Irán usa el estrecho de Ormuz como arma: el pulso geopolítico que amenaza el petróleo mundial

El colapso del alto el fuego, los ataques cruzados y la incertidumbre en Teherán reavivan la crisis del estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del crudo mundial.

Hace apenas un mes, el mundo contenía el aliento: Estados Unidos e Irán extendían su alto el fuego por sesenta días y dejaban entrever la posibilidad de sentarse a negociar el fin definitivo del conflicto. Hoy, ese respiro se ha esfumado. Desde la semana pasada, ambas potencias intercambian ataques casi a diario mientras el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, vuelve a convertirse en el arma más afilada de Teherán.

Para entender este giro abrupto basta con sumergirse en el análisis que acaba de publicar DW Español. En su último programa «A Fondo», la cadena alemana reúne a tres voces autorizadas que dibujan un panorama tan frágil como explosivo.

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El memorando que nunca fue

Jesús Renzo, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos, sostiene que el célebre memorando de entendimiento rubricado hace menos de cuatro semanas estaba condenado desde el principio. Según su análisis, ninguna de las dos partes aceptó realmente todos los términos. Había demasiadas líneas rojas sin resolver y el texto no pasaba de ser un memorando de papel.

Renzo recuerda que las acusaciones mutuas comenzaron nada más firmarse: Washington denunció que Irán atacaba buques en el estrecho mientras Teherán replicaba que Estados Unidos había violado, según sus cuentas, hasta 42 cláusulas del pacto. «No hubo ningún establecimiento real de hasta dónde iban a llegar porque nunca estuvieron realmente de acuerdo», resume el investigador.

Pero el desplome del alto el fuego no se explica solo por las desavenencias en la mesa. Amir Valle, periodista y especialista en Oriente Medio, apunta a la presión de actores externos. Menciona a Israel, que llevaba semanas insistiendo en que Washington endureciese su postura, y a los socios de Estados Unidos en el Golfo, empeñados en instalar la narrativa de que la superpotencia no había ganado la guerra y necesitaba un acuerdo más duro.

Nunca estuvieron realmente de acuerdo en todos los términos. Ese memorando fue más un espejismo que un alto el fuego real.

— Jesús Renzo

La consecuencia inmediata de esa ruptura es el regreso de los bombardeos. Trump ha ordenado nuevos ataques sobre territorio iraní y ha impuesto un bloqueo adicional a los puertos de la república islámica. La respuesta no se ha hecho esperar: misiles iraníes vuelven a golpear posiciones militares estadounidenses en el Golfo.

Ormuz, la baza estratégica de Irán

El reportaje de DW Español pone el foco en lo que los analistas consideran la principal ventaja geopolítica de Irán: el estrecho de Ormuz. Cualquier escalada que mine la seguridad de la navegación en ese cuello de botella dispara el precio del crudo y pone nerviosos a los mercados internacionales. De hecho, el tráfico marítimo ya ha vuelto a caer en las últimas jornadas y los futuros del petróleo se han disparado por encima de los noventa dólares.

Burjart Birke, periodista de la radio pública alemana y experto en relaciones transatlánticas, subraya que esta crisis reaparece justo cuando Europa trataba de desengancharse del suministro energético ruso. Una interrupción prolongada en Ormuz complicaría aún más la ecuación energética del Viejo Continente y daría a Teherán una moneda de cambio extraordinaria.

El enigma del poder en Teherán

Más allá de los movimientos militares, el programa de DW explora una incógnita que podría ser la clave de la inestabilidad actual: ¿quién toma hoy las decisiones en Irán? El nuevo líder supremo sigue sin aparecer en público y el hermetismo de la cúpula es total. Amir Valle insiste en que el verdadero problema de fondo es la situación política interna de la república islámica, un auténtico vacío de poder que dificulta cualquier negociación coherente.

Esa opacidad, combinada con la presión de los halcones en ambos bandos, convierte cualquier alto el fuego en un castillo de naipes. Porque, como recuerda Renzo, sin un interlocutor claro en Teherán es imposible calibrar si la voluntad de pactar es sincera o un simple paréntesis táctico.

El impacto en los mercados y el tablero global

Para los lectores de este medio, la ecuación es sencilla: cada sobresalto en Ormuz se traduce en combustibles más caros, inflación al alza y nervios en las bolsas. Si la espiral de ataques continúa, el suministro energético global podría resentirse en un momento en que las economías occidentales apenas empiezan a digerir dos años de ajustes monetarios.

El análisis de DW Español invita a no mirar solo el parte de guerra. Lo que está en juego es la arquitectura de seguridad de una región que concentra buena parte de las reservas probadas de hidrocarburos. Y la pregunta que flota en el ambiente es si alguna de las dos partes está realmente dispuesta a asumir el coste de una confrontación abierta o si, por el contrario, este nuevo intercambio de golpes es solo otra vuelta de tuerca en una guerra de desgaste que nadie sabe cómo terminar. Quién toma las decisiones en Irán esta aún por verse.

Puedes ver el análisis completo aquí:


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