Anthropic prepara una salida a bolsa que podría superar los 2 billones de dólares de valoración y arrebatar a SpaceX el récord de la mayor OPV de la historia.
Claves de la operación
- La valoración potencial duplica el debut de SpaceX en junio. Inversores citados por Financial Times sitúan la OPV en octubre con una horquilla entre 2 y 3 billones de dólares.
- Claude Code y las suscripciones empresariales aceleran la facturación. La herramienta de programación ya supera los 2.500 millones de dólares anualizados y las licencias se han multiplicado por cuatro.
- El mercado vigila el múltiplo de ingresos y la presión de precios. OpenAI, Google y los modelos chinos de código abierto amenazan la capacidad de mantener un crecimiento tan agresivo.
El asalto de Anthropic al trono bursátil de la IA
No han pasado ni dos meses desde que Elon Musk y SpaceX se llevaron los reflectores de Wall Street. La operación supone además un desafío indirecto a xAI, la apuesta de Musk por la inteligencia artificial. En junio, la compañía aeroespacial recaudó 75.000 millones de dólares en su debut bursátil, a 135 dólares por acción, y alcanzó una valoración de 1,77 billones. Anthropic quiere superar esa marca.
Según Financial Times, varios inversores de la compañía de inteligencia artificial calculan que la OPV podría celebrarse en octubre con una valoración de al menos 2 billones de dólares y algunos elevan la cifra hasta 3 billones. La empresa no ha fijado el precio. Las expectativas se apoyan en el ritmo de ingresos.
Anthropic comunicó a finales de mayo que su ritmo anualizado de facturación había superado los 47.000 millones de dólares, al tiempo que cerraba una ronda de financiación de 65.000 millones de dólares que elevó su valoración privada hasta 965.000 millones de dólares. Los inversores citados por Financial Times calculan que el ritmo anualizado de ingresos podría alcanzar entre 100.000 y 120.000 millones de dólares al cierre de 2026.
El motor empresarial que justifica la valoración
El modelo Claude se ha convertido en una herramienta empresarial más allá del chatbot. Las compañías pagan por suscripciones y, sobre todo, por APIs que integran los modelos en sus propios programas. Se utiliza para programar, automatizar tareas y desarrollar agentes con intervención humana limitada. La disponibilidad en los principales proveedores de nube facilita que grandes empresas lo incorporen sin construir por sí mismas toda la infraestructura.
Claude Code, la herramienta para programación, es uno de los principales motores del negocio: la facturación anualizada ya supera los 2.500 millones de dólares y las suscripciones empresariales se han multiplicado por cuatro desde comienzos de año. Anthropic asegura que más de 300.000 compañías utilizan Claude y que más de 500 clientes generan un gasto anualizado superior al millón de dólares.
La inteligencia artificial de pago ya no es una promesa: es una línea de ingresos que crece al ritmo de los grandes contratos empresariales.
La prueba de fuego: múltiplos, competencia y control de costes
Para valorar una compañía vinculada a la IA, los inversores comparan cuánto paga el mercado por cada dólar de ingresos. Financial Times recuerda que Palantir y Nebius han cotizado este año alrededor de 55 veces sus ingresos. Si Anthropic se acerca a los 100.000 millones de dólares anualizados y el mercado le asigna un múltiplo de 30 veces, la valoración alcanzaría los 3 billones de dólares.
El problema es que mantener ese crecimiento será más difícil que conseguirlo. Anthropic se enfrenta a OpenAI, Google y a una creciente competencia de modelos chinos de código abierto que ofrecen capacidades cada vez mayores a una fracción del precio. Las empresas empiezan a controlar el gasto en IA y a usar modelos más baratos para tareas que no requieren los sistemas más avanzados. Esa tendencia comprime los márgenes justo cuando Anthropic necesita demostrar escala. El modelo más potente de Anthropic cuesta más de 2,5 veces lo que cuesta utilizar el modelo de OpenAI.
La operación tiene un margen de maniobra estrecho. Una valoración de 2 billones de dólares con unos ingresos anualizados de 100.000 millones implica un múltiplo de 20 veces. Si la facturación no alcanza esa cota o el mercado exige un descuento, el debut podría enfriarse en las primeras semanas. Las referencias a Palantir y Nebius sirven de techo, no de suelo.
El debut de SpaceX dejó una lectura doble: Wall Street mostró apetito por las grandes historias de tecnología dura, pero la valoración de 1,77 billones también convivió con vaivenes posteriores. Anthropic intenta superar ese guion con una base de ingresos recurrente que, al menos sobre el papel, resulta más predecible que los contratos aeroespaciales.
En España no existe una cotizada del IBEX 35 que compita de forma directa en modelos fundacionales. La exposición local al fenómeno llega por dos vías: las grandes integradoras y operadoras, como Telefónica e Indra, que necesitan modelos de terceros para sus contratos empresariales, y una demanda corporativa que observa con cautela el coste de la IA. La OPV de Anthropic fijará un precio de referencia para todo el sector, también para los acuerdos europeos que dependen de proveedores estadounidenses.
La lectura para el inversor europeo tampoco es neutral. Si los múltiplos se mantienen, los contratos de nube y modelos se encarecen; si se contraen, las start-ups europeas que viven de integrar IA tendrán menos margen para captar capital. La OPV de Anthropic no resuelve ese dilema, pero lo hace explícito. El coste de la factura de nube para una empresa mediana ya condiciona las decisiones de adopción.
Los reguladores comunitarios ya observan con atención la concentración del poder en un puñado de proveedores de modelos fundacionales. La salida a bolsa de Anthropic intensificará ese debate, sobre todo si los fondos soberanos europeos acuden a la operación en busca de exposición a la IA estadounidense.
La futura salida a bolsa será algo más que una prueba para Anthropic. Será un referéndum de los mercados sobre cuánto tiempo puede durar el extraordinario crecimiento de la inteligencia artificial y cuánto están dispuestos a pagar los inversores por las empresas que aspiran a dominarlo. En esta redacción leemos la operación con una mezcla de expectación y cautela: la facturación crece, pero el diferencial de precios frente a OpenAI y los modelos chinos plantea una presión de márgenes que ninguna valoración puede ignorar.
Habrá que seguir de cerca las cifras definitivas de la OPV y la reacción del mercado en las primeras sesiones. Si Anthropic sale a bolsa con una valoración disparada y luego tropieza por la competencia de precios, el sector entero pagará las consecuencias.




