Adrián Sáenz ha demostrado en su canal que cualquiera puede pasar de no tener ni idea de programación a ofrecer sitios web profesionales por los que las agencias tradicionales cobran miles de dólares. En su último vídeo tutorial, el creador detalla un proceso que él mismo califica como ‘un paso más allá’ de las simples páginas generadas por inteligencia artificial. La clave no es solo pedirle a una IA que cree algo bonito, sino integrar funcionalidades avanzadas, lógica de negocio y, por supuesto, encontrar compradores dispuestos a pagar por ello.
El hosting: el cimiento invisible de un negocio web
Una página web necesita un hogar, un servidor que esté operativo las 24 horas. Adrián Sáenz insiste en que sin un hosting fiable todo el trabajo se desvanece. En su tutorial recomienda Hostinger, no solo por su precio ajustado sino por la facilidad de integración con las herramientas que va a utilizar. En el vídeo, explica cómo seleccionó el plan más vendido, el que permite alojar 50 sitios web, porque su objetivo no es crear una sola página, sino convertirlo en un negocio escalable. Contratar un año entero le regaló el dominio gratis, y aplicando un cupón de descuento consiguió reducir aún más la inversión inicial. Todo el proceso de compra, según muestra, no lleva más de cinco minutos, y a partir de ahí el panel de Hostinger queda listo para recibir proyectos.
Claude Code y la ‘skill’ que conecta con el servidor
Una vez resuelto el alojamiento, el verdadero protagonista del tutorial entra en escena: Claude Code en su versión de escritorio. Sáenz aclara que no utiliza el chat convencional de Claude, sino el entorno de desarrollo que permite ejecutar instrucciones complejas. Pero hay un paso intermedio que él mismo ha preparado desde su equipo: una ‘skill’ descargable de forma gratuita. Esta skill, explica, es un archivo con instrucciones predefinidas que automatiza dos tareas críticas. La primera, crear páginas con un estándar estético y funcional muy superior al que conseguiría un prompt genérico; la segunda, conectar directamente con Hostinger para subir la web sin tocar una sola línea de código.
Tras descargar el archivo desde los recursos de la descripción y añadirlo a la zona de personalización de Claude Code, el usuario solo tiene que enviar un comando como ‘conectar hostinger V3’ y aceptar los permisos de instalación que el sistema solicite. ‘Es realmente sencillo’, subraya, y lo demuestra generando una página de prueba en segundos.
De una web aceptable a una herramienta de ventas con IA
La primera versión que genera Claude, admite Sáenz, no es perfecta, pero sirve como base para iterar. Con la skill instalada, la web ya incluye imágenes libres de derechos o generadas con la API gratuita de Google, y lo que es más potente: un chatbot de inteligencia artificial integrado completamente funcional. En el caso práctico que muestra, la web de ejemplo se llama ‘la Viber’, enfocada a la instalación de placas solares.
El chatbot, que el creador bautiza como ‘Sol’, responde en tiempo real a preguntas como si las placas funcionan con lluvia o si son compatibles con mascotas. Pero la verdadera innovación que Sáenz exhibe es un analizador de facturas de luz: un formulario donde el usuario sube un PDF de su factura y la IA extrae automáticamente la comercializadora, el consumo mensual y otros datos. Luego, el sistema solicita la ubicación, calcula cuántas placas caben en el tejado y genera un informe de ahorro estimado. Todo ello, insiste, sin escribir una sola línea de código. La herramienta concluye con un formulario de captación de leads que pide el correo electrónico para desbloquear los resultados, una estrategia de marketing que convierte la web en una máquina de generar clientes potenciales.
Yo no he escrito ni una sola línea de código.
— Adrián Sáenz
El arte de encontrar clientes en un mercado ruidoso
Crear la web es solo la mitad del trabajo, y Sáenz dedica una parte sustancial del vídeo a la prospección. Su planteamiento es que a más vergüenza dé una estrategia, menos competencia tendrá. Los correos electrónicos masivos son cómodos pero inefectivos porque cualquiera los envía desde el sofá. En cambio, coger el teléfono y llamar a las empresas genera rechazo en muchos, lo que reduce la saturación del canal.
Para alimentar esas llamadas, ha desarrollado otra skill gratuita llamada Scrapling. Esta herramienta extrae datos públicos de Google Maps y, tras pedirle que liste empresas instaladoras de placas solares residenciales, el sistema devolvió 723 resultados con teléfono, ciudad, valoración de reseñas y hasta el enlace a su web actual. Adrián muestra cómo muchas de esas empresas tienen sitios anticuados que piden a gritos una renovación, y que una inversión de unos pocos cientos de euros les proporcionaría una presencia digital muy superior.
Consejos para que una llamada fría no se quede en hielo
El creador es honesto sobre las tasas de conversión: de un gran volumen de llamadas, pocas acaban en venta. Pero ofrece tres recomendaciones prácticas. La primera, hablar siempre con el jefe; un empleado no asumirá la responsabilidad de una decisión de inversión. La segunda, si el responsable no está, preguntar cuándo se le puede localizar de nuevo. Y la tercera, anotar las objeciones recurrentes para preparar respuestas ensayadas. Frases como ‘mi sobrino me está haciendo la web’ o ‘ya tengo quien me lo lleva’ aparecerán constantemente, y conviene tener un argumentario listo.
Sáenz propone una táctica avanzada: preparar la página web antes de la llamada de venta. Cuando consiga hablar con el jefe, le dice que ya ha creado un diseño para su empresa, sin compromiso, solo para que lo vea. Agenda una videollamada, le presenta la web real y le pregunta qué cambiarían. Al final de la reunión, después de haber invertido tiempo en escucharle y personalizar, lanza la oferta económica. Reconoce que esta estrategia exige más trabajo y cierto riesgo de no cerrar la venta, pero aumenta la probabilidad de éxito.
El tutorial concluye con un mensaje que amplía el alcance: no hay que limitarse a las placas solares. El mismo esquema se puede replicar en decenas de nichos. Espero que te haya sido útil’, dice Adrián Sáenz, dejando claro que la verdadera barrera no es la tecnología sino la voluntad de pasar a la acción. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Adrián Sáenz en YouTube.





