SharpLink avisa: EIP-8363 Ethereum puede debilitar el DeFi en plena guerra del staking

La cotizada estadounidense, que acumula una importante tesorería en ether, se suma al debate abierto por la propuesta EIP-8361. El CEO alerta de que cambiar las recompensas de la red podría restar atractivo al staking y afectar a los protocolos DeFi que dependen de él.

El CEO de SharpLink Gaming, una cotizada estadounidense que acumula ether como parte de su tesorería corporativa, ha lanzado una advertencia contundente: la propuesta EIP-8363 podría debilitar el ecosistema DeFi de Ethereum. La compañía se suma así a la creciente polémica en torno a la revisión de las recompensas de staking (el mecanismo por el que se bloquean ethers para validar la red a cambio de rendimientos) y se posiciona en la llamada “guerra del staking”, donde ya compite otra iniciativa, la EIP-8361.

¿Qué plantea exactamente la EIP-8363?

Las EIP (Ethereum Improvement Proposals) son documentos técnicos que proponen cambios en el protocolo de la red. En esta ocasión, tanto la EIP-8361 como la EIP-8363 buscan modificar la forma en que se distribuyen las recompensas a los validadores, esos miles de nodos que mantienen Ethereum operativo desde la transición a la Prueba de Participación (Proof of Stake) en septiembre de 2022. Aunque los detalles exactos no se han hecho públicos, fuentes próximas al debate indican que la EIP-8363 introduciría ajustes que reducirían la rentabilidad del staking para evitar una concentración excesiva de ether bloqueado.

Publicidad

La postura de SharpLink no es casual. La empresa, conocida en el entorno cripto por destinar parte de su balance a ether de forma regular, gestiona varias decenas de miles de ETH. Cualquier cambio en las tasas de recompensa impacta directamente en el valor de sus activos y en el rendimiento que obtiene por ellos. Su CEO, Rob Phythian, ha señalado que “alterar ahora la economía del staking podría minar la confianza de los inversores institucionales y restar liquidez a los protocolos DeFi que dependen de los derivados líquidos de staking”.

La ‘guerra del staking’: dos visiones enfrentadas

El pulso entre la EIP-8361 y la EIP-8363 es, en esencia, un debate sobre cuánto debe pagar Ethereum por su seguridad. Un sector de la comunidad —respaldado en parte por grandes proveedores de staking— defiende que recortar las recompensas es imprescindible para frenar el riesgo de que el 40% o más del supply de ether acabe bloqueado, lo que reduciría la liquidez disponible en los mercados secundarios. Enfrente, voces como la de SharpLink argumentan que bajar los rendimientos de forma abrupta desincentivaría mantener ETH en staking y provocaría una salida masiva hacia otras soluciones, como los rollups de capa 2 o incluso otras cadenas.

El propio concepto de staking líquido, que permite usar tokens representativos (como stETH de Lido) dentro de aplicaciones DeFi sin renunciar al rendimiento, sería uno de los grandes damnificados. Si el tipo de interés de referencia del ether cae, estos productos pierden atractivo y los protocolos que los utilizan como colateral ven reducida su base de usuarios y su valor total bloqueado (TVL).

La comunidad de Ethereum se enfrenta a una decisión que podría redefinir el atractivo de tener ether bloqueado: menos recompensa significa menos incentivo, y eso se traduce en menos liquidez para el ecosistema DeFi.

Análisis: por qué este pulso importa más allá del staking

Desde la activación de The Merge y, sobre todo, tras la actualización Shapella en abril de 2023 que permitió retirar los ethers en staking, el ecosistema ha vivido una explosión de la participación. Hoy, más de 32 millones de ETH —casi el 27% del total— están bloqueados en el contrato de depósito. Esa cifra ha generado un mercado de derivados de staking que mueve decenas de miles de millones de dólares y que sostiene buena parte de las operativas en plataformas como Aave, Curve o Pendle. La dependencia de los tokens de staking líquido (LST) es tan alta que cualquier temblor en las recompensas se traduce en volatilidad inmediata.

A largo plazo, el conflicto entre la EIP-8363 y la EIP-8361 pone a prueba la gobernanza descentralizada de Ethereum. Si se impone una visión muy restrictiva, el protocolo ganará en robustez pero podría perder el favor de los grandes capitales. Si triunfa la opción continuista, el riesgo de hiperconcentración del staking en manos de unos pocos proveedores —Lido controla ya más del 30%— seguirá siendo una sombra incómoda. En cualquier caso, lo que decida la comunidad de desarrolladores core en las próximas semanas marcará no solo el rendimiento de los validadores, sino la arquitectura financiera de todo el ecosistema que se monta sobre Ethereum.

Por el momento, tanto la EIP-8361 como la EIP-8363 siguen en fase de debate. No hay fecha para su posible inclusión en un futuro hard fork, pero las alarmas ya han saltado entre quienes tienen mucho que perder. SharpLink ha sido el primer cotizado en alzar la voz. Probablemente no será el último.


Publicidad