Bitcoin liquida 398 millones y rebota a 77.000 dólares tras la subida de tipos de la Fed

Las liquidaciones se repartieron entre 260 millones en cortos y 138 millones en largos, señal de que la volatilidad castigó en ambas direcciones. El rechazo de la CLARITY Act en el Senado añade incertidumbre regulatoria a los protocolos DeFi.

Bitcoin ha rebotado hasta los 77.000 dólares tras marcar su mínimo del mes, con casi 398 millones en liquidaciones repartidas por todo el mercado cripto. Una liquidación es el cierre forzoso de una posición apalancada cuando la plataforma ya no puede cubrir las pérdidas con el margen del operador. Dicho de otro modo: mucha gente que había apostado a que el precio seguiría cayendo se quedó fuera de golpe.

El movimiento llegó después de una jornada de mínimos. Bitcoin tocó su nivel más bajo del mes por debajo de los 75.000 dólares y, menos de 24 horas después, volvió a asomarse a los 77.000. A mediodía de la costa este de Estados Unidos cotizaba cerca de los 76.600 dólares, con una subida diaria del 1% y una capitalización de mercado de 1,54 billones de dólares, según los precios de Bitstamp y los datos de derivados de Coinglass.

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El episodio no fue una victoria limpia de compradores contra vendedores. Las posiciones cortas, las que apuestan a que el precio cae, liquidadas superaron los 260 millones de dólares, mientras que las largas sumaron cerca de 138 millones. En total, 398 millones de dólares en 24 horas. La volatilidad castigó en las dos direcciones.

Qué ha pasado con el precio de Bitcoin hoy: del mínimo mensual a los 77.000 dólares

La sesión del miércoles arrancó con el precio atrapado por debajo de los 76.000 dólares, un nivel que durante horas funcionó como techo. A partir de las 19.00, ese mismo nivel empezó a actuar como suelo, y ahí cambió el guion: los compradores lo defendieron y el precio aguantó por encima hasta la mañana del jueves.

Lo que vino después fue una sucesión de bandazos. Un primer impulso superó los 77.000 dólares. Una venta rápida devolvió el precio por debajo de los 76.000. Otra oleada de compras lo acercó de nuevo a máximos del día y un nuevo descenso se detuvo alrededor de los 76.200. Nada de eso equivale a una tendencia consolidada, pero explica por qué las liquidaciones se dispararon en apenas unas horas.

En el caso concreto de Bitcoin, los datos de Coinglass citados por Bitcoin.com News cifran en más de 66 millones de dólares las liquidaciones de cortos, frente a 32 millones en largos. El daño mayor lo sufrieron quienes esperaban que la caída continuara.

Un rebote que obliga a cerrar 260 millones de dólares en cortos no es una señal alcista: es el mercado pasando factura en las dos direcciones.

Por qué la Fed y el Senado de EEUU están detrás del movimiento

El miércoles, el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal votó a favor de subir los tipos de interés 25 puntos básicos. Es el tipo de decisión que, en principio, mete presión sobre los activos de riesgo: encarece el dinero y empuja parte del capital hacia la deuda pública, que ahora paga más. El calendario completo de reuniones está publicado en la web oficial de la Reserva Federal.

Ese mismo día, el Senado de Estados Unidos no logró sacar adelante la CLARITY Act, la ley llamada a definir qué es un valor y qué no dentro del sector cripto. El proyecto no reunió los 60 votos necesarios. La senadora Angela Alsobrooks atribuyó el fracaso a la negativa del liderazgo republicano a aceptar exigencias sobre ética presidencial y desinversión, y los comentarios del senador Dick Durbin dejaron claro que el escepticismo hacia las criptomonedas sigue vivo en el Partido Demócrata.

Conviene ser honesto con lo que estos datos permiten afirmar y lo que no. La coincidencia en el tiempo entre las dos noticias y el movimiento del precio no demuestra que ninguna de ellas haya causado el rebote. La explicación más razonable es más aburrida: los tipos tensaron el mercado, el revés legislativo añadió incertidumbre, el precio cayó a mínimos, los compradores defendieron la zona de los 76.000 dólares, y ese movimiento forzó el cierre de cortos, que a su vez amplificó la subida.

La consecuencia regulatoria del ‘no’ a la CLARITY Act tiene nombre propio: Curve Finance. El texto que no avanzó incluía definiciones para distinguir un protocolo verdaderamente descentralizado de una entidad centralizada. Esa distinción no es un capricho técnico. De ella depende qué obligaciones recaen sobre desarrolladores, operadores y usuarios, y si una institución regulada puede interactuar con esas aplicaciones sin incumplir la normativa.

Según la nota difundida por el propio protocolo, un sistema puede considerarse no descentralizado si una persona o un grupo coordinado puede alterar su funcionamiento, cambiar sus reglas o limitar su acceso. Sin ese marco legal, la pregunta queda abierta: ¿a qué normas se somete un sistema que combina contratos inteligentes, interfaces públicas y estructuras de control repartidas?

Qué vigilar a partir de ahora: demanda on-chain, los 76.000 dólares y la agenda legislativa

Episodios así no son nuevos. El 5 de agosto de 2024, el desplome del yen y del Nikkei arrastró a bitcoin por debajo de los 50.000 dólares en cuestión de horas y provocó más de 1.000 millones en liquidaciones; semanas después, el mercado había recuperado casi todo. Algo parecido ocurrió en mayo de 2022 con la caída de Terra, un proyecto que prometía una moneda estable algorítmica y que borró más de 40.000 millones de dólares en tres días. La diferencia entre un susto y una crisis está, casi siempre, en si el daño se queda en los derivados o llega a la liquidez real.

Y ahí entra Glassnode, la firma de análisis on-chain, es decir, la que estudia los movimientos registrados directamente en la blockchain. Sus últimos informes apuntan a que la demanda on-chain, medida en direcciones activas, acumulación de carteras grandes y flujo de monedas hacia los exchanges, se ha ido apagando en las últimas semanas. Cuando esa demanda se debilita, el precio queda en manos de los derivados, y los derivados amplifican tanto la subida como la bajada. Eso fue exactamente lo que se vio el jueves.

El riesgo de fondo, por tanto, no es que bitcoin suba o baje un 1%. Es que la falta de liquidez real convierta cualquier titular en un movimiento de dos dígitos. Con el precio todavía por encima del mínimo mensual de 74.900 dólares, la zona de los 76.000 dólares se ha convertido en la línea que separa una corrección ordenada de otra cadena de liquidaciones.

En el horizonte hay una fecha que pesa más que cualquier gráfico: la próxima votación en el Senado sobre el marco regulatorio de los activos digitales. Hasta que Washington aclare qué es un protocolo descentralizado y qué no, la incertidumbre seguirá siendo moneda corriente en un mercado que se mueve a golpe de titular. Para quien invierte desde España, la lectura práctica cabe en una frase: el apalancamiento financiero es una factura que se paga con intereses.


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