El miedo a una burbuja en la inteligencia artificial castiga a Nvidia desde hace meses. Su consejero delegado, Jensen Huang, lanza un órdago: ‘esta vez es diferente’.
Claves de la operación
- Huang defiende una transformación industrial, no un ciclo especulativo. La escasez de chips, energía y suelo actúa como freno natural que impide una sobreinversión al estilo puntocom.
- Los acuerdos con OpenAI y SK Group superan el billón de dólares. Nvidia invierte en clientes que luego le compran chips, lo que algunos analistas tildan de financiación circular.
- La presión para monetizar la IA crecerá con las salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic. Satya Nadella, CEO de Microsoft, insiste en que la tecnología debe conquistar al consumidor para justificar las inversiones.
La tesis de la escasez como dique de contención
En una conversación con Mike Allen, cofundador de Axios, Huang defendió que el actual ciclo de inversión en IA no está impulsado por la demanda del consumidor, sino por una transformación industrial. ‘La tecnología está cambiando’, afirmó, y añadió que la industria de los chips podría multiplicarse hasta diez veces en la próxima década.
Para el CEO de Nvidia, las limitaciones de suministro son, paradójicamente, una ventaja. La dificultad para conseguir chips avanzados centros de datos y energía suficiente funciona como contención. ‘Estamos limitados en todas las direcciones y de todas las formas’, dijo Huang. Sin ese dique, la burbuja se inflaría sin control.
Visto así, el riesgo parece controlado.
Sin embargo, en Wall Street la frase ‘esta vez es diferente’ es sinónimo de alerta roja. Se repitió antes del colapso de las puntocom, de la burbuja inmobiliaria y de cada fiebre especulativa. Los inversores veteranos la reciben con escepticismo.
La historia tecnológica está plagada de ‘esta vez es diferente’. La pregunta no es si la IA es real, sino si el dinero que la financia aguanta hasta que lo demuestre.
Los megacontratos que avivan el debate de la financiación circular
En paralelo, Nvidia ha cerrado acuerdos que suman cifras astronómicas. El pacto con SK Group suma 500.000 millones de dólares, mientras que el compromiso con OpenAI alcanza los 250.000 millones en un nuevo centro de datos y otros 350.000 millones en la compra futura de chips. En total, más de un billón de dólares en proyectos.
Estos acuerdos reavivan las críticas sobre la financiación circular: Nvidia invierte masivamente en OpenAI y otros clientes, que a su vez utilizan esos fondos para comprarle más semiconductores. Una rueda financiera que, para algunos analistas, infla artificialmente las cifras de negocio sin una demanda externa real que la sostenga.
No todos comparten el alarmismo. Masayoshi Son, CEO de SoftBank, calificó de ‘blasfemia’ hablar de burbuja. En cambio, Satya Nadella, CEO de Microsoft, mostró una visión más cauta: ‘Si no logramos captar la atención de los consumidores, la situación se complicará’.
La incertidumbre es alta.

Lecciones españolas de las burbujas tecnológicas: de Terra a la IA
En España, la burbuja puntocom de principios de siglo dejó cicatrices. Terra Networks salió a bolsa con una valoración desorbitada y se desplomó, arrastrando a miles de inversores particulares. El patrón fue similar: expectativas infladas, narrativa de ‘nueva economía‘ y financiación fácil.
Hoy, la inteligencia artificial promete transformar todos los sectores, pero la sombra de aquella euforia sobrevuela los mercados. La diferencia, según Huang, es que ahora la tecnología no se basa en portales web, sino en infraestructura industrial. Sin embargo, la financiación circular y la ausencia de beneficios tangibles en muchas startups de IA recuerdan al manual de la burbuja anterior.
Esta redacción considera que, aunque Huang pueda tener razón a corto plazo, la historia invita a la prudencia. El verdadero examen llegará cuando OpenAI y Anthropic se conviertan en empresas cotizadas. Entonces, en en los inversores exigirán un retorno claro y sostenible, no promesas. Las lecciones de Terra siguen vigentes: cuando la música para, los que no tienen silla son los accionistas.
Veremos.




