4 ejercicios de tren superior para mayores de 60 que recomienda una entrenadora de 62 años

Dalyce Radtke, con 62 años y 31 de experiencia, comparte la rutina de cuatro movimientos con mancuernas que mejora la fuerza funcional y la postura en solo 15 minutos, dos veces por semana. La ciencia del ejercicio respalda este enfoque simple pero constante para mantener la auto

Cuatro ejercicios de tren superior dos veces por semana bastan para mejorar la postura y la fuerza funcional después de los 60, respalda la entrenadora Dalyce Radtke, de 62 años, que se mantiene fuerte con una rutina de 15 minutos.

Los 4 movimientos que construyen fuerza y postura en la madurez

Dalyce Radtke, con más de tres décadas formando a mujeres, ha simplificado su entrenamiento a lo esencial. Los cuatro ejercicios que repite desde hace años le han permitido mantener una postura erguida y una fuerza en el tren superior que, según ella, supera a la de etapas anteriores de su vida. “Son movimientos sencillos, pero hechos de forma consistente, dos veces por semana”, explica.

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La rutina se compone de:

1. Press de hombros sentado: sentada en un banco o silla estable, con una mancuerna en cada mano a la altura de los hombros, presiona hacia arriba hasta extender los brazos y luego desciende con control. Radtke utiliza 10 kg en cada lado.

2. Reverse fly (aperturas invertidas): con una mancuerna en cada mano, inclina el tronco hacia delante desde las caderas, con una ligera flexión de codos. Eleva las mancuernas hacia los lados, apretando la parte posterior de los hombros, y vuelve a bajar despacio. Para este ejercicio, ella elige 4 kg por mancuerna.

3. Push press (press de empuje): con las mancuernas a la altura de los hombros, flexiona ligeramente las rodillas y, desde ese impulso de piernas, extiende los brazos hacia el techo. Es un movimiento que combina fuerza de tren inferior y superior. De nuevo, 10 kg por mano.

La combinación de movimientos de empuje y tirones, repetida con constancia, es lo que realmente transforma la fuerza funcional del tren superior.

4. Push-up (flexión): en posición de plancha alta, con las manos separadas a la anchura de los hombros, baja el pecho hacia el suelo doblando los codos y luego empuja para volver a la posición inicial. Se puede hacer con las rodillas apoyadas si es necesario.

Cómo ejecutar cada ejercicio con la técnica correcta

La entrenadora insiste en la importancia de la calidad del movimiento sobre la cantidad de peso. “La técnica no es negociable. Las últimas tres repeticiones de cada serie deben resultar desafiantes, pero nunca a costa de perder el control postural”, señala. Realizado con un peso moderado, cada ejercicio activa cadenas musculares que mejoran la capacidad para empujar, tirar y estabilizar, funciones que se traducen directamente en tareas diarias como levantar la compra o mantener una buena postura al caminar.

La selección del peso es clave: para el press de hombros y el push press, Radtke maneja 10 kilos en cada mano, mientras que para el reverse fly baja a 4 kilos. La recomendación general es elegir una carga que permita completar entre 10 y 12 repeticiones con la fatiga justa para que las últimas tres cuesten, pero sin perder la forma.

entrenamiento después de los 60

Por qué esta rutina funciona a partir de los 60: la ciencia de la fuerza y la longevidad activa

Desde el punto de vista de la fisiología del ejercicio, mantener una masa muscular suficiente es uno de los pilares del envejecimiento activo. La ciencia demuestra que quienes conservan la fuerza tienen una mayor capacidad para realizar actividades diarias con autonomía, como cargar la compra, levantar objetos del suelo o simplemente mantener una postura erguida al caminar. La rutina de Radtke, con sus cuatro movimientos, cubre los patrones fundamentales de empuje vertical, tirones horizontales y flexión, y la inclusión del push press entrena la potencia, una capacidad que tiende a declinar más rápido que la fuerza pura.

La evidencia en ciencias del deporte respalda el entrenamiento de fuerza dos veces por semana: basta con un volumen moderado para obtener beneficios en la función neuromuscular. A diferencia de las máquinas de gimnasio, los ejercicios con mancuernas libres y el propio peso corporal exigen un mayor control neuromuscular y activan músculos estabilizadores que previenen desequilibrios. Además, el reverse fly –poco habitual en muchas rutinas– fortalece la musculatura posterior del hombro, contrarrestando la tendencia a la cifosis postural que se acentúa con la edad.

El factor diferencial, no obstante, es la adherencia. La entrenadora lo subraya: “Llevo décadas haciendo estos ejercicios porque funcionan y porque se integran en la vida sin complicaciones”. El protocolo de tres rondas de 10-12 repeticiones por ejercicio, dos veces por semana, es suficiente para obtener beneficios sin riesgo de sobrecarga. La ciencia del ejercicio confirma que la consistencia a largo plazo es más determinante que la intensidad puntual.

📊 La pauta en cifras

  • Frecuencia y dosis: 10-12 repeticiones de cada ejercicio, 3 rondas completas, 2 veces por semana en días no consecutivos.
  • Selección de peso: Una mancuerna más pesada (10 kg) para press y push press, y otra más ligera (4 kg) para reverse fly. Ajusta según tu nivel; la última repetición debe ser exigente sin perder la técnica.
  • Progresión: Cuando puedas completar 12 repeticiones con soltura, añade de 0,5 a 1 kg por mancuerna. El cuerpo se adapta; el estímulo debe renovarse.
  • A tener en cuenta: La constancia semanal es más determinante que la carga máxima. La mejora de la postura y la fuerza funcional se construye con meses de práctica.

⚡ Rutina de Optimización Diaria

  • Programa dos sesiones cortas: Reserva 15 minutos dos días no consecutivos (por ejemplo, lunes y jueves) para realizar la rutina. La regularidad es la clave.
  • Elige el peso correcto: Para press y push press, empieza con mancuernas de 8 kg si eres principiante y sube; en reverse fly, usa 3-4 kg. Prioriza la técnica impecable.
  • Mide tu progreso con la postura: Más allá del espejo, nota cómo te sientes al levantar objetos del suelo o al mantener la espalda recta al caminar. La fuerza funcional se manifiesta en los pequeños gestos del día.

Como siempre, antes de iniciar cualquier programa de entrenamiento, conviene contar con la supervisión de un profesional, sobre todo si se parte de una condición física específica.


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