La venta de sus filiales en América ha sido uno de los pasos clave para que Telefónica vuelva a su normalidad. Ha sido uno de los retos principales de la empresa española desde la llegada de Marc Murtra, y ha sido uno de sus primeros triunfos, pero queda una tarea pendiente en el Nuevo Continente sobre la que siguen atentos tanto los accionistas de la empresa española como el resto de las empresas del sector en la zona: la venta de sus activos en la siempre complicada Venezuela.
Es cierto que Telefónica es una de las empresas clave del sector de las telecomunicaciones en el país caribeño, donde compite en el podio con otra privada, Digitel, o la operadora pública, Movilnet. Al mismo tiempo, ninguna de las dos ha hecho el ademán de comprar las operaciones del gigante español, y las sanciones tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea seguramente podrían generar dudas sobre una compra por parte de la empresa pública.
Se suma, por supuesto, la situación económica y política del país sudamericano. A pesar de la captura de Nicolás Maduro, el régimen chavista ha conseguido sobrevivir de la mano de Estados Unidos, pero esto también ha generado dudas entre posibles inversores, tanto en el mundo de la tecnología como en el mundo petrolero. Sin embargo, según reporta El Mundo, la empresa ha recibido 200 millones de euros de su filial latinoamericana, la última que queda, en medio de su crisis.

Aun así, se sigue buscando un comprador. Esto serviría para que se redujera la deuda que Telefónica Hispanoamérica tiene con su matriz española, pero la crisis local hace difícil la operación y, sin una prueba real de una posible solución de la crisis venezolana, los inversores tienen motivos para dudar; aun así, hay al menos un comprador en la mente de los accionistas y de los analistas, y es un viejo conocido de los de Murtra.
¿Es Millicom el posible comprador?
En cualquier caso, hay un posible comprador que era visto como la opción más real en el primer tramo del año: Millicom. La empresa tiene sede en Luxemburgo, pero realmente sus principales intereses se encuentran en América Latina, y ya ha negociado previamente para hacerse con el control de las filiales de Telefónica en Chile, Ecuador, Colombia y Uruguay. Por tanto, no se descarta su interés en Venezuela.
‘Siempre hemos hecho consolidaciones. En los mercados adyacentes a nuestro negocio, hemos hecho Uruguay, Ecuador y Chile. Los dos mercados que nos quedan por hacer son Venezuela y Perú’, explicó el director financiero de la empresa, Bart Vanhaeren, aunque recordó que se necesitaba que existieran las condiciones correctas.
Es cierto que la empresa de Luxemburgo ya ha dicho que no a algunas de las compras de la filial latinoamericana. La empresa no ha visto claras las compras en Brasil o México por ser ‘demasiado complejas’; esto, a pesar de que se trata de países con cierta normalidad institucional, a diferencia del caos venezolano, tanto por cómo la dictadura maneja las instituciones como por las sanciones internacionales.
El peso de Telefónica en Venezuela
Pero, como se ha dicho antes, Telefónica, y en particular Movistar, son piezas clave del mercado local. La empresa es la operadora privada clave del mundo de la telefonía móvil y sigue siendo importante para el país tanto en el plano económico como en la capacidad de comunicarse internamente. En esta circunstancia, el mercado local es especialmente llamativo.

A las dificultades locales se suman las dudas que en algún momento se han señalado por su relación con el gobierno local. De hecho, en 2021, El País publicó que había habido una orden del régimen de Maduro de que se interviniera el teléfono de varios líderes de oposición y en otros momentos se ha obligado al cierre de algunas páginas web, como X (la red antes conocida como Twitter), lo que suma presiones sobre la empresa en el país.
La salida de Latinoamérica de Telefónica
La decisión de despedirse de sus operaciones en Latinoamérica ha obligado a una operación acelerada en el Nuevo Continente. En total, con las ventas de sus activos en diferentes territorios, la empresa ha conseguido unos 3.500 millones de euros, además de reducir presiones y permitirle concentrarse en sus negocios en Europa y Brasil, donde de momento no hay señales de ventas.
En este panorama, Venezuela se ha convertido en una piedra en el zapato. Ciertamente sigue siendo un activo valioso, sobre todo si realmente llega a haber un cambio de sistema en el país sudamericano en los próximos meses, pero en la actualidad no va de la mano con la estrategia comercial de la empresa española.




