Los fondos cotizados de ether al contado en Estados Unidos sumaron 60,8 millones de dólares en entradas netas este 5 de agosto, encadenando su segunda jornada consecutiva de compras. BlackRock acaparó la mayor parte del capital a través de su vehículo ETHA, con 50,3 millones de dólares, lo que reafirma el interés institucional por la criptomoneda en plena recuperación de su precio.
Este flujo positivo impulsa la cotización de ether, que en las últimas 48 horas ha recuperado terreno hasta situarse por encima de los 3.000 dólares. La moneda nativa de Ethereum había sufrido semanas de lateralización antes de que los inversores institucionales volvieran a apostar, con fuerza, por los productos cotizados en bolsa.
BlackRock lidera la confianza institucional
El gran gestor de activos BlackRock copó las compras a través de dos fondos. Su ETHA, el mayor ETF de ether al contado por volumen gestionado, recibió 50,3 millones de dólares en un solo día. Además, su segundo producto, ETHB, captó otros 4,9 millones. Juntos representan más del 90% del dinero fresco que entró a los ETF de ether en esa jornada.
Los demás emisores también registraron entradas, aunque mucho más modestas. Fidelity recibió 2,9 millones a través de su FETH, Bitwise sumó 1,4 millones con ETHW y 21Shares añadió 1,3 millones con TETH. Los restantes seis productos del mercado no registraron movimientos netos, lo que refleja una concentración clara en los vehículos de los grandes nombres.
El dinero institucional ha regresado a ether con determinación, y BlackRock se ha puesto al frente de la compra.
El inversor institucional vuelve a mirar a Ethereum: claves del momento
La racha de entradas llega en un contexto en el que el ecosistema de Ethereum sigue madurando. Las actualizaciones de la red, como Pectra y la futura integración de la EIP-4844 (los blobs que abaratan las comisiones de las capas 2), han mejorado la eficiencia de la red. Mientras tanto, el suministro de ether se ha mantenido deflacionario gracias al mecanismo de quema de tasas de la EIP-1559, lo que añade un atractivo adicional para los inversores que ven escasez a largo plazo.
Además, el entorno macroeconómico ha girado ligeramente a favor de los activos de riesgo. Las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal han devuelto el apetito por activos más volátiles, y ether se beneficia de esa corriente.
El mercado también especula con que la SEC podría aprobar próximamente el permiso para que los ETF incluyan el staking de los ether que mantienen, lo que añadiría un componente de rentabilidad adicional. Esta posibilidad, que ya se discute en los despachos de los emisores, explicaría parte del renovado interés.
Análisis: ¿por qué estos flujos pueden marcar un punto de inflexión?
No es la primera vez que los ETF de criptomonedas en Estados Unidos registran entradas millonarias. Los fondos de bitcoin al contado vivieron un patrón similar en sus primeros meses, con una combinación de salidas iniciales y una posterior oleada de compras que disparó la cotización. Ahora, ether parece replicar ese guion, aunque con diferencias importantes, como la posibilidad futura de que la SEC autorice el staking dentro de los propios ETF, lo que convertiría a estos productos en generadores de rendimiento pasivo y no solo en vehículos de revalorización.
Sin embargo, la concentración del flujo en BlackRock plantea ciertos riesgos. Si una sola entidad controla la mayoría del capital invertido en estos productos, cualquier movimiento de salida masiva podría amplificar la volatilidad. Además, la dependencia de un emisor tan grande no es del todo coherente con el espíritu descentralizador de Ethereum, aunque sea un síntoma de su aceptación en el sistema financiero tradicional.
Con todo, los datos de los últimos dos días sugieren que el inversor institucional no ha perdido la fe en ether. Si la tendencia se mantiene, podríamos estar ante el inicio de un nuevo ciclo alcista impulsado por Wall Street. De momento, la pelota está en el tejado de los gestores de fondos, que deberán decidir si este flujo es una anécdota o el pistoletazo de salida de una carrera más larga.




