas de CryptoQuant creen posible que el mercado aún encaje una última capitulación, una venta brusca de pánico, salvo que la demanda institucional y una base de inversores más resiliente permitan que bitcoin toque fondo con menos daño que en ciclos pasados.

Por qué este ciclo bajista importa al inversor español

Quien lleve unos años en el sector ya ha visto esta película. En 2018, bitcoin cayó más de un 80% tras el frenesí de las ICO, las ofertas iniciales de monedas que llenaron el mercado de proyectos sin recorrido. En 2022, la quiebra de Terra y del exchange FTX arrastró al precio por debajo de los 20.000 dólares. Aquel ciclo enseñó una lección que sigue vigente: cuando los proyectos con exceso de apalancamiento caen, arrastran a todo el mercado, incluso a los activos que no tienen nada que ver con ellos. Ahora la corrección es del 50% y el guion se repite, pero con un actor nuevo: los fondos cotizados que desde 2024 permiten a bancos y gestoras comprar bitcoin con la misma facilidad que una acción.

Esa es la gran diferencia. Los ciclos anteriores se comportaron como un reloj mecánico: subida, euforia, pánico y suelo. La entrada de capital institucional no rompe ese reloj, pero podría amortiguar el golpe. Los datos de VanEck apuntan a un suelo incipiente; los de CryptoQuant, a que aún falta un último tramo de dolor. Las dos lecturas son compatibles. La pregunta de fondo es si esos flujos institucionales son lo bastante profundos como para absorber la sobreoferta que dejan los inversores apalancados.

Mi lectura es prudente. El patrón histórico es real, pero cada ciclo llega con apellidos distintos. Depender de que ‘esta vez será igual’ es tan arriesgado como ignorar las métricas que funcionaron en el pasado. El inversor español que observe este mercado haría bien en fijarse en dos cosas: la evolución del apalancamiento, que VanEck ya ve en zona constructiva, y la entrada neta de dinero en los ETF al contado. Si ambas señales se mantienen, el suelo de este ciclo puede ser más suave que el de 2022. Si no, la capitulación que CryptoQuant no descarta sigue sobre la mesa.

Para quien se acerca por primera vez, conviene asumir que las caídas del 50% no son una excepción. En los últimos doce años, bitcoin ha vivido al menos tres correcciones de esa magnitud y, hasta ahora, siempre se ha recuperado. Eso no convierte el futuro en certeza, pero ayuda a poner el contexto.

Pensar en ciclos de cuatro años puede sonar extraño viniendo de la bolsa, donde las recesiones no siguen un calendario fijo. En Bitcoin, sin embargo, el calendario lo marca el código: cada 210.000 bloques, la emisión de monedas nuevas se recorta a la mitad. Es un ajuste matemático, no una decisión de un banco central. Conviene recordar ese detalle cada vez que alguien anuncie el fin de bitcoin.


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