BIP-110 soft fork Bitcoin: Foundry permite a mineros decidir el límite de datos

El mayor pool de minería del mundo activa un sistema de votación por hashrate que decidirá si se restringen los datos no monetarios en la blockchain. Foundry parte del 'no', pero el resultado podría dar un vuelco si más de la mitad de su hashrate vota a favor.

Foundry, el mayor pool de minería de Bitcoin del mundo, ha activado un mecanismo para que sus clientes voten sobre la propuesta BIP-110, una mejora que busca limitar los datos no financieros que circulan por la red. Según ha informado Bitcoin Magazine, la señalización obligatoria comenzará en torno al bloque 961.632, previsto para principios de agosto, y Foundry espera que los mineros decidan con su propia potencia de cálculo, o hashrate, si apoyan o rechazan el cambio.

1. ¿Qué propone la BIP-110 y por qué genera tanto debate?

La BIP-110 (Bitcoin Improvement Proposal 110, o Propuesta de Mejora de Bitcoin 110) es un soft fork temporal que, en esencia, pondría coto al uso de la blockchain para almacenar datos ajenos a las transacciones monetarias. Técnicamente, la propuesta —disponible en el repositorio oficial de Bitcoin en GitHub— establece tres reglas: limita la mayoría de las nuevas salidas a 34 bytes, restaura un tope de 83 bytes en los campos OP_RETURN y rechaza inserciones de datos superiores a 256 bytes. En cristiano: pretende evitar que se sature Bitcoin con mensajes, imágenes o metadatos que no sean pagos.

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La idea no es nueva ni menor. Durante años, parte de la comunidad ha criticado que algunos proyectos utilicen la red para colgar información sin relación con el valor monetario, aprovechando la seguridad y la descentralización de la cadena. Quienes apoyan la BIP-110 creen que así Bitcoin funcionaría como dinero digital puro, sin distracciones. Sin embargo, voces muy relevantes del ecosistema, como Michael Saylor (fundador de Strategy) o Adam Back (cofundador de Blockstream), se oponen con firmeza. Su argumento: convertir una disputa de política de uso en un cambio de consenso forzado podría invalidar transacciones legítimas que pagan comisiones, sentando un precedente peligroso sobre qué se permite y qué no en la red.

2. Cómo funciona la votación de Foundry: hashrate, umbrales y plazos

Foundry ha diseñado un sistema en el que cada voto pesa según la media de hashrate de la cuenta en la pool durante los diez días previos al inicio de la ventana de votación (en concreto, del 6 al 15 de julio, aunque el cómputo es orientativo porque la votación real arranca tras esa fecha). Foundry parte de una posición por defecto en contra: mientras los votos a favor no superen el 51% del hashrate ponderado, la empresa señalizará “No” con todos sus bloques. Si se cruza ese umbral, la pool pasará a señalar “Sí” de inmediato.

El momento decisivo llegará alrededor del bloque 961.632, que los analistas proyectan para la primera quincena de agosto. A partir de ahí, se abrirá una ventana de señalización obligatoria que forzará una definición antes de que se agote el plazo de activación. Quien no vote cuenta como un “no”. Foundry asegura que los propietarios de los equipos de minado pueden cambiar su opción mientras la ventana permanezca abierta y que los votos individuales serán confidenciales, aunque los resultados agregados sí se compartirán.

La trascendencia del movimiento es enorme: Foundry controla en torno a un tercio del hashrate total de la red. Analistas de BGeometrics señalaron que las decisiones combinadas de Foundry y Antpool tienen capacidad de mover la señalización diaria a niveles significativos. Dicho de otro modo: el voto de Foundry puede ser determinante para que la BIP-110 prospere o quede archivada.

Foundry parte del “No”, pero basta que poco más de la mitad del hashrate de su pool gire a favor para que el soft fork dé un giro histórico.

Para el minero medio, el proceso es sencillo: accede a su panel, elige “Sí” o “No” y la potencia de sus máquinas habla por él. Todo ello, sin necesidad de instalar nuevo software ni interrumpir la operación.

3. Un pulso entre dos visiones de Bitcoin: dinero digital frente a plataforma de datos

El debate que rodea a la BIP-110 refleja una tensión tan antigua como la propia criptomoneda. Por un lado, están quienes sostienen que Bitcoin debe aspirar a ser exclusivamente un sistema de pagos robusto, inmune a la congestión que provocan las transacciones con datos extra. Por otro, quienes defienden que la blockchain nació para ser una capa de confianza donde cualquier información pueda almacenarse de forma inmutable, siempre que se paguen las comisiones correspondientes.

Lo interesante es que esta discusión ya no se libra solo en foros técnicos. Ahora se vota con hashrate real y con consecuencias directas para el resto de usuarios. Si la BIP-110 se activa, algunos proyectos que dependen de colgar datos on-chain se verían forzados a buscar alternativas, o a trasladar esa información a segundas capas. Si se rechaza, el status quo se mantendrá y la batalla quedará abierta, probablemente hasta la siguiente propuesta de mejora. Lo que está claro es que, en Bitcoin, las decisiones no las toma un comité central: las toman los mineros, y Foundry les acaba de poner una urna en la mano.


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