Acusan a Microsoft de ahorrarse 13 millones con el vertedero ilegal de Zaragoza

La plataforma ciudadana Salvemos los Pinares de Venecia exige a la DGA que obligue a la tecnológica a trasladar los dos millones de metros cúbicos de tierra al complejo autorizado en Alfajarín, a 25 kilómetros. Microsoft defiende que su plan es más sostenible y busca la restaurac

La plataforma ciudadana Salvemos los Pinares de Venecia ha acusado a Microsoft de intentar ahorrarse 13 millones de euros al plantear depositar dos millones de metros cúbicos de tierra en el vertedero ilegal de Torrero, en Zaragoza. La denuncia añade un nuevo capítulo de tensión al proyecto del data center que la tecnológica quiere levantar junto a Puerto Venecia y coloca al Gobierno de Aragón en la tesitura de autorizar un plan que elude la legalidad ambiental.

Claves de la operación

  • Microsoft busca un ahorro de 13 millones en costes de transporte. La plataforma denuncia que la compañía prefiere depositar los residuos inertes en el vertedero no autorizado de Torrero en lugar de recorrer los 25 kilómetros hasta el complejo legal de Alfajarín.
  • La tecnológica defiende la sostenibilidad como argumento central. Alega que un traslado más corto reduce las emisiones de CO₂ y permite aplicar criterios de integración paisajística para restaurar la zona afectada.
  • La DGA, bajo presión para hacer cumplir la normativa ambiental. El Gobierno aragonés tendrá que decidir si autoriza el plan de una multinacional que utiliza un vertedero sin los permisos necesarios, sentando un precedente delicado.

Un ahorro de 13 millones que sortea la legalidad

El núcleo de la controversia es económico: trasladar los dos millones de metros cúbicos a Alfajarín costaría 13 millones de euros más que llevarlos al vertedero de Torrero, según la plataforma. Esa cifra, que Microsoft no ha rebatido directamente, representa el ahorro que la empresa obtendría al esquivar el vertedero autorizado.

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Salvemos los Pinares de Venecia sostiene que la compañía ha solicitado a la Diputación General de Aragón (DGA) el permiso usando “un compromiso de elaborar un diseño con criterios de integración paisajística” como única garantía. Para la plataforma, ese atajo convierte un problema ambiental en una operación de ahorro sin contrapartidas reales.

La defensa de la tecnológica: sostenibilidad y restauración paisajística

Microsoft niega la acusación y presenta una narrativa muy distinta. La compañía defiende que trasladar la tierra junto al centro de datos es más sostenible que llevarla a 25 kilómetros de distancia, ya que se reducen los desplazamientos de camiones y, por tanto, las emisiones. Además, asegura que el movimiento permitirá una restauración paisajística que mejorará el entorno de la instalación.

Desde la multinacional insisten en que el plan cumple todos los requisitos técnicos y ambientales, aunque no han detallado cómo sortean la ilegalidad del vertedero de Torrero. La contradicción entre el discurso de sostenibilidad y el uso de un espacio sin licencia es precisamente lo que enfurece a los vecinos.

El debate ya no es solo de costes: enfrenta la agilidad de los proyectos tecnológicos con la integridad de la normativa ambiental local.

La plataforma exige a la DGA que “defienda los derechos e intereses de los ciudadanos en el entorno de los Pinares de Venecia” y obligue a Microsoft a usar el complejo autorizado de Alfajarín. La reclamación se produce en un momento en que la región se posiciona como un polo de atracción de inversiones digitales, con otros gigantes como Amazon ya instalados en la zona.

El dilema de la DGA: autorizar un vertedero ilegal en nombre de la sostenibilidad

El caso trasciende a Microsoft. El Gobierno aragonés se enfrenta a una decisión con fuertes implicaciones reputacionales y jurídicas. Autorizar el depósito en Torrero crearía un precedente peligroso: una gran empresa podría eludir la ley con un argumento de eficiencia y un compromiso de restauración difícil de fiscalizar. Negarlo, sin embargo, podría tensar la relación con un inversor que proyecta un centro de datos estratégico para la región.

En este contexto, la DGA tendrá que medir hasta qué punto la promesa de restauración paisajística puede sustituir a un vertedero legal. No es la primera vez que un macroproyecto tecnológico choca con la normativa ambiental local en España: los centros de datos demandan suelo y recursos en un escenario de creciente sensibilidad ecológica. En nuestra lectura, la decisión que se tome en Zaragoza puede marcar la pauta para futuros desarrollos de esta industria en Aragón y en el conjunto del país.


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