La DGT multará hasta 500 euros con el nuevo radar de emisiones que mide el humo del escape

La nueva tecnología, respaldada por la norma UNE 82509:2026, mide la contaminación real de cada vehículo sin necesidad de detenerlo. Aún sin fecha de sanciones, llega en un momento en que las zonas de bajas emisiones (ZBE) están en crisis.

La Dirección General de Tráfico (DGT) se prepara para sancionar con hasta 500 euros a los vehículos más contaminantes gracias a una nueva generación de radares que miden, en tiempo real, los gases que salen del tubo de escape. La tecnología, ya validada legalmente mediante la norma UNE 82509:2026, cambia por completo el control de emisiones: en lugar de perseguir a los coches por la etiqueta que llevan, apunta directamente contra el humo que expulsan. Aunque todavía no hay fecha oficial para el inicio de las multas, el sistema ya está en fase de pruebas y la DGT trabaja para que las sanciones puedan alcanzar los 500 euros en los casos más graves.

Así funciona el radar de emisiones que controla el humo

El dispositivo, fabricado por Opus Remote Sensing, se instala a un lado de la carretera y analiza la columna de gases que deja cada vehículo al pasar. En cuestión de segundos, mide la concentración de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas en suspensión sin necesidad de detener el tráfico. La norma UNE 82509:2026 es la primera que otorga validez legal a este tipo de mediciones en España, lo que allana el camino para que las futuras lecturas puedan convertirse en una sanción.

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El objetivo no es multar a todos los conductores, sino aislar a un pequeño porcentaje. De acuerdo con datos de la Comisión Europea, apenas el 2 % de los vehículos genera más del 40 % de la contaminación real del tráfico. Los radares de emisiones están diseñados para identificar precisamente a esos coches altamente contaminantes, muchos de los cuales circulan con más de diez años de antigüedad y son los más habituales en las ciudades.

El radar no pregunta qué etiqueta llevas, sino cuánto contaminas de verdad: apunta solo contra ese pequeño grupo de vehículos que ensucia el aire de todos.

Por el momento, la Unión Europea sigue negociando la ley que obligaría a instalar estos sistemas en todos los Estados miembros. En España, el respaldo de la norma técnica ya permite su uso, pero la DGT mantiene las pruebas sin una fecha de sanción. La empresa Opus Remote Sensing lleva meses recogiendo datos reales, y las futuras multas se moverían en una horquilla que podría llegar hasta los 500 euros, aunque el importe exacto dependerá del grado de contaminación y del tipo de vía.

ZBE en crisis: por qué el modelo de la pegatina se tambalea

La llegada de este radar coincide con un momento muy delicado para las zonas de bajas emisiones (ZBE). Dos episodios recientes han puesto en evidencia sus límites. El 20 de enero de 2026, un corrimiento de tierras en Gélida (Barcelona) provocó el colapso de la red de Rodalies. Varios municipios catalanes respondieron suspendiendo temporalmente las multas de sus ZBE para no castigar a los ciudadanos que se vieron forzados a usar el coche mientras se restablecía el servicio ferroviario.

Madrid, por su parte, arrastraba otro problema. Los tribunales anularon su normativa original de zona de bajas emisiones y el Ayuntamiento tuvo que aprobar una nueva ordenanza en marzo. Desde el 7 de abril, los coches sin etiqueta ambiental empadronados en la capital pueden circular de forma transitoria, al menos hasta finales de año. Dos decisiones que revelan que la población todavía no está preparada para desprenderse de los vehículos antiguos y que las administraciones lo saben.

DGT radar contaminación

Dos enfoques frente a la contaminación: ¿fin de las ZBE o simple complemento?

Aquí está la clave de todo. Mientras el modelo de «prohibir según la pegatina» se tambalea —por sentencias judiciales en Madrid, por causas de fuerza mayor en Cataluña—, gana fuerza otra filosofía: vigilar no el distintivo, sino lo que cada coche contamina en cada instante, esté donde esté. No importa si entras o no en una zona delimitada; si tu vehículo expulsa demasiada porquería, el radar de emisiones te detectará en cualquier carretera, incluso fuera de la ciudad.

Ese margen que se han dado los ayuntamientos —suspender la multa antes que dejar a miles de personas sin moverse— retrata el límite real de las ZBE: exigen a todo el mundo el mismo sacrificio, cambiar de coche o quedarse fuera. Y ese sacrificio deja de ser exigible en cuanto aprieta la necesidad. El radar de emisiones juega con otra baraja: no pide a nadie que renueve su vehículo ni fija un año de fabricación como frontera. Señala al 2 % que realmente contamina, sin demonizar al resto.

La pregunta que queda en el aire es si esta tecnología será el complemento perfecto de las ZBE o, directamente, su sustituto. Mover el foco de la etiqueta al humo real puede ser más justo para el conductor medio, pero también abre interrogantes: ¿están listos los talleres de ITV para recalibrar vehículos que fallen? ¿Habrá un periodo de gracia antes de empezar a multar? La DGT aún no se pronuncia, y mientras tanto, miles de automovilistas miran al tubo de escape con más inquietud que al velocímetro.

🚨 Ficha de la Normativa

  • Infracción / Novedad: Instalación de radares de emisiones (Opus Remote Sensing) que miden la contaminación real del escape en tiempo real.
  • Sanción económica: No aplica (aunque se barajan multas de hasta 500 euros, aún no hay fecha para las sanciones).
  • Puntos del carnet: No aplica.
  • Entrada en vigor: Pendiente de fecha oficial (la norma UNE 82509:2026 otorga validez legal a las mediciones, pero el sistema sigue en fase de pruebas).

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