He visto la imagen en la retransmisión de la final del Mundial 2026 y, siendo sincero, lo que me ha llamado la atención no ha sido el espectáculo del descanso —por muy mediático que fuera—, sino el reloj que lucía Ed Sheeran. En su muñeca, un Rolex Daytona referencia 116500LN con esfera blanca y contadores negros, el conocido como ‘Panda’. Un modelo que, más allá de la anécdota estética, ejemplifica como pocos la fortaleza del mercado secundario relojero como depósito de valor para grandes patrimonios.
El cantante británico ha explicado en alguna ocasión que se trata de un regalo de John Mayer, él mismo un reconocido coleccionista de relojes. Este doble pedigrí —la procedencia y el vínculo con dos figuras del entretenimiento y el coleccionismo— añade una prima intangible sobre el valor de mercado. No obstante, incluso sin esa etiqueta, la referencia 116500LN es una de las más perseguidas por los inversores en relojería desde su lanzamiento en 2016.
La ref. 116500LN: el ‘Panda’ que todo inversor quiere en su cartera
Introducido en la feria Baselworld de aquel año, el Daytona 116500LN sustituyó al anterior 116520 con un bisel cerámico Cerachrom de color negro que contrasta con la esfera blanca. Rolex mantiene su producción, pero la asignación a las boutiques oficiales es tan limitada que la lista de espera en España y en el resto de Europa se sitúa por encima de los tres años. Eso explica que en el mercado secundario, precios y expectativas se disparen.
En plataformas como Chrono24 o Subdial, un ejemplar en estado pre-owned sin usar se transa habitualmente entre un 30 % y un 50 % por encima del precio de venta al público, que ronda los 15.500 euros. Si añadimos la caja y la documentación completa (el llamado full set), la horquilla supera los 32.000 euros. Una rentabilidad latente que ningún depósito bancario ofrece hoy. Y su valor ha seguido una trayectoria ascendente incluso en los ciclos de corrección general del mercado relojero, como el vivido entre 2022 y 2024.
Conviene aclarar un matiz que la cobertura mediática ha difuminado: a pesar de que algunas crónicas califican la pieza de Sheeran como vintage, la referencia 116500LN es un modelo moderno. El apelativo ‘Paul Newman’ que a veces se le asigna corresponde a la esfera panda, pero los ejemplares históricos de los años 60 y 70 son los que alcanzan cifras de seis dígitos en subastas. El de Sheeran pertenece a la generación actual, cuya escasez programada es precisamente el motor de su alta revalorización.
Un Daytona Panda ha multiplicado por 2,5 su valor de mercado en diez años, superando ampliamente la rentabilidad de la mayoría de fondos de inversión tradicionales.
El efecto Sheeran: cómo una aparición estelar puede disparar la demanda
Tras una exposición tan planetaria como la final del Mundial, es previsible un repunte de búsquedas y de cotizaciones de este modelo concreto. El ‘efecto celebridad’ es un catalizador bien documentado en el mercado de los activos tangibles de lujo: artículos del gusto de WatchCharts o Knight Frank han medido incrementos puntuales de valor del 5 % al 15 % en las semanas posteriores a que una referencia aparezca en la muñeca de un icono global. Eso sí, ese impulso suele diluirse a medio plazo si no va acompañado de fundamentos sólidos.
Y aquí los fundamentos pesan más que la anécdota. El Daytona 116500LN no necesita publicidad añadida: su producción anual estimada no cubre ni un tercio de la demanda, y la estrategia de Rolex de no aumentar volúmenes —o hacerlo de forma casi imperceptible— mantiene el mercado en tensión permanente. Para un inversor con un horizonte de al menos cinco años, la visibilidad de Sheeran no es la razón para comprar, pero sí un recordatorio de que este activo está lejos de pasar de moda.
Escasez programada y valor refugio: lo que enseña el mercado Daytona
En mis análisis sobre activos alternativos he observado una constante: los relojes que mejor preservan el capital no son los más caros, sino aquellos cuya oferta está estrangulada por decisión del fabricante y cuya demanda aspiracional es global. El Rolex Daytona ref. 116500LN cumple ambas condiciones con disciplina suiza.
Si comparamos su evolución con el índice S&P Global Luxury o con el Art Market Index de Artprice, la divergencia es elocuente. Mientras la renta variable de lujo ha oscilado un 6 % anualizado en la última década, un Panda adquirido en 2016 por 11.800 euros muestra hoy un valor de mercado superior a los 30.000 euros, con una volatilidad limitada a los vaivenes de las modas de corto plazo. Ni siquiera la caída generalizada del mercado secundario relojero en 2023 —que afectó con dureza a referencias como el Patek Philippe Nautilus 5711— arrastró al Daytona de acero más allá de un retroceso del 8 %, y se recuperó antes que la media del sector.
Un dato adicional para el inversor: los costes de mantenimiento y seguro son residuales respecto al valor del activo, y la liquidez en el segmento por debajo de 35.000 euros es alta —el tiempo medio de venta en plataformas ronda los 45 días—. No estamos, por tanto, ante un objeto de colección ilíquido, sino ante un activo con mercado profundo y compradores en los cinco continentes.
Las próximas subastas temáticas de relojería en Ginebra, previstas para el otoño de 2026, serán un termómetro de la solidez de esta referencia. Si adjudican lotes con prima sobre las estimaciones máximas, confirmarán que el Panda sigue mereciendo un lugar en la cartera de cualquier family office diversificada.
💎 Veredicto Wealth
La ref. 116500LN es un activo de preservación de capital a medio plazo gracias a la escasez artificial de Rolex y la demanda aspiracional sólida. El riesgo de liquidez es bajo mientras la lista de espera en boutiques oficiales se mantenga superior a los tres años.




