Corea del Sur registra un crecimiento moderado en el segundo trimestre mientras el boom de los chips de IA dispara las exportaciones y asegura la cadena de suministro global

La economía surcoreana crece un 0,6% en el segundo trimestre, con los envíos récord de semiconductores para inteligencia artificial como principal motor. Sin embargo, el consumo interno sigue débil y refuerza la dependencia global de Corea del Sur en la cadena de chips.

Esta mañana, mientras revisaba los datos preliminares del PIB del segundo trimestre que acaba de publicar el Banco de Corea, el titular que más ruido ha hecho es el crecimiento del 0,6% intertrimestral. Pero lo que realmente me ha llamado la atención es el motor que lo impulsa: los envíos de semiconductores han marcado un nuevo récord trimestral, alimentados por la insaciable demanda global de chips para inteligencia artificial.

El repunte no es homogéneo. Los datos desagregados muestran una economía partida en dos: un sector exterior que vuela y un consumo interno que apenas se mueve. El auge exportador se concentra en los chips de memoria de alto ancho de banda (HBM, por sus siglas en inglés), esenciales para los aceleradores de IA. Samsung Electronics y SK hynix —que controlan casi el 70% del mercado mundial de DRAM— están produciendo al límite de su capacidad.

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Los datos del PIB desglosados

El informe del Banco de Corea ofrece estas cifras clave para el segundo trimestre:

  • PIB intertrimestral: +0,6% (frente al +0,7% del primer trimestre).
  • Exportaciones de semiconductores: +18,2% interanual, alcanzando los 36.200 millones de dólares en el trimestre.
  • Consumo privado: +0,1%, estancado y sin visos de recuperación vigorosa.
  • Inversión en construcción: -0,4%, reflejo de un mercado inmobiliario que sigue lastrando la demanda doméstica.

Las ventas de chips no solo explican el 0,6% de crecimiento, sino que compensan la debilidad del resto de componentes. Sin el sector tecnológico, el PIB surcoreano habría retrocedido. La dependencia de un único motor vuelve a ser la gran vulnerabilidad de Seúl, aunque de momento los pedidos de los grandes centros de datos occidentales no dan señales de enfriamiento.

«El sector exportador, liderado por los semiconductores, sigue siendo el principal motor de crecimiento, pero la demanda interna aún no muestra signos de recuperación sólida.» — Rhee Chang-yong, gobernador del Banco de Corea, 23 de julio de 2026

De la producción de chips a la hegemonía global

Lo que los datos confirman es que Corea del Sur se ha convertido en el eslabón just-in-time de la inteligencia artificial. Sin la memoria HBM de Samsung o SK hynix, las GPU de Nvidia o los ASIC de Google simplemente no funcionan. El récord de exportaciones refuerza una posición geopolítica incómoda para Occidente. Por un lado, Seúl provee un insumo crítico que mantiene a raya los cuellos de botella. Por otro, concentrar más del 70% de la producción de DRAM en la península coreana —a apenas 40 kilómetros de la frontera con el Norte— es un riesgo sistémico que el G7 ya ha empezado a mitigar con planes de reshoring y nearshoring.

Las nuevas fábricas de TSMC en Arizona o de Samsung en Texas apuntan a esa descentralización. Pero los plazos de construcción son de tres a cinco años. Mientras tanto, Corea del Sur tiene la llave del interruptor. Esa realidad se refleja en la política monetaria: el Banco de Corea mantiene los tipos en el 3,5% y no tiene prisa por bajarlos, porque el sector exportador no necesita estímulos adicionales y un recorte prematuro podría alimentar burbujas inmobiliarias en Seúl.

🌐 El efecto dominó en Occidente

La estabilidad exportadora surcoreana es una buena noticia para las empresas europeas que dependen de semiconductores de memoria. Fabricantes de automóviles como Stellantis o Renault, y los proveedores tier-2 españoles, necesitan chips DRAM para sistemas de asistencia al conductor e infoentretenimiento. Un flujo constante de pedidos desde Corea reduce el riesgo de paradas de producción, algo que ya vivimos en 2021.

En España, el efecto más directo se nota en la factura de importaciones tecnológicas: los precios mundiales de las memorias DRAM se mantienen estables gracias al aumento de la oferta surcoreana. Eso contiene el coste de los dispositivos electrónicos de consumo y del equipamiento industrial. Además, el Banco Central Europeo puede respirar algo más tranquilo: un shock de oferta de chips habría presionado la inflación de bienes en la eurozona en un momento en que Fráncfort quiere consolidar los recortes de tipos. Corea del Sur, sin hacer ruido, está comprando tiempo a la política monetaria europea.


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